Las dos CTA, la UTEP y organizaciones sociales y políticas se movilizaron contra la visita de Kristalina Georgieva y las políticas económicas del Gobierno. Mientras la titular del FMI respaldó el programa de Javier Milei, las organizaciones denunciaron ajuste, pérdida salarial y mayor dependencia. El plan de lucha continuará y los sindicatos evalúan avanzar hacia un nuevo paro general.
La protesta contra el FMI y el ajuste del Gobierno de Javier Milei volvió a ganar las calles durante la visita a la Argentina de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva. Organizaciones sindicales, sociales, populares y políticas se movilizaron mientras la funcionaria mantenía reuniones con el ministro de Economía, Luis Caputo, y posteriormente con el Presidente.
Las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina —CTA Autónoma y CTA de los Trabajadores—, la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y distintas organizaciones participaron de las protestas, que tuvieron entre sus principales consignas “Fuera el FMI” y “No al pago de la deuda externa”.
La movilización se inscribe además en un proceso de creciente coordinación entre las centrales sindicales y los movimientos sociales contra las políticas económicas oficiales. Después de la participación conjunta en la marcha de jubilados del 22 de julio frente al Congreso, las organizaciones comenzaron a delinear un plan de lucha que podría desembocar en nuevas medidas de fuerza, incluida la posibilidad de un paro general.
Protestas contra el FMI durante la visita de Georgieva
Las manifestaciones coincidieron con la intensa agenda que Kristalina Georgieva desarrolló junto a las principales autoridades nacionales.
La directora gerente del FMI se reunió primero con Luis Caputo en el Ministerio de Economía. Posteriormente, se trasladó a la Casa Rosada, donde mantuvo un encuentro con Javier Milei, del que también participó el director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo, Nigel Chalk.
Mientras se desarrollaban esas reuniones, cientos de manifestantes repudiaron la presencia de Georgieva y denunciaron la influencia del organismo internacional sobre las decisiones económicas argentinas.
Las organizaciones sindicales y sociales cuestionaron especialmente las metas fiscales acordadas con el Fondo y sostuvieron que sus consecuencias recaen sobre trabajadores, jubilados y sectores populares.
Para los convocantes, las exigencias del organismo terminan funcionando como límites sobre las negociaciones paritarias, los salarios y las jubilaciones, mientras presionan para profundizar la reducción del gasto público.

Las críticas al ajuste y a las políticas del Fondo
Las organizaciones participantes sostienen que los acuerdos con el FMI contribuyen a profundizar la pérdida del poder adquisitivo y los recortes en áreas esenciales del Estado.
Entre los principales cuestionamientos aparecen los despidos en el sector público, la reducción de programas sociales, los aumentos de tarifas y transporte y los recortes que afectan a áreas como salud, educación, discapacidad, universidades públicas y ciencia y tecnología.
También rechazan las reformas laborales orientadas a flexibilizar las condiciones de contratación y reducir derechos conquistados por los trabajadores.
Para las centrales sindicales y los movimientos sociales, el Fondo actúa además como un factor de condicionamiento de la política nacional mediante las revisiones periódicas del programa económico y el establecimiento de metas fiscales.
La CTA Autónoma calificó la visita de Georgieva como “injerencista”, mientras desde la UTEP denunciaron que los acuerdos con el organismo buscan “profundizar la dependencia”.
Georgieva respaldó el programa económico de Milei
En contraste con las protestas que se desarrollaban en las calles, Georgieva volvió a expresar el respaldo del FMI a la política económica impulsada por el Gobierno nacional.
Después de su encuentro con Caputo, la titular del Fondo destacó los avances que, según el organismo, consiguió la Argentina en materia macroeconómica y financiera.
“Argentina está en una posición mucho más sólida”, sostuvo Georgieva, quien atribuyó esa situación tanto al programa oficial como al “sacrificio del pueblo argentino”.
La funcionaria afirmó además que el país se encuentra “por un buen camino” y aseguró que, según las proyecciones actuales, no sería necesaria una nueva financiación del organismo.
Sin embargo, también reconoció que, pese al comportamiento de algunos indicadores económicos, “persiste la incertidumbre”.
Georgieva llamó a los argentinos a “pasar la página” y continuar por un sendero de crecimiento que definió como fiscalmente responsable.
La visita continuará con un viaje a Vaca Muerta, en Neuquén, uno de los principales centros de producción de hidrocarburos no convencionales del país y un activo estratégico para la generación futura de divisas.
Argentina sigue siendo el principal deudor del FMI
La relación entre la Argentina y el Fondo continúa atravesada por el enorme volumen de deuda acumulada.
De acuerdo con los datos incluidos en las distintas fuentes, la deuda argentina con el organismo ronda los 57.870 millones de dólares, lo que mantiene al país como el mayor deudor del FMI.
El monto incluye el préstamo extraordinario otorgado en 2018, las refinanciaciones posteriores y el programa acordado en abril de 2025 por otros 20.000 millones de dólares.
Las organizaciones sindicales y sociales cuestionan que esos programas de endeudamiento no hayan derivado en un proceso de desarrollo productivo sostenible y denuncian que el peso de los compromisos financieros termina trasladándose a las condiciones de vida de la población.
Un proyecto para limitar el endeudamiento con el Fondo
En coincidencia con la visita de Georgieva, diputados nacionales de la oposición presentaron una iniciativa en el Congreso destinada a modificar las condiciones institucionales bajo las cuales la Argentina puede tomar nueva deuda con el FMI.
El proyecto, impulsado por Máximo Kirchner y acompañado por otros legisladores, propone recuperar para el Congreso mayores atribuciones sobre las decisiones vinculadas con el endeudamiento externo.
La iniciativa busca impedir que operaciones de crédito de esta magnitud puedan definirse únicamente mediante decisiones del Poder Ejecutivo, además de establecer límites legales sobre el endeudamiento.
También plantea que el Gobierno reclame ante el Fondo una revisión de la situación financiera argentina.
La presentación agregó así un nuevo frente político al debate sobre la relación entre el país y el organismo internacional.


Las CTA, la CGT y la UTEP avanzan con un plan de lucha
Las protestas contra la visita de Georgieva no aparecen como una medida aislada.
La participación conjunta de las dos CTA y la CGT en la movilización de los jubilados del 22 de julio marcó un acercamiento entre las centrales sindicales frente a las políticas económicas del Gobierno.
A esa coordinación se suman organizaciones de la economía popular y distintos movimientos sociales que reclaman por salarios, jubilaciones, empleo, programas sociales y condiciones laborales.
Las organizaciones ya ratificaron su participación en la tradicional movilización de San Cayetano del próximo 7 de agosto, una jornada que tendrá nuevamente como protagonistas a sindicatos y movimientos sociales.
El objetivo es darle continuidad a un plan de lucha contra el ajuste y construir nuevas acciones conjuntas.
Entre las alternativas que comenzaron a plantearse aparece una medida de mayor alcance: la convocatoria a un nuevo paro general contra las políticas económicas del Gobierno y los acuerdos con el FMI.
La visita de Georgieva dejó así dos imágenes contrapuestas. Dentro de la Casa Rosada y del Ministerio de Economía, el Fondo ratificó su respaldo al programa de Milei y Caputo. En las calles, sindicatos, movimientos sociales y organizaciones políticas volvieron a cuestionar el costo social del ajuste y prometieron profundizar la protesta.

