Por Cecilio Panella
A los tres días de asumir, Abelardo De la Espriella enfrenta el impacto de un devastador terremoto. Juró el cargo el viernes pasado, y este lunes, sobrevino la catástrofe.
El sismo en Colombia se produjo menos de dos meses después de que dos terremotos simultáneos golpearan la vecina Venezuela.
Al dirigirse a la población de las zonas más afectadas —en la región del Chocó, y en la zona conocida como Eje Cafetero—, De la Espriella afirmó: “No están solos. El Estado está presente y actuando”.
Es el mismo que en la campaña que lo llevó al gobierno; prometió reducir el tamaño del Estado y aplicar un ajuste económico de 40% del PBI a lo largo de su mandato de cuatro años.
Ahora afirma que el Estado está presente, y ya no habla del modelo de Javier Milei, cuando prometía entrar con la motosierra al Estado para hacer el ajuste de las cuentas públicas.
Apenas unos días después del inicio de su mandato, De la Espriella enfrenta su primera gran prueba y habla del Estado actuando.
El nuevo presidente de Colombia nunca había ocupado un cargo público. Ahora, está al frente de una importante operación de respuesta ante una catástrofe.
Antes de asumir, el mandatario derechista anunció que gobernaría desde la costa caribe colombiana, cerca de la región donde creció, y no exclusivamente desde Bogotá, la capital situada en las alturas de los Andes.
Precisamente, el epicentro del terremoto se localizó en Chocó, una región rural de la costa pacífica colombiana que alberga una importante población afrocolombiana y comunidades indígenas.
Paisajes de devastación
El sismo —en el cual fallecieron al menos 240 personas— fue de magnitud 7,4 y, lo dicho, tuvo epicentro en San José del Palmar (Chocó), a una profundidad de 103 km.
Se trata del evento sísmico de mayor magnitud registrada en Colombia en el siglo XXI. Hasta el momento, han ocurrido 47 réplicas, y es probable que continúen ocurriendo.
Rescatistas trabajan sin descanso entre los escombros mientras crece el número de víctimas; hay más de 1300 heridos y 2000 desaparecidos, un centenar de edificios colapsados y graves daños en hospitales, escuelas y aeropuertos.
La mayor cantidad de víctimas fatales se registró en los departamentos de Risaralda, en particular en la ciudad de Pereira, y en Valle del Cauca, especialmente en la ciudad de Cali (la tercera más poblada del país, después de Bogotá y Medellín).
Frente a este escenario, el gobierno colombiano declaró la emergencia nacional en todo el territorio, lo que le permite, entre otras acciones, trasladar recursos para destinar a los territorios más afectados.
El sismo revive la tragedia del fuerte terremoto de 1999 que dejó casi 1200 muertos en la zona cafetera.
El fenómeno fue percibido en países vecinos. Se sintió en algunas regiones de Venezuela, la capital ecuatoriana Quito y en diversas provincias de Panamá.
Estos países están ubicados en el cinturón de fuego del Pacífico, una zona altamente sísmica y volcánica donde se registra la actividad de las placas tectónicas de Nazca y del Caribe.
Conflicto interno
Durante décadas, Colombia ha estado sumida en un conflicto interno que parece no terminar nunca.
Si bien el principal grupo rebelde, las FARC, firmó un histórico acuerdo de paz hace una década, el conflicto se ha reanudado en los últimos años.
Los grupos armados se han multiplicado y expandido por gran parte del país, impulsados por la creciente demanda de cocaína y el auge de la minería ilegal de oro y minerales.
Chocó, donde el terremoto sacudió al pueblo de San José del Palmar, se ha convertido en los últimos años en un foco de enfrentamientos entre dos de los grupos armados más poderosos de Colombia.
Se trata del Ejército de Liberación Nacional (ELN), con raíces de izquierda, y el Clan del Golfo, que tiene vínculos paramilitares de derecha.
El anterior presidente, el izquierdista Gustavo Petro, entabló negociaciones de paz con grupos armados que, en su mayoría, fracasaron.
Ahora, los equipos de respuesta ante terremotos podrían estar desplazándose a zonas controladas por esos mismos grupos armados.
Durante su campaña, De la Espriella prometió que atacaría a los grupos armados de Colombia con ayuda de Estados Unidos.
Con la derecha en el poder, el gobierno de Donald Trump busca acelerar la cooperación militar con Colombia como parte de su ofensiva regional contra los carteles.
El fin de semana, el Departamento del Estado anunció que ofrecerá a Colombia 1.000 millones de dólares en asistencia como parte de una “nueva era en las relaciones entre Estados Unidos y Colombia”.
Los expertos sostienen que el mensaje de mano dura del mandatario podría provocar un incremento de los ataques de los grupos armados.
Un país dividido
Antes del terremoto, De la Espriella ya se enfrentaba al reto de gobernar un país profundamente dividido.
Ganó las elecciones de junio por menos de un punto porcentual, derrotando por un estrecho margen a Iván Cepeda, miembro del partido de izquierda Pacto Histórico, fundado y liderado por Petro.
En el Congreso, la izquierda boicoteó la toma de posesión, y Petro hizo un llamado a sus seguidores a una desobediencia civil pacífica, señalando los vínculos de De la Espriella con figuras paramilitares y su ciudadanía estadounidense, que podría socavar la soberanía de Colombia.
El exabogado penalista, de 47 años, vivió en Miami durante más de una década, y entre sus clientes se encontraban narcotraficantes que enfrentaban la extradición, paramilitares acusados de crímenes violentos, cómplices estatales de la violencia armada y estafadores.
Otra agenda
El presidente De la Espriella esperaba arrancar su Gobierno esta semana junto a las fuerzas militares para cumplir con su promesa de mano dura, pero el terremoto que sacudió a Colombia le obligó a cambiar su agenda.
La tragedia obligó al flamante presidente a cambiar el rumbo en sus primeros días de gobierno.
Más allá del nuevo mandatario colombiano, que no cree en el Estado, en este caso hubo una reacción rápida ante la catástrofe.
No es todo, ya que el flamante gobierno tendrá el enorme reto de preparar a Colombia para el esperado fenómeno de El Niño.
El expresidente Petro apuntó a la derecha por el negacionismo del cambio climático, y se refirió al terremoto con un breve mensaje en sus redes sociales: “La tierra grita y ¿quién escucha sus mensajes?”.-

