Militares autorizados a tener otro empleo: el debate salarial que sacude a las Fuerzas Armadas

El Gobierno habilitó el pluriempleo militar en medio de los reclamos por salarios bajos

El Ministerio de Defensa autorizó al personal de las Fuerzas Armadas a desarrollar actividades laborales complementarias fuera del horario de servicio. La medida alcanza a soldados, suboficiales y oficiales, quienes ahora podrán desempeñarse legalmente en trabajos privados para reforzar sus ingresos mensuales.

La decisión fue presentada por el Gobierno como una flexibilización destinada a ampliar oportunidades laborales y otorgar mayor libertad al personal militar. Sin embargo, la resolución abrió una intensa discusión sobre la realidad salarial que atraviesan las Fuerzas Armadas y expuso una situación que desde hace tiempo venían denunciando numerosos efectivos: la necesidad de contar con un segundo empleo para llegar a fin de mes.

Qué trabajos podrán realizar los militares

Entre las actividades habilitadas aparecen empleos vinculados a plataformas de reparto, conducción mediante aplicaciones como Uber, seguridad privada, tareas técnicas y otros trabajos compatibles con la función militar.

Aunque muchos efectivos ya realizaban actividades complementarias de manera informal o bajo distintas modalidades, las restricciones vigentes podían derivar en sanciones disciplinarias. Con la nueva normativa, esas tareas pasan a estar autorizadas siempre que no interfieran con las obligaciones propias del servicio.

La medida busca dar un marco legal a una realidad que, según testimonios de integrantes de las Fuerzas Armadas, lleva años creciendo como consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo.

Salarios militares bajo presión

El trasfondo de la decisión es el deterioro salarial que afecta al personal militar.

Según distintos testimonios recogidos en el ámbito castrense, cada vez más efectivos recurren a actividades paralelas como electricistas, peluqueros, trabajadores gastronómicos, personal de seguridad, repartidores o conductores de aplicaciones para complementar sus ingresos.

Uno de los datos que más impacto generó es que un guardiamarina o un subteniente recién egresado percibe actualmente un salario inferior al millón de pesos mensuales, una cifra que muchos consideran insuficiente frente al costo de vida actual.

La situación provoca dificultades para sostener gastos básicos, mantener una familia y proyectar una carrera profesional dentro de las Fuerzas Armadas.

Pérdida de personal y preocupación institucional

El problema no se limita a una cuestión económica. Diversos sectores advierten que los bajos salarios están provocando una constante pérdida de personal joven.

Muchos militares optan por abandonar la carrera para incorporarse al sector privado, donde encuentran oportunidades laborales con mejores ingresos y mayor estabilidad económica.

La tendencia preocupa especialmente porque afecta a recursos humanos altamente capacitados en áreas estratégicas como logística, comunicaciones, inteligencia, operaciones tácticas y defensa territorial.

La paradoja es evidente: personal entrenado durante años para cumplir funciones vinculadas a la defensa nacional podría terminar trabajando como repartidor, chofer o empleado eventual para compensar la caída de su poder adquisitivo.

Las promesas de jerarquización y las críticas a la medida

La resolución también generó repercusiones políticas.

Durante la campaña presidencial y en los primeros meses de gestión, Javier Milei había prometido jerarquizar a las Fuerzas Armadas y devolverles protagonismo institucional. Para los sectores críticos, la autorización del pluriempleo representa una admisión implícita de que los salarios militares quedaron rezagados frente a la inflación y el aumento del costo de vida.

Desde esta perspectiva, el problema no radica en permitir actividades complementarias, sino en que miles de efectivos necesiten un segundo trabajo para sostenerse económicamente.

Obra social, condiciones laborales y malestar creciente

A los reclamos salariales se suman cuestionamientos sobre la situación de IOSFA, la obra social de las Fuerzas Armadas.

Diversos efectivos denuncian dificultades para acceder a prestaciones médicas y problemas de cobertura en distintas regiones del país. Estas situaciones alimentan un malestar que viene creciendo en los últimos años junto con la pérdida de poder adquisitivo.

Mientras tanto, el Gobierno sostiene que la nueva normativa constituye una herramienta para brindar mayores posibilidades económicas al personal militar.

Una discusión que trasciende el pluriempleo: indefensión nacional

Más allá de la autorización para realizar trabajos complementarios, la medida reabrió un debate de fondo sobre el lugar que ocupan las Fuerzas Armadas dentro de las prioridades presupuestarias del Estado.

La pregunta que emerge detrás de la polémica es sencilla pero contundente: ¿cuánto debe ganar un integrante de las Fuerzas Armadas para no verse obligado a buscar un segundo empleo?

La respuesta excede la discusión administrativa y se vincula directamente con el reconocimiento profesional, la retención de personal capacitado y el futuro de una institución clave para la defensa nacional.

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