La UBA alertó por el avance de la precarización laboral y la crisis de ingresos en Argentina

Un informe del Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires (UBA) encendió una nueva señal de alarma sobre la situación del mercado laboral argentino. El estudio advierte que, desde la asunción del gobierno de Javier Milei, se profundizó un proceso de destrucción del empleo registrado, acompañado por el crecimiento del trabajo informal y cuentapropista de baja calificación.


Puntos clave del informe “Derrame invertido: la cascada regresiva”


El trabajo, titulado “Derrame invertido: la cascada regresiva”, fue elaborado por el Grupo de Estudios sobre Movilidad y Desigualdad Social y describe una transformación estructural del empleo en el país, marcada por salarios insuficientes, aumento de la informalidad y deterioro de las condiciones laborales.

Se destruyeron más de 250 mil empleos formales

Según el informe, desde diciembre de 2023 desaparecieron 253 mil puestos de trabajo asalariado formal. Esa pérdida fue compensada por la creación de 288 mil empleos cuentapropistas, en su mayoría precarios y de baja calificación.

Los investigadores remarcaron que la proporción de trabajadores asalariados registrados cayó al 46% del total de ocupados, el nivel más bajo desde que existen registros. En paralelo, la informalidad laboral alcanzó el 48%, una cifra récord para la serie histórica.

El estudio define este fenómeno como una “metamorfosis del empleo”, donde siete de cada diez nuevos puestos laborales son precarios y los tres restantes corresponden a monotributistas. En términos generales, sostienen que todos los nuevos trabajos creados en el período responden a formas de autoempleo.

Además, el deterioro del empleo formal se verificó en todas las regiones del país, sin excepciones.

Crisis de ingresos: trabajar ya no alcanza

El informe también refleja el fuerte deterioro del poder adquisitivo y el crecimiento de los trabajadores pobres.

Según los datos relevados, el 71% de las personas ocupadas no logra cubrir el costo de la Canasta Básica Total para un hogar tipo. Incluso entre los asalariados formales, el 59% percibe ingresos insuficientes para superar ese umbral.

A su vez, el 63% de los trabajadores gana hasta un millón de pesos mensuales, mientras que la desigualdad salarial continúa ampliándose. Los asalariados informales perciben salarios 52% menores que los trabajadores formales, y los cuentapropistas de baja calificación ganan 47% menos.

Otro dato que preocupa a los investigadores es el aumento del pluriempleo. La proporción de personas con más de un trabajo pasó del 8,8% en 2016 al 12,2% actual, lo que equivale a cerca de 1,6 millones de argentinos.

El estudio estima además que más de 10 millones de personas enfrentan problemas laborales vinculados a la desocupación, informalidad, subocupación o necesidad de trabajar más horas.

El crecimiento del trabajo precario y cuentapropista

Uno de los sectores que más se expandió es el de los cuentapropistas de baja calificación, que actualmente representan 2,6 millones de trabajadores, frente a los 1,8 millones registrados en 2016.

El informe aclara que no se trata mayoritariamente de trabajadores de plataformas digitales, sino de actividades vinculadas al comercio callejero, la construcción y la producción industrial informal.

El 73% de estos trabajadores se desempeña sin monotributo, obra social ni aportes jubilatorios. Sus ingresos promedian los $720 mil mensuales, un 45% menos que el salario de un trabajador formal.

Además, el 86% se encuentra por debajo de la línea de pobreza y el 42% ni siquiera logra superar la línea de indigencia.

Jóvenes y jubilados, entre los sectores más afectados

El estudio identifica a los jóvenes menores de 30 años y a los jubilados como los grupos más golpeados por el deterioro laboral.

Los jóvenes representan el 53% de las personas desocupadas y la informalidad juvenil alcanza el 58%, lo que implica que casi dos de cada tres trabajan sin registración.

En paralelo, el 18% de los jubilados continúa trabajando o volvió al mercado laboral, el porcentaje más alto de los últimos nueve años. Según el informe, este fenómeno se explica por la pérdida de poder adquisitivo de los haberes previsionales.

Una economía desigual y concentrada

Los investigadores sostienen que la economía argentina funciona actualmente “a dos velocidades”. Mientras sectores dinámicos como minería, agricultura y finanzas concentran altos niveles de rentabilidad, pero apenas emplean al 3% de los trabajadores, ramas como industria, construcción y comercio —que reúnen al 40% del empleo— continúan afectadas por la recesión y la pérdida de puestos laborales.

El informe también analiza el caso de Neuquén y el impacto de Vaca Muerta. Pese al crecimiento del sector hidrocarburífero, el empleo formal apenas creció un 0,5% entre fines de 2023 y 2025, mientras aumentaron las formas de contratación precaria.

En el plano social, el trabajo advierte además que la pobreza mostró su primer aumento intertrimestral desde 2024. Tras alcanzar un pico del 55% y luego retroceder al 31,8%, el último trimestre de 2025 registró una suba de tres puntos porcentuales.

Como conclusión, el informe sostiene que Argentina atraviesa una etapa de “economía estancada con crisis de ingresos y empeoramiento generalizado de las inserciones laborales”, donde el empleo formal se convirtió en una excepción cada vez más difícil de sostener.

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