Crece la crisis industrial en Tierra del Fuego: trabajadores ocupan Aires del Sur por salarios adeudados

Ante la falta de respuestas, los operarios resolvieron mantener ocupada la planta para resguardar los puestos de trabajo. La medida cuenta con el respaldo de la seccional Río Grande de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que convocó a un acto frente al establecimiento para visibilizar el conflicto y sumar apoyos gremiales, políticos y sociales.

El secretario general del gremio local, Oscar Martínez, sostuvo que desde el cierre de la planta el 26 de diciembre, durante el receso vacacional, la firma no retomó la actividad ni abrió una instancia de diálogo directo con los trabajadores. Según indicó, las gestiones realizadas ante la cartera laboral no lograron que los propietarios asumieran compromisos concretos respecto del pago de haberes ni del futuro productivo de la empresa.

Aires del Sur se dedica a la fabricación de equipos de aire acondicionado con tecnología de la firma israelí Electra Consumer Products y comercializa en el país las marcas Electra y Fedders. El conflicto impacta de manera directa en 140 familias —113 de ellas representadas por la UOM— que exigen la cancelación de salarios y precisiones sobre la continuidad operativa.

Un escenario industrial en tensión

La situación no es aislada. El régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego atraviesa un momento de fuerte incertidumbre en un contexto marcado por la apertura de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei, la caída del consumo interno y el próximo vencimiento de medidas antidumping que protegen al sector de aires acondicionados frente al ingreso de productos importados, especialmente de origen chino.

En paralelo, otras empresas radicadas en la provincia enfrentan suspensiones y despidos, mientras los grandes grupos industriales con presencia en la isla, como Newsan y Mirgor, avanzan en estrategias de diversificación hacia sectores como energía y agro, en un escenario menos favorable para la manufactura electrónica.

Según datos difundidos por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), desde el inicio de la actual gestión nacional se habrían perdido cerca de 10.000 empleos y cerrado más de 250 empresas en la provincia, cifras que reflejan el impacto del nuevo esquema económico en el entramado productivo fueguino.

Mientras tanto, los trabajadores de Aires del Sur permanecen en la planta a la espera de la próxima audiencia fijada por el Ministerio de Trabajo. Desde la UOM advirtieron que, si no se registran avances concretos, evaluarán profundizar las medidas de fuerza.

El desenlace del conflicto aparece así como un test para el futuro inmediato del régimen industrial fueguino y para cientos de familias que dependen de su continuidad.

La decisión de ingresar y permanecer en la fábrica se enmarca en una tradición histórica del sindicalismo industrial argentino: ante el incumplimiento patronal y la falta de diálogo, el control obrero transitorio aparece como mecanismo de presión legítimo para forzar negociaciones.

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