
Escrito por Miguel Ángel De Renzis
La intervención al Partido Justicialista de Jujuy por parte de Alberto Fernández como presidente nacional del PJ, llega tarde. Eso tendría que haber ocurrido, apenas se eligieron los convencionales constituyentes y se facilitó el proyecto de Morales.
La violación de la Universidad, la encarcelación de abogados y la represión al pueblo jujeño no se arreglan con una intervención partidaria. La excusa que el radicalismo tenía mayoría propia no justifica el bochorno pejotista.
Gerardo Morales, docente y contador, fue viceministro de Desarrollo Social en el último gobierno de De la Rúa. Se fueron con 39 muertos y en helicóptero. También formó parte de aquel gabinete como ministro de Trabajo, Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, quien le descontó, a pedido de Cavallo, el 13% a los jubilados.
Lo de Jujuy es un ensayo por si les toca gobernar la Nación. Sin embargo, en la historia radical los episodios violentos se destacan.
Entre el 7 y el 14 de enero de 1919, durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen y donde Ramón Gómez era ministro del Interior, se produjo una huelga metalúrgica en los talleres Vasena que la policía reprimió y terminó en la Semana Trágica, con 700 muertos.
También reprimieron en la Patagonia Rebelde, pero esta vez con las tropas del Regimiento 10 de Caballería Húsares de Pueyrredón. Al frente estaba el Teniente Coronel Varela, el Capitán Elbio Anaya.
Sin contar la participación activa durante la fusiladora de 1955. Dos unionistas, Miguel Ángel Zavala Ortiz, y Juan Gauna y dos por la intransigencia: Oscar López Serró y Oscar Alende, integraron la Junta Consultiva Nacional junto al Socialismo, el Partido Demócrata Progresista, el Demócrata cristiano, el demócrata conservador y el nacionalista clerical.
Estos personajes legalizaron el funcionamiento de la fusiladora y convalidaron los fusilamientos del 56, sin contar con que Zavala Ortiz estuvo arriba de los aviones durante el bombardeo a Plaza de Mayo el 16 de junio del 55.
También convalidaron la reforma constitucional de la dictadura volteando la Constitución del 49 que había elegido el pueblo argentino, lo que significó la división del radicalismo cuando la Intransigencia se retiró de la convención de Santa Fe.
Así se llegó a otro radical presidente, Arturo Frondizi. Durante una huelga de estudiantes por la enseñanza laica hubo represión y presos.
Se aplicó el Plan CONINTES y 3500 peronistas fueron presos. El CONINTES había nacido en el 47, cuando Perón mandó el proyecto al Congreso, en caso de conmoción interna, de guerra, las Fuerzas Armadas tuvieron protagonismo.
Frondizi lo justificó diciendo que había intenciones subversivas en el pueblo peronista y los trabajadores. Con la caída de Frondizi asumió Guido y dejó en libertad a los últimos mil presos políticos.
Entre los detenidos figuraron José Ignacio Rucci, Lorenzo Pepe, Enrique Oliva, Envar El Kadri, Andrés Framini y nuestro compañero Pancho Gaitán.
Durante el gobierno de Illia hubo una violenta represión policial en Plaza Once para el 17 de octubre, donde más de 70.000 personas se habían juntado para homenajear el Día de la Lealtad.
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En 1964 el acto principal del 17 de octubre fue reprimido violentamente en Parque de los Patricios para evitar el discurso de la enviada de Perón, María Estela Martínez de Perón (Isabel).
La frutilla del postre la puso el canciller de Illia, el pro británico Miguel Ángel Zavala Ortiz, que, usando los embajadores de Inglaterra y Estados Unidos, hizo presionar al gobierno de Brasil para frustrar el regreso de Perón a la Argentina. Cuando se detuvo el avión para reabastecerse, exigieron que Perón se volviera a Europa.
Durante el gobierno de Alfonsín fue violada la tumba del General Perón en Chacarita y cuando el juez Far Suau avanzaba en la investigación, le aflojaron las ruedas del automóvil para que se accidentara. Nunca dieron explicaciones
De la misma forma, el Ministerio del Interior tuvo conexiones con el Movimiento Todos por la Patria, que hicieron una masacre en La Tablada, pretendiendo echarle la culpa a los carapintadas, antes de abandonar el gobierno seis meses antes.
Así llegamos al último gobierno radical, el de De la Rúa, con Morales y Bullrich, y 39 muertos. Sin olvidar la feroz represión durante Alfonsín en un acto de la CGT.
Jujuy está en la escala de pruebas a quienes su ADN los condena. También un gobierno radical intervino Buenos Aires para no entregárselo a Framini y Anglada que habían ganado las elecciones. Sin contar los funcionarios e intendentes durante el último golpe militar.
La historia argentina está escrita con sangre, pero siempre empezaron los que no tenían votos cuando buscaron las botas. Ahora buscan los jueces.
El heroico pueblo jujeño resiste. En la heredad belgraniana no podrá ser vencido. De los argentinos depende que con este ADN de represión no les toque un nuevo turno de gobierno.
La seguimos el lunes a las 6 por AM 650 Radio Belgrano.

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