Milei firma un acuerdo con el Comando Sur y crece la polémica por la soberanía del Atlántico Sur

El gobierno de Javier Milei formalizó una alianza militar con el Comando Sur de los Estados Unidos que habilita una cooperación operativa sobre las aguas argentinas durante los próximos cinco años. El convenio, firmado entre el almirante Juan Carlos Romay y el contraalmirante Carlos Sardiello, de la Cuarta Flota estadounidense, generó fuertes cuestionamientos por el impacto sobre la soberanía nacional y el rol de las Fuerzas Armadas argentinas en el Atlántico Sur.

Según informó el U.S. Southern Command, el programa comenzará con la entrega de una cámara especializada para patrullaje aéreo, además de equipos avanzados, entrenamiento militar y apoyo operativo para tareas de intercepción y neutralización de amenazas vinculadas al narcotráfico y la pesca ilegal.

Sin embargo, sectores críticos advierten que el acuerdo excede la cooperación técnica y habilita una injerencia directa de Estados Unidos sobre decisiones estratégicas en la Zona Económica Exclusiva argentina.

“Bienes Comunes Globales”: el concepto que encendió la alarma

Uno de los puntos más cuestionados del entendimiento es la utilización del concepto de “Bienes Comunes Globales” para referirse a áreas bajo jurisdicción argentina.

Esta definición, habitual en debates sobre la Antártida o aguas internacionales, implica relativizar el carácter soberano del Atlántico Sur y aceptar una tutela extranjera sobre recursos estratégicos del país.

Detrás del discurso de cooperación regional se encuentran intereses geopolíticos vinculados al control de la ruta bioceánica, la vigilancia marítima y la proyección militar hacia la Antártida.


Ajuste en Defensa y dependencia externa

La firma del acuerdo se conoció pocas horas después de confirmarse un recorte de $46.000 millones en programas de alistamiento operativo de las Fuerzas Armadas.

Entre las áreas afectadas aparece la Armada Argentina, que sufriría una poda superior a los $15.000 millones. El ajuste impacta sobre mantenimiento, logística y adquisición de equipamiento, incluyendo la cancelación de compras de helicópteros navales para Puerto Belgrano.

Desde sectores opositores denuncian que el desfinanciamiento militar genera una dependencia creciente del equipamiento y la asistencia extranjera, especialmente de Estados Unidos.

“El Gobierno vacía las capacidades propias y luego presenta como inevitable la tutela del Comando Sur”, cuestionaron voces críticas del ámbito de Defensa.

Malvinas ausente en la “seguridad regional”

Otro de los puntos señalados es la ausencia de referencias a las Islas Malvinas y a la presencia militar británica en el Atlántico Sur.

Mientras el Comando Sur destacó la alianza como un mecanismo para “fortalecer la seguridad regional”, el acuerdo no menciona la base militar británica instalada en el archipiélago ni el reclamo histórico argentino por la soberanía de las islas.

El pacto consolida un esquema donde Estados Unidos amplía su presencia estratégica en la región mientras Argentina pierde capacidad de control sobre su propio territorio marítimo.

En medio del ajuste económico y del recorte presupuestario en Defensa, el acuerdo con Washington reabre el debate sobre soberanía, geopolítica y el rol de las Fuerzas Armadas en el Atlántico Sur.

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