Por Lucio Venditti
Estados Unidos e Israel lanzaron este sábado un masivo ataque militar contra Irán, que respondió con misiles y drones, lo que ubica a Oriente Medio en una situación de guerra abierta.
En una escalada bélica sin precedentes, Washington y Jerusalén atacaron objetivos estratégicos en suelo iraní, además de ubicar como blancos políticos al líder espiritual, ayatollah Alí Khamenei, y al presidente Masoud Pezeshkian.
Israel bautizó la operación conjunta a gran escala como “El Rugido del León”, en tanto el Pentágono la denominó “Furia épica”, en medio de una alerta mundial.
El “ataque preventivo” sobre la república islámica, provocó la inmediata reacción del gobierno iraní, que lanzó una contraofensiva con oleadas de misiles y drones.
El contraataque fue dirigido a Israel y a las bases estadounidenses que hay en Bahréin, Qatar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, y no hacen más que extender el conflicto.
Según la Guardia Revolucionaria, los ataques alcanzaron el cuartel general de la Quinta Flota estadounidense en Bahrein, la base aérea Al Udeid en Qatar, instalaciones militares en Emiratos Árabes Unidos —incluida Al Dhafra, cerca de Abu Dabi— y la base aérea Ali Al Salem en Kuwait.

Netanyahu y Trump
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sostuvo que la ofensiva “durará lo que sea necesario”, que será “mucho más fuerte” que la que inició en junio y que busca “eliminar la amenaza existencial que representa” el régimen de los ayatolás.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por su parte, sentenció que “Irán nunca tendrá un arma nuclear”, en el marco de una ofensiva diseñada para destruir la industria de misiles y las capacidades de la Marina de la república islámica.
A través de un mensaje difundido en su red Truth Social, el mandatario calificó las maniobras como “de gran envergadura” y dirigió un ultimátum a la cúpula castrense persa, ofreciendo a los militares la opción de la “inmunidad” o, por el contrario, enfrentar una “muerte segura”.
En una clara señal de que la operación busca un cambio de régimen y el derrocamiento del ayatollah, Trump alentó a la ciudadanía iraní a prepararse para una transición política de carácter inmediato.
En un video difundido en redes sociales, Trump evocó la larga disputa de Washington con Irán, incluida la toma de la embajada estadounidense en Teherán en 1979, cuando estudiantes mantuvieron cautivos a 52 estadounidenses durante 444 días tras la revolución islámica que llevó al poder al clero chiita.
En ese marco, apareció el hijo del último Sha de Irán, Reza Pahlavi, quien celebró los ataques y aseguró que la “victoria final” está cerca, en un mensaje dirigido a los opositores del régimen iraní.
“Juntos podemos recuperar y reconstruir Irán”, declaró Pahlavi, quien reside exiliado en Washington y aspira a gobernar Irán, apoyado por Estados Unidos e Israel.


Víctimas civiles
Los ataques de Estados Unidos e Israel golpearon puntos sensibles del poder iraní, con explosiones registradas en el centro de Teherán, cerca del complejo donde reside el líder supremo.
También hubo bombardeos contra instalaciones militares y objetivos de inteligencia en distintas zonas de la capital y en otras ciudades del país.
Según la Media Luna Roja iraní, más de 20 de las 31 provincias del país se vieron afectadas por los ataques y la Cruz Roja Internacional informó de más de 200 muertos.
En tanto, los ataques habrían provocado una masacre en una escuela primaria del sur del país, en Hormozgán, cerca del Estrecho de Ormuz.
Irán denunció que las bombas de los atacantes “mataron a 51 alumnas en una escuela y hay 60 heridas”.
Condena global
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, pidió una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU y advirtió que la situación es “peligrosa para todos”.
Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, rechazó la acción militar unilateral de Estados Unidos e Israel en Irán y sentenció: “No podemos permitirnos otra guerra prolongada y devastadora en Oriente Medio”.
Por su parte, el gobierno de Vladímir Putin denunció los ataques contra Irán como una “peligrosa aventura”.
Rusia calificó la operación como un “acto de agresión armada premeditado y no provocado contra un Estado soberano e independiente”.
A todo esto, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China “exigió el cese inmediato de las acciones militares, evitar una mayor escalada de tensiones, reanudar el diálogo y las negociaciones, y mantener la paz y la estabilidad en Oriente Medio”.
Según la Cancillería china, “la soberanía nacional, la seguridad y la integridad territorial de Irán deben ser respetadas”.
Por su parte, el gobierno brasileño condenó y expresó su profunda preocupación por los ataques a Irán.

Milei apoya
El Gobierno expresó su apoyo a la operación de Estados Unidos e Israel contra Irán y decidió elevar a un nivel “alto” la seguridad en la Argentina y reforzar los controles fronterizos.
De acuerdo al comunicado de la Oficina del presidente Javier Milei, la medida también alcanza a sedes diplomáticas extranjeras, a “objetivos sensibles” y a la comunidad judía.
En tanto, la Cancillería respaldó el accionar de Trump y de Netanyahu.
“La Argentina valora y apoya las acciones conjuntas realizadas por Estados Unidos y el Estado de Israel destinadas a neutralizar la amenaza que el régimen de Irán representa para la estabilidad internacional a largo plazo y la seguridad en la región”, indica el comunicado.

¿Cómo sigue?
Para atacar Irán junto a Israel, Estados Unidos realizó la mayor movilización militar desde la invasión a Irak en 2003.
Desplegó el portaaviones Abraham Lincoln, aumentó destructores en el golfo y el Mediterráneo, y sumó cazas en Jordania.
La llegada en las últimas horas de su mayor portaaviones, el Gerald Ford, que participó en el ataque a Venezuela, completó el despliegue.
Geopolíticamente, Irán es central por su ubicación estratégica, ya que controla (y podría bloquearlo) el Estrecho de Ormuz, cruce vital para el 20% del petróleo mundial.
La ofensiva que se inició esta madrugada se espera se extienda durante varios días.
Es la segunda vez en menos de un año que Estados Unidos ataca territorio iraní: en junio pasado bombardeó tres instalaciones nucleares y, según funcionarios estadounidenses, esta vez la ofensiva será mucho más amplia.
Está muy claro que la pretensión de Trump y de Netanyahu es un cambio en el liderazgo iraní por primera vez en 47 años, así como la eliminación de sus programas de desarrollo nuclear y de misiles balísticos.
Pero una guerra regional más amplia y todavía de dimensiones desconocidas llevan a que crezca la inestabilidad en Oriente Medio.
Mientras tanto, Netanyahu afirmó esta tarde que “hay indicios” de que el líder supremo de la República Islámica, ayatollah Alí Khamenei, murió en los ataques, en tanto la prensa iraní asegura que está vivo y dirigiendo las operaciones de defensa de su país.-

