Crisis en la citricultura de Entre Ríos: productores venden mandarinas por debajo del costo y peligra la campaña 2027

La crisis de la citricultura en Entre Ríos alcanzó un punto crítico. La combinación entre una sobreoferta de mandarinas, la caída del consumo interno y la baja rentabilidad está llevando a numerosos productores a dejar fruta sin cosechar porque resulta más caro levantarla que venderla. Desde la Federación del Citrus de Entre Ríos (FECIER) advierten que la situación compromete no solo la actual campaña, sino también la producción de 2027 y miles de puestos de trabajo vinculados a una de las economías regionales más importantes del país.

Mandarinas que se venden por debajo del costo

El presidente de la FECIER, Pablo Molo, explicó que el panorama es alarmante. Mientras producir un kilogramo de mandarina cuesta entre 100 y 115 pesos, muchas variedades apenas se comercializan entre 40 y 50 pesos, es decir, entre un 30% y un 40% por debajo del costo de producción.

Las variedades más afectadas son Dancy, Criolla y Nova, cuya cotización cayó hasta niveles que vuelven antieconómica la cosecha.

Como consecuencia, numerosos productores optan por dejar la fruta en los árboles, donde finalmente cae al suelo y se pierde por completo.

Del productor al supermercado: una brecha de precios que no cierra

Mientras los productores reciben valores mínimos por su producción, el consumidor encuentra mandarinas en supermercados y verdulerías entre 1.000 y 2.000 pesos el kilo.

Desde el sector sostienen que esta enorme diferencia evidencia un problema estructural de la cadena comercial.

El resultado es paradójico: el productor vende barato y pierde dinero, mientras que el consumidor termina pagando un precio elevado que desalienta el consumo.

Menor poder adquisitivo y mayor competencia

Para Pablo Molo, uno de los principales factores que explican la caída del mercado interno es la pérdida del poder adquisitivo de las familias.

A ese escenario se suma un cambio en los hábitos de consumo. Hoy los supermercados ofrecen una mayor diversidad de frutas durante todo el año, incluyendo bananas, mangos, paltas y otras frutas tropicales que compiten directamente con los cítricos.

Paradójicamente, gracias a la tecnología y las cámaras frigoríficas, naranjas, mandarinas, limones y pomelos también están disponibles durante los doce meses del año, aunque eso no logró sostener la demanda.

Una fruta con enormes beneficios nutricionales

Desde la Federación consideran necesario impulsar campañas de promoción para destacar las propiedades nutricionales del citrus.

Los cítricos son una de las principales fuentes naturales de vitamina C, además de aportar vitaminas A, E y del complejo B, nutrientes fundamentales para fortalecer el sistema inmunológico, mejorar la absorción del hierro y favorecer la producción de colágeno.

La entidad trabaja en proyectos de difusión orientados a recuperar el consumo interno.

La preocupación ya apunta a la campaña 2027

El mayor temor de los productores no está solamente en las pérdidas actuales, sino en lo que ocurrirá durante los próximos meses.

La actividad requiere inversiones permanentes en fertilización, fumigación, poda y reposición de plantas para garantizar la producción del año siguiente.

Sin embargo, con los actuales niveles de rentabilidad, muchos establecimientos no podrán afrontar esos trabajos.

“La citricultura es una actividad en la que siempre se invierte un año antes para poder producir la campaña siguiente”, explicó Pablo Molo.

Eso significa que las dificultades económicas actuales podrían traducirse en una menor producción durante la campaña 2027.

Miles de empleos dependen del citrus

El impacto no se limita a los productores.

La actividad citrícola moviliza toda una economía regional que involucra trabajadores rurales, cosecheros, transportistas, empaques, viveros, aserraderos de cajones, frigoríficos e industrias derivadas.

En los departamentos de Concordia y Federación, principales polos citrícolas entrerrianos, cualquier caída de la producción repercute de manera inmediata sobre el empleo.

“Cuando se para la citricultura en los departamentos Concordia y Federación se nota muchísimo”, sostuvo Molo.

Exportaciones débiles e industria con menor capacidad

A la caída del mercado interno se suma un escenario internacional complejo.

Desde la FECIER reconocen que las exportaciones no están funcionando al ritmo esperado y que la industria procesadora, que históricamente absorbía parte del excedente de fruta, hoy también atraviesa dificultades y compra mucho menos volumen.

Esta combinación profundiza la sobreoferta y acelera la caída de precios.

Tecnología y reconversión, soluciones que requieren tiempo

Una de las alternativas para recuperar competitividad es la reconversión varietal.

Sin embargo, cambiar una quinta implica inversiones importantes y un plazo de entre seis y siete años hasta alcanzar niveles productivos.

En paralelo, la incorporación de nuevas tecnologías, sensores de humedad, riego inteligente y mejoras en el manejo agronómico permitió aumentar la productividad durante los últimos años, aunque esas innovaciones solo son posibles cuando existe rentabilidad para reinvertir.

Reclaman un nuevo censo citrícola

La Federación del Citrus también insiste en la necesidad de realizar un nuevo censo citrícola provincial, una herramienta que consideran indispensable para conocer la superficie efectivamente cultivada, planificar políticas públicas y diseñar estrategias que permitan recuperar la competitividad del sector.

Un sector que espera revertir la tendencia

Pese al complejo panorama, los productores mantienen expectativas de recuperación.

Confían en que una menor oferta hacia fin de año, sumada a una eventual mejora del consumo y de la economía, permita recomponer los precios y devolverle rentabilidad a una actividad que constituye uno de los pilares productivos del norte entrerriano.

Mientras tanto, el desafío inmediato será atravesar una campaña marcada por pérdidas económicas, fruta desperdiciada y una creciente incertidumbre sobre el futuro de miles de familias que viven directa o indirectamente de la citricultura.

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