La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) atraviesa una de las mayores crisis de su historia reciente. La decisión del Gobierno de Javier Milei de no renovar al menos 170 contratos de profesionales, investigadores, técnicos y personal administrativo desató una ola de protestas en distintos centros atómicos del país y reavivó el debate sobre el futuro del desarrollo científico y tecnológico argentino.
Los trabajadores denuncian que la medida constituye un nuevo capítulo del ajuste sobre el sistema científico nacional y advierten que pone en riesgo proyectos estratégicos vinculados a la energía nuclear, la medicina nuclear y la soberanía tecnológica.
Al menos 170 despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica
La incertidumbre que se arrastraba desde hacía semanas terminó confirmándose con el vencimiento de cientos de contratos laborales este 30 de junio.
Según datos relevados por los gremios, al menos 170 trabajadores quedaron desvinculados, aunque el número definitivo aún no fue oficializado por las autoridades de la CNEA.
Los contratos afectados correspondían a personal con modalidad de plazo fijo, de los cuales existían aproximadamente 350 casos. Sin embargo, hasta el momento no se explicó el criterio utilizado para determinar qué contratos serían renovados y cuáles no.
Desde la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), la secretaria general de la seccional CNEA, Carolina Komar, cuestionó la falta de información y aseguró que ni siquiera los responsables de las distintas áreas participaron de las decisiones.
“No hay ningún tipo de criterio; nadie entiende cómo surgió esta situación”, afirmó.
Gendarmería dentro del organismo y denuncias por represión
La jornada estuvo marcada por un fuerte operativo de Gendarmería Nacional dentro de la sede central de la CNEA, ubicada sobre la avenida del Libertador.
Trabajadores denunciaron que el personal de seguridad impidió el ingreso a distintas áreas del edificio y restringió la circulación interna por orden de las autoridades.
Ante la falta de respuestas oficiales, empleados comenzaron un ruidazo y permanecieron dentro del organismo exigiendo explicaciones por las desvinculaciones.
La protesta contó con el respaldo de ATE Capital, ATE Nacional y organizaciones sindicales.
Según denunció Marcelo Martínez, dirigente de ATE y revisor de cuentas de la CTA Autónoma, el operativo terminó con episodios de violencia.
“A base de palazos empezaron a herir a los compañeros”, sostuvo.
La conducción de la CNEA no había emitido un comunicado oficial explicando el operativo ni respondiendo a las denuncias realizadas por los trabajadores.
Protestas en todo el país
Las manifestaciones no se limitaron a la sede central.
En el Centro Atómico Bariloche decenas de trabajadores realizaron una concentración frente al establecimiento luego de que 62 empleados fueran notificados de la finalización de sus contratos.
En el Centro Atómico Ezeiza también se desarrolló un “aplausazo” en rechazo a los despidos, mientras que en otras dependencias del organismo se realizaron asambleas y protestas internas.
Los gremios convocaron además a una movilización nacional bajo la consigna:
“No al vaciamiento. No a la entrega.”
El ajuste sobre la ciencia continúa
Los despidos coinciden con un fuerte recorte presupuestario que viene afectando al sistema científico desde el inicio de la gestión de Javier Milei.

De acuerdo con un informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI), el presupuesto de la CNEA cayó un 45,4% en términos reales desde diciembre de 2023.
Al mismo tiempo, los salarios del personal perdieron más del 32% de su poder adquisitivo, una situación que los gremios consideran insostenible para retener recursos humanos altamente especializados.
Durante la primera conferencia de prensa del nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, el Gobierno defendió la reducción del empleo público y destacó que la estructura de cargos de la CNEA pasó de 645 a 272 puestos jerárquicos, lo que representa una disminución cercana al 58%.
Riesgo para proyectos estratégicos
Los trabajadores advierten que las consecuencias del ajuste exceden la pérdida de empleos.
La Comisión Nacional de Energía Atómica concentra más de siete décadas de experiencia en investigación nuclear, producción de radioisótopos, formación de especialistas, medicina nuclear, seguridad radiológica y desarrollo tecnológico.

Entre los proyectos considerados estratégicos aparecen el reactor modular CAREM y el reactor multipropósito RA-10, fundamentales para el desarrollo científico nacional y para la producción de radioisótopos utilizados en tratamientos médicos.
Desde distintos sectores del organismo expresaron preocupación por el futuro de estas iniciativas y advirtieron sobre la posibilidad de que pierdan financiamiento o queden sujetas a procesos de transferencia hacia el sector privado. Hasta el momento, sin embargo, no existe ninguna comunicación oficial que confirme una eventual privatización de esos proyectos.
“No es una institución más”
Trabajadores consultados durante la jornada remarcaron que la CNEA ocupa un lugar estratégico en el desarrollo nacional.
“La CNEA no es una institución más”, resumió uno de los profesionales afectados por los despidos.
Según explicó, la entidad integra el reducido grupo de organismos en el mundo con capacidad para desarrollar prácticamente todas las etapas del ciclo nuclear: investigación, formación de recursos humanos, producción de radioisótopos, aplicaciones médicas, generación de conocimiento y desarrollo de tecnología propia.
También cuestionó la modalidad utilizada para comunicar las desvinculaciones.
“Nos enteramos el mismo día de que era nuestro último día de trabajo. Ni siquiera hubo un aviso previo que permitiera organizar nuestras vidas”, expresó.
Un conflicto que trasciende el plano laboral

Para ATE y las asociaciones profesionales del organismo, las cesantías forman parte de un proceso más amplio de reducción del Estado que afecta áreas estratégicas para el desarrollo nacional.
Los gremios sostienen que despedir científicos, investigadores, ingenieros y técnicos especializados implica perder capacidades que demandan años de formación y una inversión pública considerable.
Mientras continúan las movilizaciones y los reclamos por la reincorporación de los trabajadores, el conflicto vuelve a instalar una discusión de fondo: cuál será el lugar de la ciencia, la tecnología y el desarrollo nuclear argentino en un contexto de fuerte ajuste presupuestario y reducción del Estado.
La respuesta oficial aún no llegó, pero la preocupación crece entre quienes consideran que el debilitamiento de la CNEA compromete no solo cientos de puestos de trabajo, sino también uno de los principales pilares del desarrollo científico y tecnológico del país.

