Vivir con un sueldo docente en tiempos de ajuste

Por Roxana Caballero (*)

Al comienzo de cada mes, revisamos el Home Banking para corroborar que nuestro sueldo fue depositado a tiempo; solo eso, chequear que está depositado. En otro tiempo, a eso llamábamos “cobrar”. Sentíamos que cobrábamos cuando esperábamos esa fecha con la ilusión de pagar algunas cuentas y destinar otros montos a las compras del mes, pagar los servicios, alguna ropa o zapatillas que nuestros hijos estuvieran necesitando y si alcanzaba, para nosotros.

Aquellos tiempos, en los que la tarjeta era la salvación ante cualquier imprevisto, o la única manera de darnos algún gustito, que a veces era un electrodoméstico; otras, un paseíto de fin de semana, o salir a comer en familia o con amigos.

Desde diciembre de 2023, nuestra situación entró en una especie de vórtice del cual no podemos emerger. Los primeros meses de 2024, nos encontraron con una economía doméstica casi sin deudas, que nos permitía seguir viviendo con los mismos consumos que teníamos. Y comenzó lo que hoy vivimos como una situación desesperante, en la que ya no tenemos márgenes para mayor endeudamiento, hoy nuestras tarjetas de crédito son lo único a lo que podemos apelar la mayoría de los trabajadores para que no nos falte el plato de comida en la mesa.

Hace un año vivimos bajo la mentira de un IPC que durante 2025 fluctuó entre 1,2 y 3,7% mensual, nada parecido a las variaciones de precios que encontramos mes a mes en los supermercados y la despensa. Así, el ritmo del incremento de nuestros salarios es marcadamente inferior al de nuestros gastos.

Para ilustrar el análisis propongo tomar en cuenta el recibo de sueldo de un docente que percibe el 40% de antigüedad, con 8 años de ejercicio. Este docente cobra en el bolsillo unos $734.317,68.

Observemos la lista de los productos de primera necesidad, considerando la compra de una unidad o un kg de cada producto. Es solo un ejercicio, claro; en un hogar muchos de estos productos deben ser comprados dos o tres veces al mes.

Mermelada $2500
Pan $4000
Galletitas $4000
Aceite $4000
Yogurt $2500
Arroz $2500
Fideos largos $1500
Fideos guiseros $1500
Sal $500
Pan rallado $2000
Mayonesa $1500
Vinagre $2000
Cacao $5000
Café $7500
Te $2000
Frutas (banana, manzana, naranja) 12000
Verduras variadas 15 mil
Artículos de limpieza (en la casa de productos sueltos) 35000
Perfumería (jabón, papel higiénico, dentífrico, desodorante, etc.) 50000

A esto, agregamos algunos servicios.
Electricidad $30000
Gas $20000
Cable e internet $60000
Tanque de nafta $60000
Alquiler $350000

Esto da una suma de $754000; si tiene la fortuna de ser propietario y no pagar alquiler, podría reducirse a $404000. En este caso, analizamos una variable de un trabajador sin considerar el pago de la tarjeta de crédito y sin deudas por préstamos bancarios. Claramente, este caso es muy poco común.

La mayoría de nuestros amigos o familiares, maestros, mes a mes reciclamos nuestras deudas para seguir contando con esos recursos financieros que nos permiten alejar lo más posible el momento de achicar el cinturón.

Nuestro sueldo no alcanza. Nos hemos convertido en pequeños agentes financieros que distribuimos el dinero entre Mercado Pago, Tarjetas de Créditos, Financieras, préstamos bancarios; ya no con el único fin de saldar deudas, sino también dejar habilitados esos medios para poder volver a usarlos.

Así encontramos cientos de trabajadores de la educación, que mes a mes pagan el mínimo de sus tarjetas y caen en un estado de deuda prácticamente irrecuperable. Ya no cobramos: corroboramos el depósito de nuestro sueldo, cargamos en nuestras espaldas la tarea de un administrador de empresas a la hora de manejar la economía familiar, con sueldos insuficientes para cubrir la canasta básica.

Bajo estas condiciones, los trabajadores de la educación concurriremos el lunes a la reunión paritaria convocada por el gobierno de la provincia. Que no sea demasiado tarde. Iremos con las expectativas de que el gobierno de Entre Ríos esté decidido a reparar esta situación.

(*) Roxana Caballero es maestra de Nivel Inicial y militante de AGMER

Fuente riobravo.com.ar

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