Uber y la derrota colectiva

Por Carlos Del Frade

Las aplicaciones virtuales pocas veces muestran las caras de quienes ganan con sus formas de construir relaciones sociales laborales.

De allí que cuando aparecen algunos responsables de un gran negocio hay que prestar atención a lo que dicen, a lo que aplauden y lo que imaginan de cara al futuro.

Creo que los cambios que está impulsando el gobierno de Milei son espectaculares – dijo el CEO global de Uber, Dara Khosrowshahi, máximo ejecutivo de la compañía y que anticipa inversiones por 500 millones de dólares y sostiene que 20 millones de argentinas y argentinos ya usaron la plataforma. También le dijo al periodismo que el mercado argentino es uno de los cinco más importantes para la empresa en el mundo.

Agregó que “el delivery de comida con drones va a ser una realidad. Ojalá cuando pidas comida podamos mandarte un dron y que llegue rapidísimo. La Argentina es un mercado top 5 en movilidad y top 10 en gasto en dólares. Por desempeño es una verdadera campeona… La inteligencia artificial va a cambiar el mundo. Hay una ventaja en ser más joven y no estar atado a las viejas formas de trabajar”, sostuvo el ejecutivo de Uber.

Más allá de estos beneficios que el empresario le encuentra a su propia manera de imponer condiciones laborales, la uberización del trabajo crece en la Argentina cada vez más crepuscular del siglo veintiuno.

Sinónimo de la ultraflexibilización laboral, su visión en torno al gobierno de Milei es una confesión de partes.

La llamada ley de modernización laboral es el principio de la demolición del derecho de los trabajadores que alguna vez fuera un ejemplo de la Argentina en el mundo.

Pero hoy miles y miles de argentinas y argentinos buscan un peso más para empatarle a las necesidades cotidianas y que ponen sus propios autos para ganar muy poco y sacrifican cada vez más vida en el altar de Uber y dejan la existencia por detrás de esta eficaz forma de explotación y precarización laboral y salarial.

En el último informe de la Encuesta Permanente de Hogares del cuarto trimestre de 2025, en los 31 aglomerados urbanos de la Argentina, aparece una cifra cada vez más gruesa y voluminosa: ocupado demandante de empleo.

Es decir que las personas que tienen un trabajo y no llegan a empatarle al fin de mes necesitan otra fuente de ingresos y allí aparece el negocio del señor Dara.

Se uberizan la vida

Invierten tiempo existencial, se los roban a sì mismas para intentar tener algo más de dinero.

De acuerdo a esa medición, ya suman 2.407.000 personas las que configuran los “ocupados demandantes de empleo”.

Estas personas serán las nuevas protagonistas de Uber, entre otras aplicaciones. Sin convenio colectivo de trabajo, sin obra social, sin recibo de sueldo, sin vacaciones, sin sindicatos que los defiendan, ingresarán en una Argentina inimaginable para la que existía hasta la primera década del tercer milenio.

De allí que el principal ejecutivo de Uber diga que “los cambios que está impulsando el gobierno de Milei son espectaculares”.

En las calles de las grandes ciudades, maestras, policías, trabajadores de la construcción y otras tantas actividades le ponen el cuerpo a Uber y también dicen de sus dramas mientras son conscientes del deterioro de sus propios automóviles al servicio de unos pocos pesos que no los salvarán, sino todo lo contario.

El magnate de Uber debe sentirse más que satisfecho por sus logros pero lo real y concreto que su triunfo empresarial exhibe uno de los más fenomenales retrocesos de un pueblo que alguna vez hizo del trabajo su columna vertebral cotidiana.

Publicado en pelotadetrapo.org.ar

Fuentes: Instituto Nacional de Estadística y Censos, marzo de 2026, Encuesta Permanente de Hogares; diario “La Nación”, domingo 5 de abril de 2026 y testimonios recogidos por el autor de esta nota.

Autor

  • Periodista de investigación. Escritor. Diputado provincial de Santa Fe.

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