Imágenes satelitales, análisis de inteligencia y videos difundidos en las últimas semanas muestran que Irán habría logrado dañar al menos 20 instalaciones militares estadounidenses en Medio Oriente desde el inicio del conflicto regional, en una ofensiva que podría ser mucho más extensa de lo reconocido públicamente por Washington.
Los ataques se registraron en al menos ocho países: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Qatar, Kuwait, Irak, Jordania, Bahréin y Omán. Algunos analistas incluso sostienen que el número real de bases afectadas podría ascender a 28.
La escalada militar se intensificó tras los bombardeos estadounidenses e israelíes sobre objetivos en Irán y Líbano durante los últimos meses. En respuesta, Teherán desplegó ataques coordinados contra instalaciones militares compartidas y bases utilizadas por fuerzas estadounidenses en toda la región.
Sistemas THAAD, radares y aeronaves entre los principales objetivos
Entre los equipos dañados figuran tres baterías del sofisticado sistema antimisiles THAAD, consideradas piezas centrales del escudo defensivo estadounidense en Medio Oriente.
Las baterías afectadas estaban desplegadas en las bases aéreas de Al Ruwais y Al Sader, en Emiratos Árabes Unidos, y en la base aérea Muwaffaq Salti, en Jordania.
El sistema THAAD (Terminal High Altitude Area Defense) es uno de los mecanismos de defensa más costosos y complejos del arsenal estadounidense. Cada batería tiene un costo estimado cercano a los 1.000 millones de dólares y requiere alrededor de 100 militares especializados para operar.
Además, cada interceptor utilizado por el sistema tiene un valor aproximado de 12,7 millones de dólares.
El vicealmirante Mark Mellett, exjefe de las Fuerzas de Defensa Irlandesas, aseguró que estas baterías forman parte de una red regional “altamente compleja” y advirtió que no pueden ser reemplazadas “rápida ni fácilmente”.

Fuertes daños en bases aéreas y equipos de vigilancia
Los análisis satelitales también muestran impactos severos en la base aérea Príncipe Sultán, en Arabia Saudita, donde habrían sido alcanzados aviones estadounidenses de reabastecimiento y vigilancia.
Especialistas de la firma de inteligencia MAIAR identificaron daños sobre aeronaves estratégicas, entre ellas un avión de vigilancia E-3 Sentry, cuyo reemplazo podría costar hasta 700 millones de dólares.
En Kuwait, las ofensivas alcanzaron la base aérea Ali Al Salem y el campamento Arifjan. Allí se detectaron hangares destruidos, depósitos de combustible dañados y afectaciones importantes en sistemas de comunicaciones satelitales.
Según estimaciones del Pentágono, la denominada “Operación Furia Épica” ya habría generado costos por unos 29 mil millones de dólares, incluyendo reparaciones y reemplazo de equipamiento militar.
El informe también señala que al menos 42 aeronaves estadounidenses fueron destruidas o dañadas desde febrero, entre ellas cazas F-15 y F-35, drones MQ-9 Reaper y un avión de ataque A-10.
Irán apostó por drones baratos y ataques de precisión
Expertos militares sostienen que Irán logró causar daños significativos utilizando drones de bajo costo y tácticas progresivamente más precisas.
La doctora Kelly Grieco, analista del Stimson Center, explicó que las primeras ofensivas iraníes consistieron en ataques masivos destinados a saturar las defensas antiaéreas estadounidenses mediante volumen de fuego.
Sin embargo, con el correr de los días, Teherán modificó su estrategia y comenzó a ejecutar ataques selectivos contra objetivos de alto valor militar.

“Pasaron de oleadas masivas a ataques más pequeños y dirigidos con mayor precisión, concentrando el fuego donde incluso impactos cercanos podían causar daños significativos”, señaló la especialista.
Analistas de defensa también advirtieron que el ejército estadounidense habría mostrado “cierta complacencia” al no retirar parte de sus aeronaves y equipamiento crítico del alcance de los drones iraníes.
Restricciones a imágenes satelitales y tensión creciente
En paralelo, Estados Unidos habría solicitado a la empresa Planet —uno de los mayores proveedores de imágenes satelitales comerciales— limitar de manera indefinida la difusión de nuevas capturas sobre Irán y gran parte de Medio Oriente.
La compañía justificó la medida argumentando la necesidad de evitar que el material pueda ser utilizado por “actores adversarios” para atacar personal o instalaciones aliadas de la OTAN.
Mientras tanto, el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, afirmó que Medio Oriente “ya no es un lugar seguro para las bases estadounidenses” y aseguró que Washington “ya no tendrá un refugio seguro para sus actividades militares en la región”.
Las declaraciones se produjeron en medio de un alto el fuego cada vez más frágil. La Guardia Revolucionaria Islámica aseguró recientemente haber atacado nuevamente una base estadounidense tras nuevos bombardeos en el sur iraní.

Crece la preocupación por el desgaste militar de EE.UU.
Analistas occidentales advierten que el conflicto ya provocó un fuerte desgaste en las reservas de defensa aérea de Estados Unidos y sus aliados regionales.
Kelly Grieco alertó que, si el conflicto vuelve a intensificarse, las bases estadounidenses podrían enfrentar nuevas oleadas de ataques con menos capacidad de respuesta.
“El conflicto actual ha consumido las reservas de defensa aérea de EE.UU. y sus aliados a un ritmo considerable. No existe una vía rápida para reponer esos sistemas”, sostuvo.
La evolución del conflicto deja en evidencia que las capacidades militares iraníes continúan representando una amenaza significativa para la infraestructura estratégica estadounidense en Medio Oriente, pese a las afirmaciones oficiales de Washington sobre el debilitamiento de Teherán.
Fuente: BBC / BBC Verify
Fotos y gráficos: bbc.com

