El acuerdo con el Fondo prevé presentar un proyecto antes de diciembre de 2027. Entre los cambios impulsados figuran el aumento de la edad jubilatoria, el fin de las moratorias, un sistema de jubilación proporcional según los aportes y la separación entre prestaciones contributivas y no contributivas.
La reforma previsional impulsada por el FMI volvió a quedar en el centro del debate político luego de la visita de la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, a la Argentina. El Gobierno de Javier Milei ratificó ante el Fondo Monetario Internacional el compromiso de avanzar con una modificación integral del sistema jubilatorio, uno de los puntos centrales del acuerdo firmado con el organismo internacional.
Aunque la administración libertaria considera que el contexto político dificulta avanzar de inmediato, aceptó presentar un proyecto de ley antes de diciembre de 2027, siempre que obtenga respaldo electoral para continuar con su programa de reformas estructurales.
La iniciativa contempla cambios profundos en el régimen previsional argentino: eliminación definitiva de las moratorias, incremento de la edad jubilatoria, jubilaciones proporcionales según los años aportados y una nueva división entre jubilaciones contributivas y no contributivas.
Qué cambios exige el FMI para el sistema jubilatorio
El Fondo Monetario Internacional sostiene que el gasto previsional representa uno de los principales desafíos para alcanzar un sistema fiscal sostenible y mantener el equilibrio de las cuentas públicas.
Entre las principales modificaciones reclamadas figuran:
- Eliminación gradual de las moratorias previsionales.
- Jubilaciones proporcionales de acuerdo con la cantidad de años aportados.
- Aumento de la edad jubilatoria.
- Separación entre jubilaciones contributivas y no contributivas.
- Revisión de regímenes especiales y diferenciales.
Según el organismo, el actual requisito de 30 años de aportes genera fuertes desigualdades entre quienes alcanzan ese umbral y quienes quedan excluidos del sistema.
Por ello propone “reforzar el vínculo entre las cotizaciones y las prestaciones”, estableciendo que cada trabajador cobre un haber directamente relacionado con la cantidad de aportes realizados durante su vida laboral.
Fin de las moratorias y jubilaciones proporcionales
Uno de los ejes centrales de la reforma consiste en terminar definitivamente con las moratorias previsionales.
Actualmente, quienes no reúnen los 30 años de aportes pueden acceder a una jubilación mediante distintos planes de regularización. El FMI considera que este mecanismo debe desaparecer gradualmente.
En su reemplazo propone un sistema proporcional.
Esto implicaría que una persona con 10, 15 o 20 años de aportes podría acceder a una jubilación, pero percibiendo un haber considerablemente inferior al de quienes completaron los 30 años exigidos por el régimen.
El objetivo declarado por el organismo es incentivar el empleo formal y fortalecer la relación entre aportes realizados y prestaciones percibidas.
La suba de la edad jubilatoria vuelve a escena
Otro de los puntos más sensibles de la discusión es el aumento de la edad para acceder a la jubilación.
Si bien el acuerdo técnico no fija una edad específica, dentro de las alternativas que impulsa el FMI aparecen:
- elevar la edad jubilatoria de las mujeres de 60 a 65 años;
- o incluso extender también la edad de retiro de los varones desde los actuales 65 hasta los 70 años.
Desde hace años el organismo internacional recomienda elevar la edad jubilatoria en distintos países como herramienta para reducir el gasto previsional frente al aumento de la expectativa de vida.
Un nuevo esquema entre jubilaciones contributivas y no contributivas
La reforma también propone dividir claramente el sistema previsional en dos pilares.
Por un lado, continuaría funcionando el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), destinado a quienes realizaron aportes durante su vida laboral.
Por otro lado, quienes no registren aportes pasarían a integrar un sistema unificado de prestaciones no contributivas financiado con recursos generales del Estado, basado en la actual Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM).
El documento técnico del FMI plantea incluso que tanto la PUAM como el haber básico representen aproximadamente el 20% del salario promedio de los trabajadores registrados medido por el RIPTE.
Un debate político que promete alta conflictividad
La reforma previsional deberá necesariamente pasar por el Congreso Nacional.
Por tratarse de uno de los temas con mayor impacto social, se espera una fuerte resistencia de la oposición, los sindicatos, las organizaciones de jubilados y distintos sectores políticos.
Además del impacto económico sobre millones de futuros jubilados, la discusión se producirá en un escenario electoral donde cualquier modificación del sistema previsional puede tener importantes costos políticos para el oficialismo.
Mientras el Gobierno sostiene su compromiso con las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional, la reforma previsional aparece como una de las decisiones más sensibles que deberá afrontar la administración de Javier Milei durante los próximos años.

