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“Fito”, el emergente del poder narco en un Ecuador dolarizado

Escrito por Cecilio Panella

Todo estalló por los aires el pasado 7 de enero, cuando los guardias penitenciarios de la cárcel del Litoral, en la ciudad portuaria de Guayaquil (Ecuador), realizaron la habitual recorrida de control.

Allí descubrieron que no estaba el preso más peligroso del Ecuador: José Adolfo Macías Villamar, alias “Fito”. El narco más buscado en ese país andino, jefe de la banda criminal conocida como «Los Choneros».

Su fuga de la cárcel de Guayaquil desencadenó una espiral de violencia que todavía azota a Ecuador.

Macías, de 44 años, cumplía desde 2011 una pena de 34 años de prisión por condenas por crimen organizado, narcotráfico y asesinato. Escapó momentos antes de que la Policía lo trasladara a un centro penitenciario de máxima seguridad.

El presidente ecuatoriano, el joven empresario liberal Daniel Noboa, declaró al país en estado de «conflicto armado interno» y ordenó al ejército llevar a cabo operaciones militares contra las poderosas bandas narcotraficantes del país.

Además, Noboa declaró el toque de queda y el estado de excepción, lo que generó la reacción de las bandas.

Respuesta Narco y escalada de violencia

48 horas después de la fuga de “Fito” Macías, un grupo de hombres armados y encapuchados irrumpió en las instalaciones del canal TC Televisión en Guayaquil, cuando se transmitía en vivo un noticiero.

Eso generó una dramática situación que se extendió durante al menos 30 minutos hasta que intervino la policía.

«Estamos al aire para que sepan que no se juega con la mafia«, aseguró uno de los hombres armados frente a las cámaras, mientras enseñaban los explosivos y las armas.

Las imágenes se viralizaron y todo el mundo supo de la ola de violencia que afecta a Ecuador.

Tras varios días de hechos violentos, militares y policías retomaron el control de varias cárceles, luego de la liberación de más de 170 funcionarios y guardias penitenciarios tomados como rehenes por las bandas que dominan los penales.

En medio de la violenta arremetida del narco, las Fuerzas Armadas difundieron imágenes de cientos de reclusos descalzos. Con sus torsos desnudos y tirados en el suelo en medio de los operativos.

Casi un calco de las difundidas por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, cuya política “exitosa” contra la delincuencia y las maras, quiere imitar Noboa.

Pero los narcos iban a golpear otra vez: el miércoles pasado, varios sicarios asesinaron en Guayaquil al fiscal César Suárez, que investigaba el asalto al canal de TV.

El vehículo del funcionario judicial fue interceptado por una camioneta y otro auto, desde donde los delincuentes descerrajaron 18 balazos al auto donde iba Suárez.

El asesinato marcó una sangrienta escalada de la guerra que vive el país andino con las bandas narcocriminales.

El crimen trajo a la memoria el magnicidio del candidato presidencial Fernando Villavicencio. A días de las elecciones de agosto pasado fue asesinado a balazos cuando salía de una actividad de campaña.

Villavicencio, de 59 años, se hizo conocido por su rol de periodista y sus denuncias de corrupción, y desde 2021 era legislador.

Seis colombianos y un ecuatoriano procesados por la muerte del candidato presidencial fueron ahorcados en dos cárceles donde estaban detenidos.

La familia de «Fito» en la Argentina

De pronto y rememorando el caso de la familia de Pablo Escobar, la guerra narco en Ecuador iba a tener un capítulo en la Argentina.

En la madrugada del jueves pasado, ocho familiares y allegados del líder de “Los Choneros”, fueron detenidos por fuerzas de seguridad en el country Valle del Golf, de las afueras de la capital cordobesa.

El mismo día, inmediatamente, el gobierno de Javier Milei decidió deportar a todos los ecuatorianos sospechosos en un avión de la Fuerza Aérea.

En el grupo estaba la esposa de Macías, Inda Mariela Penarrieta Tuárez, con tres hijos del capo narco, uno de ellos menor de edad.

Las sospechas comenzaron cuando trascendió que los familiares de “Fito” habrían comprado una casa en ese country y pagaron un año adelantado de expensas.

Llegaron a la Argentina el 5 de enero pasado, 48 horas antes de la fuga de “Fito”.

¿Por qué sacó a su familia de Ecuador y la envió a nuestro país? ¿Pensó que iban a lograr impunidad?

Correa, el enemigo perfecto

En noviembre pasado, Noboa, de 36 años, se convirtió en el presidente más joven de Ecuador. Llegó al poder con la promesa de frenar la violencia y reducir los homicidios, que entre 2018 y 2023 pasaron de 6 a 46 por cada 100.000 habitantes.

Los analistas estiman que este escenario de violencia se intensificó durante el gobierno de Lenín Moreno (2017-2021) y sobre todo en la corta gestión de Guillermo Lasso (2021-2023). Ambos de ideología neoliberal.

Sin embargo, Noboa comenzó a apuntarle a la gestión del progresista Rafael Correa (2007-2017)

Correa había tendido una mano a Noboa: desde Bélgica, donde reside, aseguró que «el crimen organizado le ha declarado la guerra al Estado» y exclamó que en esta guerra contra el crimen organizado «el Estado debe salir triunfador».

«Creo que durante el gobierno de Correa empezaron a instaurarse estos grupos narcoterroristas muy poderosos, y se repotenciaron en los siguientes gobiernos», le respondió Noboa.

Noboa recordó que en la administración de Correa, se cerró la base estadounidense en Manta.

«Desde la Constitución se prohíbe la instalación de bases internacionales, pero eso no significa que no pueda existir cooperación y vigilancia internacional», sostuvo el presidente.

Para ser claros, Noboa aceptará una ayuda militar de Estados Unidos para luchar contra los narcos.

El gobierno de Joe Biden enviará a Quito a la jefa del Comando Sur, la generala Laura Richardson, para analizar con el gobierno ecuatoriano cómo combatir el crimen organizado.

La dolarización de los narcos

En los últimos años, Ecuador se convirtió en un territorio clave para la cadena de transporte de droga de los carteles transnacionales. La participación de cárteles mexicanos aumenta la complejidad de la situación.

Es más, se dice que “Los Choneros” de “Fito” Macías están ligados al temible Cartel de Sinaloa.

Ecuador está ubicado entre Colombia y Perú, que son los dos mayores productores de droga. Colombia, el mayor productor de cocaína del mundo, exporta un tercio de toda su cocaína a través de suelo ecuatoriano.

Por lo demás, el uso del dólar como moneda oficial facilita las transacciones ilegales y dificulta el rastreo de los fondos relacionados con actividades criminales.

Como se sabe, Ecuador dolarizó su economía en 2000. Es uno de los tres países en América Latina sin moneda propia, junto a El Salvador y Panamá.

Economistas y analistas financieros dicen que la dolarización empezó a favorecer a los narcos. Ayuda al lavado de dinero, debido a que la droga se vende en dólares en Estados Unidos y Europa.

El desmantelamiento del Estado social y un Estado débil para atender a la población más vulnerable y controlar la criminalidad, es el caldo de cultivo para el crecimiento de los narcos.

Envuelto en una guerra total contra las bandas del crimen organizado, Ecuador pasó de ser un país pacífico a ser uno de los más violentos del continente, por encima de México.