
Escrito por Cecilio Panella
Daniel Noboa, heredero de una de las familias más ricas de Ecuador y hasta hace dos meses casi un desconocido que según las encuestas no tenía chances de llegar al gobierno, es el nuevo presidente de Ecuador.
En la segunda vuelta disputada el 15 de octubre, el empresario liberal obtuvo 52% de los votos, contra el 48% de Luisa González, del correísta Movimiento Revolución Ciudadana, y será el próximo habitante del Palacio de Carondelet (La Casa Rosada ecuatoriana). La candidata del expresidente Rafael Correa (2007-2017) había ganado la primera vuelta con el 33,6% de los votos, pero en el balotaje fue derrotada por el representante de Acción Democrática Nacional (ADN), quien prolongará así el ciclo de la derecha en Ecuador.
Noboa, que tiene una breve participación en política -apenas dos años como asambleísta-, asumirá en diciembre y gobernará solo 18 meses, hasta mayo de 2025, el tiempo que falta para completar el mandato del actual presidente conservador Guillermo Lasso, tras su decisión de disolver el Parlamento para evitar un juicio político que había iniciado la oposición por un presunto caso de corrupción en su gobierno.
En mayo pasado, Lasso recurrió al mecanismo constitucional conocido como “muerte cruzada”: disolvió el Congreso y llamó a elecciones anticipadas. Desde entonces gobierna por decreto.
Noboa irrumpió en estas elecciones como la cara nueva, como un líder conciliador y capaz de gobernar sin confrontación. Un estilo opuesto al correísmo.
Su imagen de figura joven, un «outsider» de la política, y su fuerte mensaje de renovación, fueron algunas de las causas de su victoria.
Noboa, que cumplirá 36 años a fines de noviembre, es hijo del magnate bananero Álvaro Noboa, quien fue candidato a presidente en cinco oportunidades y nunca pudo ganar. Ahora el hijo cumplirá el sueño del padre.
Se trata de la familia dueña de la Exportadora Bananera Noboa y de un conglomerado de más de 100 empresas.
Como otros poderosos empresarios en América Latina, Noboa figura como titular de dos empresas offshore en Panamá, a partir de la información de los Pandora Papers.
El nuevo presidente tendrá el reto de alcanzar un ambiente de gobernabilidad, pues el correísmo será la primera fuerza política en la Asamblea Nacional, aunque no tendrá la mayoría absoluta de votos.
Deberá lograr apoyos y acuerdos, pues llega al gobierno con un bloque de 13 diputados, de un total de 137 en la Asamblea Nacional unicameral. El correísmo tiene cerca de 50 escaños.
“Cuente con nuestros votos en la Asamblea para lo que necesite, siempre que no sea privatizar nuestros recursos ni precarizar la situación de los ecuatorianos”, ofreció la candidata derrotada.
El futuro de Correa
El resultado del balotaje fue un duro golpe para el correísmo, que deberá tratar de reinventarse para mantener la fuerte presencia que tuvo hasta ahora en la política ecuatoriana.
Ya son dos elecciones en las que no logra alcanzar la presidencia tras ganar la primera vuelta, con un piso del 33% de los votos.
En 2021, el entonces candidato correísta Andrés Arauz ganó la primera vuelta, pero fue derrotado por Guillermo Lasso en el balotaje. Un escenario muy similar al de ahora.
Además, el resultado fue una pérdida para Correa, pues complica sus planes para archivar sus causas judiciales y poder regresar al país.
Correa vive en Bélgica, el país natal de su esposa, y no puede volver a Ecuador porque seguramente quedaría preso en virtud de una condena a ocho años de prisión por un caso de sobornos durante su mandato.
“Esta vez no lo logramos. Enfrentamos poderes enormes. Hasta se asesinó a un candidato para evitar nuestra victoria”, aseguró Correa en su primera reacción tras la elección, deslizando que el crimen de Fernando Villavicencio fue una jugada de sus adversarios políticos.
Villavicencio era uno de los ocho candidatos que se disputaban la presidencia en la primera vuelta del 20 de agosto. Periodista y político, investigaba la corrupción y era un duro adversario de Correa. Además, estaba amenazado por líderes de grupos del narcotráfico. El 9 de agosto, a la salida de un acto electoral en Quito, fue acribillado por sicarios.
El brutal asesinato ensangrentó la campaña, que transcurrió luego entre fuertes custodias y chalecos antibalas.
Violencia y narcotráfico
Ecuador es un país que sufre una ola inédita de criminalidad y violencia, que además enfrenta un grave desempleo y una economía prácticamente estancada, que empuja a miles de jóvenes a emigrar.
Localizado entre Colombia y Perú, los dos mayores productores de cocaína del mundo, el país andino se ha convertido en un importante centro de distribución de esa droga hacia Europa y Estados Unidos.
Con índices de violencia descontrolados por la consolidación territorial del narcotráfico y favorecidos además por una economía dolarizada que les facilita la tarea a los cárteles mexicanos y las bandas locales.
Los delitos relacionados con las drogas han llevado a cuadriplicar entre 2018 y 2022 la tasa de homicidios, que escaló a 26 por cada 100.000 habitantes.
Los tiroteos, secuestros, extorsiones y asesinatos se volvieron frecuentes, en especial en Guayaquil, la segunda ciudad en importancia, con un puerto clave en el sudoeste del país.
Los enfrentamientos entre bandas criminales también dieron lugar a repetidas masacres en las cárceles, con al menos 460 reclusos asesinados desde febrero de 2021.
Economía dolarizada
En América latina hay solo tres países dolarizados: Panamá, El Salvador y Ecuador. Pese a los problemas que atraviesa la economía ecuatoriana, ninguna fuerza política propuso salir del corset que significa la atadura a la moneda estadounidense desde el año 2000.
Los números marcan que el 27% de los ecuatorianos vive actualmente en la pobreza, que incluye el 10,8% en pobreza extrema. Para las autoridades, una persona es pobre si su ingreso familiar per cápita está por debajo de los 88,72 dólares mensuales. El salario mínimo se ubica en los 450 dólares.
Además, un cuarto de la población trabaja en el mercado informal o está desempleada.
Cabe destacar que la explotación petrolera fue un pilar de la economía ecuatoriana desde la década de 1970.
El crudo, principal producto de exportación, generó ingresos por 10.000 millones de dólares en 2022, alrededor del 10% del PBI.
Los otros principales rubros de exportación son los camarones y las bananas, además del cacao, el atún y las rosas.
En 2022, el crecimiento del PBI fue del 2,9% según el Banco Mundial, pero se prevé una caída para este año, que terminaría en un 2,5%.
Sin moneda ni política económica propias, Ecuador depende de las decisiones de Estados Unidos.



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