Por Gabriela Barcaglioni
Una columna humana, diversa, se extendió a lo largo de casi veinte cuadras en la ciudad de La Plata bajo la consigna “Ni una Menos”.
La marcha que se convocó a las 17 horas en Plaza Moreno recorrió el trayecto que une el centro geográfico de la ciudad, Plaza Italia y Plaza San Martín.
Tres mil femicidios en 11 años

Iniciaron el recorrido familiares de víctimas de femicidio y le siguieron las trabajadoras organizadas de distintos sindicatos, partidos políticos, organizaciones estudiantiles, de la UNLP, Conicet, organizaciones territoriales y toda persona que se sintió interpelada por la fecha en un contexto marcado por los femicidios de Agostina Vega y Dulce María Beatriz Candia.
La composición diversa de la columna se expresó en carteles con las fotos de alguna de las 3.000 mujeres asesinadas por su condición de género en estos últimos 11 años, desde la primera marcha del “Ni una Menos” en 2015 hasta la fecha. También se exhibieron reclamos de justicia, denuncias por el desmantelamiento de las políticas públicas de género y la restitución de políticas públicas que prevengan las violencias contra las mujeres.
El documento final incluyó referencias al accionar de la justicia y la policía respecto al femicidio de Agostina Vega y reclamaron respuestas institucionales y judiciales efectivas de situaciones de violencia que ponen en riesgo las vidas de las mujeres, niñas y adolescentes.

Una marea federal
En la ciudad Autónoma de Buenos Aires, frente al Congreso una multitud escuchó la lectura del documento que elaboraron las organizaciones convocantes en las voces de Thelma Fardin, Liliana Daunes y Cazu.
La marcha en la ciudad de Córdoba tuvo su centralidad por el femicidio de Agostina Vega, la familia materna de la adolescente participaron de la convocatoria que decidió realizar el acto central y la lectura del documento acordado en el Patio Olmos de la ciudad mediterránea.
Una marea federal unió a distintas ciudades del país, una respuesta social que debiera ir más allá de la bronca y transformarse en organización política para revertir un problema que vulnera el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencias.


