A días de que la administración de Javier Milei defina qué empresas continúan en la licitación de la hidrovía, las dragadoras belgas Jan de Nul y DEME cruzaron cuestionamientos técnicos y legales sobre sus ofertas. El proceso avanza bajo la supervisión de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación y se encamina hacia una definición que tendrá impacto directo en el comercio exterior argentino.
La licitación de la hidrovía volvió a entrar en una etapa de máxima tensión. A pocos días de que el Gobierno nacional defina qué empresas siguen en carrera para quedarse con la concesión del dragado y balizamiento de la vía navegable troncal (VNT), las dos compañías belgas que compiten por el negocio —Jan de Nul y Dredging, Environmental & Marine Engineering (DEME)— protagonizan un cruce de observaciones técnicas y legales que busca dejar fuera de competencia a la rival.
La decisión final quedará en manos de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN), conducida por Iñaki Arreseygor, en un proceso que se ha convertido en uno de los más sensibles de la política económica del gobierno de Javier Milei por su impacto en el comercio exterior, el cobro de peajes y la logística portuaria.
Una licitación estratégica para el comercio exterior argentino
La hidrovía Paraná-Paraguay es el principal corredor logístico del país, por donde circula cerca del 80% de las exportaciones agroindustriales. La concesión del dragado y balizamiento implica no solo el mantenimiento de la navegabilidad, sino también el cobro de peajes a los buques durante un período de 25 años.
En este contexto, la licitación se transformó en un proceso clave para la política económica del Gobierno, que busca garantizar inversiones, previsibilidad en las tarifas y eficiencia operativa en uno de los principales canales de ingreso de divisas.
El esquema diseñado por el Ejecutivo contempla tres sobres:
- 1° antecedentes legales, financieros y técnicos: Las empresas debían acreditar solvencia económica, experiencia internacional y cumplimiento de requisitos técnicos.
- 2° planes de obra y capacidad operativa: Se evaluarán los equipos, dragas, cronogramas de trabajo y antecedentes técnicos.
- 3° tarifas de peaje: Contendrá la propuesta económica que definirá el valor del servicio durante la concesión.
Jan de Nul y DEME, una disputa directa por el control de la hidrovía
La competencia se concentra entre dos gigantes del dragado mundial.
Jan de Nul mantiene una larga trayectoria en Argentina. Llegó al país en los años ’90 y, asociada con la empresa local Emepa, ganó la primera concesión durante el gobierno de Carlos Menem. Tras el vencimiento del contrato en 2021, continuó operando como contratista de la Administración General de Puertos (AGP) y ahora busca retener el control de la hidrovía.
DEME, en cambio, intenta posicionarse como una alternativa. Con fuerte presencia en Europa y Asia, la compañía busca consolidar su expansión en Sudamérica y desplazar a Jan de Nul del negocio.
El antecedente inmediato es la licitación de 2025, en la que DEME fue la única oferente y el proceso terminó anulado en medio de denuncias y cuestionamientos, lo que profundizó la disputa entre ambas compañías.

Cuestionamientos cruzados y presión sobre la ANPyN
Tras la apertura del primer sobre, las dos empresas belgas presentaron observaciones ante la comisión evaluadora.
Las objeciones de Jan de Nul
La empresa presentó un escrito de 68 páginas en el que señala irregularidades en la oferta de DEME, entre ellas:
- problemas en la garantía de oferta
- inconsistencias técnicas y económicas
- antecedentes incompletos
- dragas con menor potencia a la exigida
- falta de documentación en trabajos de dragado y balizamiento
El objetivo es que la ANPyN descalifique a su competidora antes de la etapa final.
La respuesta de DEME
DEME, por su parte, realizó observaciones más formales sobre la oferta de Jan de Nul y continúa respondiendo pedidos de aclaración técnica y económica de la comisión evaluadora.
La estrategia apunta a sostener su presencia en la licitación y evitar quedar fuera del proceso.
Requisitos económicos y técnicos del pliego
El pliego establece condiciones estrictas para las empresas interesadas en operar la hidrovía.
Exigencias financieras
- patrimonio neto superior a 300 millones de dólares
- facturación anual mínima de 450 millones de dólares
- obras de dragado por más de 300 millones en los últimos tres años
- financiamiento asegurado de al menos el 50% de las inversiones iniciales
Requisitos técnicos
- seis dragas de succión
- volumen mínimo de 15 millones de m³ en obras
- dragado mensual de al menos 500.000 m³
Estos parámetros buscan garantizar la capacidad operativa y la solvencia económica de la futura concesionaria.
El Gobierno busca evitar acusaciones de direccionamiento
Según el cronograma oficial, la comisión evaluadora tiene plazo hasta el 6 de abril para definir si las empresas cumplen con los requisitos.
En el sector portuario se especula con que el Gobierno habilitaría a ambas compañías a la siguiente instancia para evitar cuestionamientos políticos o empresariales.
El objetivo sería evitar denuncias de direccionamiento tanto desde la oposición como desde el denominado “Círculo Rojo de la hidrovía”, un grupo de actores empresariales y portuarios que siguen de cerca el proceso.

La clave estará en la evaluación técnica y el peaje
Una vez superada la primera etapa, el proceso avanzará con la evaluación del segundo sobre, que tendrá un máximo de 80 puntos.
Para seguir en carrera se necesitarán al menos 40 puntos, en una escala que va de regular a excelente.
En la etapa final se abrirán los sobres con las tarifas de peaje, que deberán respetar los rangos establecidos en los pliegos.
El esquema contempla que la adjudicación no dependa únicamente del menor peaje: una oferta más cara podría imponerse si presenta una mejor evaluación técnica, lo que introduce un factor de equilibrio entre costo y capacidad operativa.
Un proceso que definirá el modelo logístico de los próximos 25 años
La licitación de la hidrovía no es solo una disputa entre dos empresas belgas, sino una decisión estratégica que definirá el modelo logístico del comercio exterior argentino durante las próximas décadas.
La resolución del proceso marcará el nivel de inversión en infraestructura, la eficiencia del sistema portuario y el costo del transporte de exportaciones, variables clave para la competitividad del país.

