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Conmoción en Estados Unidos: atentaron contra Donald Trump

Escrito por Cecilio Panella

Las imágenes que recorrían el mundo no eran del asesinato de John Fitzgerald Kennedy en 1963 ni del atentado contra Ronald Reagan en 1981; eran del expresidente y candidato Donald Trump, atacado a balazos el sábado en un acto de campaña.

La violencia volvió al centro de la política estadounidense y el tiroteo en un acto del postulante republicano resucita los peores fantasmas de un país que vio morir asesinados a cuatro presidentes mientras estaban en el cargo.

Donald Trump recibió un tiro en la oreja durante un acto en Pensilvania, tras lo cual el Servicio Secreto abatió al atacante, que había disparado varias veces desde el techo de un edificio cercano.

El magnate se agachó rápidamente después de que comenzaron los tiros, pero su cara y su oreja estaban ensangrentadas cuando la seguridad lo sacó del escenario.

Allí, Trump levantó el puño a la multitud y clamó a la multitud: “¡Luchen, luchen!”.

El FBI se ocupa de la investigación y calificó el ataque como un “intento de asesinato”.

El agresor tenía 20 años

El agresor fue identificado como Thomas Matthew Crooks, un hombre blanco de 20 años, originario de Pensilvania y registrado como republicano.

Sin embargo, se desconocen hasta el momento cuáles pueden haber sido sus motivaciones y si era lo que se conoce como un ‘lobo solitario’ o contó con algún cómplice.

Crooks se situó a una distancia de unos 120 o 150 metros de Trump y aseguran que usó un fusil tipo AR-15 y disparó ocho tiros antes de ser abatido por los agentes del Servicio Secreto.

No está claro aún cómo un tirador pudo haber ingresado el arma al evento, aunque en este caso el ataque fue desde un edificio lindero.

Quienes asisten a los actos de campaña de Trump están sujetos a controles de seguridad. Se les exige que ingresen a través de detectores de metales, y sus bolsos y pertenencias son registrados en busca de armas y otros artículos prohibidos.

El atentado cae en medio de una campaña electoral que ya venía conmocionada por las presiones para que Joe Biden, el presidente y postulante demócrata, renuncie a su candidatura y deje paso a alguien con más chances como la vice, Kamala Harris.

Pero Biden se niega a bajarse y dice que es el único que puede ganarle a Trump.

El tiroteo en Pensilvania sacudió y conmocionó a un país profundamente dividido en medio de una campaña áspera que ahora quedó hundida en una incertidumbre inédita por la violencia política.

La reacción de Trump

En un mensaje en su página Truth Social, Trump dijo que “es increíble que un acto así pueda ocurrir en nuestro país”.

Aseguró que “me dispararon con una bala que perforó la parte superior de mi oreja derecha”.

Y añadió: “supe de inmediato que algo estaba mal al escuchar un sonido de zumbido, disparos, y de inmediato sentí la bala rasgando la piel. Hubo mucho sangrado, así que me di cuenta en ese momento de lo que estaba pasando. ¡DIOS BENDIGA A AMÉRICA!”.

Este domingo, Trump volvió a expresarse luego del ataque a balazos y dijo que “Dios evitó que pasara lo impensable”.

“No tendremos miedo, sino que nos mantendremos firmes en nuestra fe y desafiantes frente a la maldad”, afirmó, para agregar que hablará esta semana en un acto en Wisconsin.

Biden, que habló telefónicamente con Trump tras el intento de asesinato, se mostró contundente: “No hay lugar para este tipo de violencia en los Estados Unidos. Debemos unirnos como una Nación para condenarla”.

El presidente insistió en que “no hay lugar en Estados Unidos para este tipo de violencia enferma. Es enfermizo. No podemos permitir que esto suceda. No podemos consentir esto”.

Por su parte, el expresidente demócrata Barack Obama también condenó el ataque a Trump en su cuenta de X, al señalar que “no hay absolutamente ningún lugar para la violencia política en nuestra democracia”.

Repudios de la Argentina

El presidente Javier Milei repudió el atentado contra Trump desde territorio estadounidense, donde participa en un evento para empresarios y ejecutivos internacionales en Sun Valley, Idaho.

“Todo mi apoyo y solidaridad al Presidente y candidato Donald Trump, víctima de un COBARDE intento de asesinato que puso en riesgo su vida y la de cientos de personas”, lanzó en sus redes sociales.

En una interpretación traída de los pelos, Milei dijo que “no sorprende la desesperación de la izquierda internacional que hoy ve cómo su ideología nefasta expira, y está dispuesta a desestabilizar las democracias y promover la violencia para atornillarse al poder. Con pánico a perder en las urnas, recurren al terrorismo para imponer su agenda retrógrada y autoritaria”.

Antes, la Oficina del Presidente de la República Argentina (OPRA) había emitido un comunicado en el que dijo que “la bala que rozó su cabeza no es solo un ataque a la democracia, sino a todos aquellos que defendemos y habitamos el mundo libre”.

Además del presidente Javier Milei, también se pronunció la exvicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y el expresidente Mauricio Macri

“Toda mi solidaridad con el expresidente de los EE.UU y actual candidato Donald Trump por el atentado que sufriera en el estado de Pensilvania”, posteó en su cuenta personal de X.

“Creo que no es necesario aclarar que no tenemos las mismas ideas: el respeto a la vida de los semejantes está por sobre toda diferencia política o ideológica”, completó en el mensaje la dos veces presidenta de la Nación, quien también sufrió un intento de asesinato en la puerta de su casa el 1º de septiembre de 2022.

A su turno, el expresidente Mauricio Macri rechazó todo tipo de acto violento: “Muy conmovido de que mi amigo Donald Trump haya sido atacado de esta manera y que su vida haya estado en peligro. Afortunadamente, está vivo y a salvo. Comparto el estupor que todos sentimos ante esta locura”.

Violencia política

La violencia política marcó la historia de Estados Unidos, donde el ataque que sufrió Trump no fue un hecho inédito.

Del asesinato en 1865 del presidente Abraham Lincoln a manos del confederado John Wilkes Booth en un teatro de Washington, al magnicidio en 1963 de John Fitzgerald Kennedy en Dallas, por el que fue acusado Lee Harvey Oswald, la democracia estadounidense sufrió varios atentados que movieron sus cimientos.

Además de Lincoln y Kennedy, otros dos inquilinos de la Casa Blanca murieron a tiros: James A. Garfield, en 1881, y William McKinley, 20 años después.

La lista de los mandatarios o exmandatarios que sufrieron atentados, pero salieron ilesos ―una lista a la que se sumó Trump― incluye a Theodore Roosevelt y Ronald Reagan.

Un sujeto llamado John Scrank disparó a Roosevelt en 1912, cuando estaba llegando a un acto de campaña en Milwaukee.

Por su parte, en 1981 Reagan sobrevivió a los tiros de un perturbado llamado John Hinckley Jr.

Lo dicho, tanto Roosevelt como Reagan resultaron heridos, pero pudieron continuar con su mandato.

No fue el caso de Robert Kennedy, que era candidato demócrata a la Presidencia, y Martin Luther King, un ícono de la defensa de los derechos civiles en Estados Unidos, ambos asesinados en 1968.

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