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La Armada Brancaleone de Milei

Por Rubén Cassano

¿Censura en camino al estado de sitio?

El director de cine italiano y guionista, Mario Monicelli, y los geniales actores y actrices Vittorio Gassman, Gian María Volonté, Enrico María Salerno, Catherine Spaak, Folco Lulli, Maria Grazia Buccella y Bárbara Steele nunca podrían haber imaginado que su magnífica película La Armada Brancaleone, estrenada en 1966, iba a ser superada por la comparsa que gobierna la Argentina encabezada por Javier Milei, y en papeles secundarios, su hermana Karina, como secretaria general de la presidencia; Luis Caputo, como ministro de Economía; Patricia Bullrich, como ministra de Seguridad y Martín Menem, como titular de la Cámara de Diputados de la Nación, entre otros.

El país se encuentra inmerso desde hace varios días en un escándalo de audios que alcanzan al ex titular de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, y a Karina Milei en donde se hacen menciones a coimas y que involucra a los dueños de la droguería Suizo Argentina, propiedad de la familia de Eduardo Kovalivker.

En esos audios, difundidos a través de diversos medios periodísticos, Spagnuolo hace referencia a las coimas que pide la Secretaria General de la Presidencia para hacer compras de insumos médicos y también involucra en el hecho al subsecretario de Gestión Institucional de la Secretaría General de la Presidencia, Eduardo “Lule” Menem.

Las cifras que se mencionan son altísimas para un país que se debate entre la pobreza, la falta de empleo y azotado por el brutal ajuste y la entrega de la soberanía nacional que lleva adelante Javier Milei.

Una denuncia y un juez que dan vergüenza

Frente a esta situación y ante la posibilidad de que se difundan audios de Karina Milei, supuestamente grabados en la Casa Rosada, el gobierno respondió con una estrafalaria denuncia presentada por Patricia Bullrich en donde involucra a agentes secretos rusos, venezolanos y al dirigente de la AFA, Pablo Toviggino, en un plan para desestabilizar al gobierno y le pide a la justicia que impida la propagación de los audios a través de la prensa.

No todo termina allí. De manera increíble, el juez federal en lo civil y comercial, Alejandro Patricio Maraniello, aceptó la denuncia, prohibió la difusión del supuesto material, y además, habilitaría el allanamiento de los domicilios de varios periodistas y medios de comunicación… Por si fuera poco, Marianello enfrenta nueve denuncias en su contra en el Consejo de la Magistratura, cinco de ellas por presunto acoso sexual a empleadas de su juzgado. La notificación de los cargos a Maraniello ocurrió la semana pasada y cuenta con un plazo legal de veinte días para ejercer su defensa por escrito ante la Comisión de Disciplina del Consejo de la Magistratura.

La medida judicial es claramente violatoria de la Constitución Nacional y coloca al país al borde del estado de sitio

El fallo del juez es vergonzoso, pero la denuncia de la ministra Bullrich a la justicia pidiendo allanamientos a medios y a periodistas es uno de los mayores retrocesos políticos de la Argentina y seguramente será recordado como el día que un gobierno constitucional atentó contra la libertad de expresión.

Las críticas a la decisión del gobierno de Milei, amparada por el juez Marianello, se han hecho escuchar desde todos los sectores y apuntan a un gobierno sin rumbo, que ha perdido toda credibilidad y que se debate en un lodazal pocas veces visto.

Esto se da en medio de un grave contexto social, político y con una economía que se desbarranca hacia una gravísima crisis que el gobierno intenta desconocer basándose en índices y números que sólo Javier Milei entiende. El desacople de la realidad es alarmante y llega al punto de que el Presidente viajará en las próximas horas a Estados Unidos en una visita que no tiene ninguna actividad oficial.

A la vuelta de la esquina están el próximo domingo las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires y en octubre los comicios nacionales de medio término. Estas dos cosas suceden en un país que Milei desconoce y odia.

La casta que denunció el presidente sigue intacta, está en el gobierno y en los grupos empresarios que aún lo defienden y lo mantienen en el poder. ¿Hasta cuándo?

Milei no tiene fusibles para hacer estallar y minimizar la crisis. Los verdaderos dueños del país, que votan todos los días, sí lo tienen y se llama Javier Milei. Habrá que ver si deciden hacerlo estallar o que dure un poco más.

Mientras tanto, millones de argentinos y argentinas, trabajadores y trabajadores, precarizados, desempleados buscan en las calles la unidad para enfrentar a un gobierno que, a partir de ahora, solo tiene para ofrecer más ajuste y represión.