“Marcha de las cacerolas vacías”: la protesta de mujeres y sindicatos que agrava la crisis política en Bolivia

La crisis política y social en Bolivia sumó un nuevo capítulo con la denominada “Gran Marcha Nacional de Cacerolas Vacías”, una movilización impulsada por la Central Obrera Boliviana (COB) que reunió a mujeres trabajadoras, organizaciones sociales y sindicatos en los nueve departamentos del país para reclamar contra el deterioro económico y exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira.

La jornada de protesta coincidió con el Día de la Madre en Bolivia y se desarrolló en un clima de creciente tensión institucional, tras casi un mes de bloqueos, huelgas y movilizaciones que mantienen paralizadas distintas regiones del país. Las marchas tuvieron como epicentro las ciudades de La Paz y El Alto, donde miles de mujeres campesinas, obreras, docentes y trabajadoras del hogar salieron a las calles con cacerolas vacías como símbolo de la crisis económica, el hambre y el aumento del costo de vida.

La COB profundiza las protestas contra el gobierno

A través de un comunicado, la Central Obrera Boliviana convocó a sindicatos, organizaciones campesinas, indígenas, gremiales, estudiantiles y vecinales a participar “orgánicamente y con profunda convicción” de la protesta nacional.

La central sindical sostuvo que Bolivia atraviesa “un momento crítico” en el que los derechos fundamentales del pueblo están amenazados y llamó especialmente a las mujeres a colocarse “en la primera línea de defensa por la vida, la justicia social y el bienestar de las familias”.

La movilización tomó como referencia histórica a las Heroínas de la Coronilla —figuras emblemáticas de la resistencia boliviana— y buscó mostrar el protagonismo femenino en el conflicto social actual.

“Hoy las madres y mujeres bolivianas también luchan contra la crisis, el hambre y el abandono del pueblo”, expresó la COB bajo la consigna: “¡Madres valientes, mujeres invencibles! ¡Ni invisibles, ni calladas!”.

Las protestas forman parte de un plan de lucha que ya supera los 26 días y que incluye bloqueos de carreteras en al menos seis departamentos del país.

Rodrigo Paz advierte que Bolivia “está llegando al límite”

En medio de la escalada del conflicto, el presidente Rodrigo Paz lanzó una fuerte advertencia y aseguró que la situación “está llegando al límite”.

“El país necesita orden. El tiempo se acaba”, afirmó el mandatario durante un acto oficial en La Paz, donde volvió a convocar al diálogo mientras crece la presión social para que abandone el cargo.

La tensión aumentó luego de que el Congreso eliminara restricciones legales que limitaban la posibilidad presidencial de decretar estados de excepción. La medida habilita al Ejecutivo a recurrir a las Fuerzas Armadas para controlar las protestas y restringir libertades de circulación y reunión.

“El que quiera destruir la patria se las va a ver con toda la fuerza de la Constitución”, advirtió Paz.

Sin embargo, lejos de desactivar el conflicto, las movilizaciones se profundizaron. Campesinos, transportistas, maestros y organizaciones vecinales continuaron manifestándose en distintas regiones, mientras persisten los bloqueos y el desabastecimiento de alimentos, medicamentos y combustible.

Según datos oficiales, las protestas ya provocaron pérdidas económicas cercanas a los 600 millones de dólares en un país golpeado por la inflación, la escasez de divisas y una de las peores crisis económicas de las últimas décadas.

Mujeres, crisis y sobrecarga laboral invisible

La masiva participación femenina en las protestas ocurre además en un contexto marcado por profundas desigualdades estructurales.

Un reciente informe del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla) reveló que más del 93% de las mujeres en las principales ciudades bolivianas realiza trabajo doméstico y de cuidado no remunerado durante toda su vida.

El estudio señala que las mujeres entre 25 y 44 años enfrentan la situación más crítica, combinando jornadas laborales remuneradas con un promedio de seis horas diarias dedicadas al cuidado del hogar y la familia.

La investigación también advierte que incluso las mujeres con educación universitaria soportan una sobrecarga mayor de tareas domésticas, fenómeno que limita sus posibilidades de descanso, desarrollo profesional y autonomía económica.

Para la investigadora Giovanna Hurtado, la carga doméstica “no da tregua” y refleja patrones culturales profundamente arraigados que continúan asignando a las mujeres la responsabilidad casi exclusiva de las tareas de cuidado.

En ese contexto, las organizaciones sociales y sindicales consideran que la crisis económica impacta con mayor fuerza sobre las mujeres trabajadoras, especialmente en los sectores populares.

Acusaciones cruzadas y riesgo de mayor conflictividad

Mientras el gobierno denuncia un intento de “alterar el orden democrático” y acusa al expresidente Evo Morales de impulsar las protestas, desde los movimientos sociales sostienen que el Ejecutivo perdió legitimidad frente al deterioro económico y el aumento de la pobreza.

Las declaraciones del gobierno de Estados Unidos, que calificó la situación como un posible intento de “golpe de Estado”, añadieron un nuevo componente geopolítico a una crisis que amenaza con profundizarse.

Con las calles aún movilizadas y sin acuerdos concretos entre el oficialismo y los sectores sindicales, Bolivia enfrenta uno de los momentos de mayor fragilidad política y social desde la crisis institucional de 2019.

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