Colombia: el presidente Petro y su candidato no reconocen el triunfo de la ultraderecha

Por Cecilio Panella

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el postulante del oficialista Pacto Histórico, Iván Cepeda, desconocieron los resultados oficiales de las elecciones presidenciales de este domingo.

Según el escrutinio preliminar, Abelardo de la Espriella, candidato del ultraderechista Defensores de la Patria, se impuso en la primera vuelta con el 43,74% de los votos.

Al no lograr la mitad más uno de los votos, enfrentará en segunda vuelta al izquierdista Cepeda, candidato del Pacto Histórico y delfín del presidente Petro, que sacó el 40,90%.

En tercer lugar se ubicó Paloma Valencia, la candidata de la derecha tradicional que lidera el ex presidente Alvaro Uribe (2002-2010), que obtuvo sólo el 6,92%.

“Pasamos a segunda vuelta gracias a los más de 10 millones de colombianos que respondieron al rugido. ¡En 21 días haremos historia!”, expresó en su cuenta de X De la Espriella, sobre la segunda vuelta.

El triunfo de De la Espriella fue en parte una sorpresa, ya que todas las encuestas daban en primer lugar al oficialista Cepeda, y segundo al ultraderechista.

Claramente, y producto de una polarización extrema, el ganador de este domingo absorbió la mayoría de los votos de Valencia, la otra opción de derecha y pudo así ganar la primera vuelta, con una ventaja de casi 3% de los votos.

De la Espriella entra al balotaje del 21 de junio siendo favorito, y cree que está a punto de concretar el giro a la derecha de Colombia, tras cuatro años de un gobierno de centroizquierda. 

Petro no reconoce

El presidente colombiano cuestionó los resultados del preconteo al señalar que “no tienen fuerza vinculante” ni constituyen una norma pública, y aseguró que no los acepta debido a presuntas irregularidades en el software utilizado, que —según afirmó— fue modificado en tres ocasiones en la última semana e “incorporó unas 800.000 cédulas adicionales” por fuera del censo oficial.

El mandatario denunció que en mesas ya impugnadas se habrían agregado centenares de miles de votos sin respaldo e sufragantes. 

En ese marco, remarcó que los únicos resultados que reconocerá serán los del escrutinio oficial realizado por las comisiones escrutadoras bajo la supervisión de jueces de la República.

A su turno, Cepeda puso en duda los datos conocidos y afirmó que “solo nos pronunciaremos sobre los resultados cuando las comisiones escrutadoras aclaren nuestras dudas”.

Por su parte, el ex presidente derechista Iván Duque (2018-2022) acusó a Petro de intentar “desconocer la democracia y a la organización electoral” tras sus cuestionamientos al proceso.

En ese sentido, Duque sostuvo que no se puede permitir “un atentado contra la voluntad de las mayorías” y llamó a la unidad de “todos los demócratas de Colombia” para rechazar cualquier intento de desconocer los resultados. “Colombia no dejará perder su democracia”, afirmó.

Iván Cepeda

Del León -al Tigre

El presidente argentino, Javier Milei, felicitó a De la Espriella por su victoria en la primera vuelta y sostuvo que el resultado expresa “el anhelo de libertad y progreso del pueblo colombiano”.

A través de su cuenta en X, agregó que es una clara voluntad de poner fin a “un modelo socialista fracasado” que, según afirmó, ha perjudicado a la región y especialmente a Colombia en los últimos años.

Milei consideró que, de repetirse el resultado en el balotaje, el país “volverá al concierto de las naciones libres” y retomará un rumbo basado en la defensa de “la vida, la libertad y la propiedad”. 

La violencia

La elección parece marcar que fue decisivo el principal tema de campaña de los dos candidatos derechistas: el de la violencia guerrillera y de la inseguridad.

“En Colombia la pendularidad no ha sido tanto entre derecha e izquierda, sino alrededor del conflicto, entre la paz y la guerra, la negociación y el enfrentamiento armado”, dijo Sergio Guzmán, director de Colombia Risk Analysis.

Grupos disidentes de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que no participaron de los acuerdos de paz con las FARC de La Habana, en 2016, no depusieron las armas.

Apenas asumió en 2022, Petro lanzó el plan “Paz Total” e inició diálogos con las disidencias de las FARC y otras organizaciones, pero hasta ahora no hubo acuerdo y continúa la violencia.

El Tigre

Con un discurso de achicamiento del Estado y propuestas de mano dura para combatir los grupos armados, De la Espriella, apodado “El Tigre”, se abrió paso hacia el balotaje, capitalizando su condición de outsider.

Abogado penalista, de 47 años, es conocido en Colombia por haber representado causas polémicas, entre ellas la defensa de paramilitares acusados de crímenes violentos, de presuntos cómplices estatales de la violencia armada y de estafadores.

De la Espriella es un ferviente admirador de otros líderes de derecha del hemisferio, como el presidente norteamericano Donald Trump, y los mandatarios de El Salvador, Nayib Bukele, y de la Argentina, Javier Milei.

Del modelo Bukele pretende tomar, entre otras cosas, el sistema de megacárceles, denunciado por Amnistía Internacional y Human Rights Watch por condiciones inhumanas y violaciones a los derechos humanos.

Del modelo Milei, promete entrar con la motosierra al Estado para hacer el ajuste de las cuentas públicas.

Autodefinido como emprendedor, De la Espriella tiene una trayectoria empresarial. Actualmente tiene cinco compañías propias, entre ellas una marca de ropa masculina de lujo, una marca de licores y Místico, un restaurante en Miami.

En sus apariciones públicas, “El Tigre” suele mezclar la estética de los eventos deportivos (casi siempre con la camiseta amarilla de la Selección) con música tradicional colombiana, como el vallenato y la cumbia. También acostumbra presentarse con chaleco antibalas o ubicarse detrás de vidrios de seguridad. Cuando le piden fotos, casi siempre posa con una venia militar.

El discípulo 

Cepeda es profesor de filosofía y se presenta como un defensor de los derechos humanos. Desde hace más de una década es senador, una de las voces más autorizadas de las víctimas de los crímenes cometidos por militares y paramilitares. 

Su historia lo define: Manuel Cepeda, su padre, era senador de la izquierdista Unión Patriótica cuando fue asesinado en agosto de 1994.

Cepeda promete lo que llama “Tres revoluciones”:

La primera es “una revolución de carácter ético que plantea, en primer lugar, la lucha contra la corrupción, el respeto de la vida y también de la verdad de las víctimas” del conflicto armado.

“En segundo lugar, una revolución de carácter socioeconómico que tiene que ver con la lucha contra la pobreza y la desigualdad social”, y en el campo económico planteará “un capitalismo productivo y con rostro social, que es fundamental”.

Finalmente, “una revolución política que quiere decir más democracia, más participación decisoria del pueblo colombiano”, indica.

El legado de Petro

Hace cuatro años, Petro, un ex guerrillero del Movimiento 19 de Abril (M-19), inició su mandato como el primer presidente de izquierda en más de medio siglo, rompiendo con la hegemonía de la derecha colombiana.

Hubo una mejora significativa en indicadores sociales y económicos, ya que el gobierno puso en el centro del debate la agenda social, con una reforma laboral, otra previsional y el aumento del salario mínimo del 23,7%, que quedó en 533 dólares (2 millones de pesos colombianos).

Además, según datos oficiales, logró que la pobreza monetaria -que se mide a partir de un mínimo de ingresos mensuales de 127 dólares- disminuyera pasando del 36,6% en 2022 al 31,8% de la población en 2024.

En ese sentido, la reducción de la tasa registrada entre 2022 y 2024 equivale a unos 3,4 millones menos de pobres.

La reforma laboral fue aprobada en junio del año pasado e incorpora el aumento de dos horas de la jornada nocturna —implica un pago adicional para los empleados desde las siete de la noche y no desde las nueve—, el pago adicional de los feriados, de horas extras.

Además, el desempleo cayó a 8,8% y la inflación controlada se ubica en un 5,6% interanual.

La jubilación mínima es un millón 800 mil pesos (500 dólares). 

Entretanto, en el presupuesto de este año, el presidente incluyó un bono mensual por 250.000 pesos a 2,3 millones de adultos mayores que hoy no tienen acceso a la pensión y viven en la pobreza.

Finalmente, tras poner en marcha una reforma agraria en cumplimiento de los acuerdos de paz con las FARC de 2016, el gobierno adquirió y formalizó 2,5 millones de hectáreas para entregarlas a campesinos, pueblos originarios y afrodescendientes.

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