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Milei echó a Mondino y designó como nuevo canciller al empresario Gerardo Werthein

La Redacción

El reemplazante de la funcionaria será el actual embajador en Estados Unidos, Gerardo Werthein, empresario cercano a los hermanos Javier y Karina Milei, y que también presidió doce años el Comité Olímpico Argentino (COA).

Es más, hoy ocupa una de las cuatro vicepresidencias del poderoso Comité Olímpico Internacional (COI).

“En nuestro país hay una sola política exterior: la que define el Presidente. Y todo el equipo de la Cancillería estará alineado con esa visión”, anticipó Werthein en sus primeras declaraciones.

En la misma línea, prometió: “Modernizaremos nuestra diplomacia y optimizaremos los procesos para que Argentina brille en la escena global, asegurando una transición ordenada”.

En el ámbito empresario, fue director de Telecom Argentina, donde el grupo Werthein controló la mitad de la compañía. Además, tuvo responsabilidades en La Caja S.A., la mayor aseguradora de vida del país.

Hace tres años dejó el Grupo Werthein y es accionista del diario El Cronista y el multimedio uruguayo El Observador, que ahora tiene una radio de nombre homónimo en Buenos Aires.

El breve paso de Werthein por Washington estuvo marcado por las múltiples visitas del presidente Milei, que fijó como norte de su política exterior un alineamiento total con Estados Unidos, una postura que no se veía desde el gobierno de Carlos Menem (1989- 1999).

El voto en las Naciones Unidas que eyectó a Mondino del Palacio San Martín marcó un quiebre con ese vector ordenador de la política exterior del gobierno libertario.

Werthein deja la embajada argentina a pocos días de la elección presidencial en Estados Unidos (el próximo martes 5 de noviembre), cuando se abre la posibilidad de un cambio de gobierno y un eventual regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, un giro que saludaría el gobierno nacional.

Gerardo Werthein y Diana Mondino

Voto cubano

La representación argentina en Naciones Unidas cambió de mando hace unos días. Luego del desplazamiento de Ricardo Lagorio, resistido por “el Jefe” (Karina Milei) y el poderoso asesor presidencial Santiago Caputo, ocupó su lugar su segundo, Francisco Tropepi.

De todos modos, en los hechos fue Lagorio quien emitió el voto argentino, dado que, a pesar de estar oficialmente fuera del cargo, según el reglamento diplomático, está a cargo de la misión hasta el último día de su estadía en Nueva York.

El apoyo a Cuba se había justificado porque era un ejercicio de reciprocidad de cara al objetivo diplomático de la recuperación de las islas Malvinas, ya que la Argentina necesitará votos para reivindicar su soberanía.

En los hechos, la Argentina votó en la Asamblea General de Naciones Unidas en contra del embargo económico a Cuba, que desde hace décadas promueve Estados Unidos contra el gobierno comunista de la isla caribeña.

En esta votación, impulsada por Cuba por trigésima segunda vez, Argentina no estuvo sola. Con las únicas excepciones de Israel y el propio Estados Unidos, más la abstención de Moldavia, el resto de los países integrantes (un total de 187) que votan en la asamblea lo hicieron en favor del cese del embargo. No votaron Venezuela ni Ucrania.

“El pequeño David volvió a vencer al gigante Goliat”, celebró el presidente de Cuba Miguel Díaz Canel en la red social X.

La pequeña Cuba ha vuelto a derrotar al imperio vecino que, seguramente, ignorará con prepotencia la demanda mundial, pero la dignidad de este pueblo y la solidaridad universal han vuelto a derrotarlo”, agregó el sucesor de Fidel y Raúl Castro en la isla.

De todas maneras, Washington ha ignorado los resultados de las votaciones y mantiene las sanciones contra La Habana impuestas poco después de la revolución de 1959.

Malvinas en la ONU

El comité de descolonización de la ONU emite, cada año, una resolución que insta a Argentina y Gran Bretaña a buscar una solución “pacífica y negociada” a su diferendo por Malvinas.

La última fue en junio del año pasado, y se aprobó por unanimidad. Cuidadoso de no perder aliados, el Gobierno enfrentó semanas atrás duras críticas de la oposición por su postura dialoguista con Gran Bretaña.

A fines de septiembre, los cancilleres Mondino y David Lammy firmaron un acuerdo para reanudar las visitas de familiares de caídos argentinos a la isla, la reposición de un vuelo vía Córdoba y la finalización del acuerdo con la Cruz Roja para la identificación de restos de soldados argentinos fallecidos durante la guerra de 1982.

“La soberanía está resguardada”, dijo Mondino en aquella ocasión. Nadie le creyó.

Otro papelón: días atrás, un comunicado de la Cancillería denominaba a las Malvinas también como Falklands, el nombre que usan los ingleses para referirse al territorio cuya soberanía reclama la Argentina.

Tras el revuelo que causó la viralización de ese texto, la comunicación desapareció del dominio oficial y Mondino apuntó a una interna del gobierno por el incidente.

Agendas enemigas

El Gobierno libertario anunció que iniciará una auditoría sobre diplomáticos para “identificar las agendas enemigas de la libertad”.

Además, consideró que la administración debe tener “un cuerpo diplomático que refleje en cada decisión los valores de libertad, soberanía y derechos individuales”

A través de un comunicado de la Oficina del Presidente, se remarcó que “la República Argentina defenderá los mencionados principios en todos los foros internacionales en los que participa y el Poder Ejecutivo iniciará una auditoría del personal de carrera de la Cancillería, con el objetivo de identificar impulsores de agendas enemigas de la libertad”.

Fuentes diplomáticas denunciaron que dicha auditoría es una caza de brujas, que busca separar de la cancillería a quienes piensan distinto al gobierno o no adhieren al ideario libertario.

Otros sectores hablan de una “purga” al estilo del stalinismo en la Unión Soviética de mediados del siglo pasado, en plena Guerra Fría, o una persecución macartista hacia el interior del Ministerio de Relaciones Exteriores.-

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