
Escrito por Cecilio Panella
A una semana de viajar a París para asistir a la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos y mantener una reunión con Emmanuel Macron, el presidente Javier Milei tuvo que desactivar una insólita crisis diplomática con Francia. Crisis provocada por el fuego amigo, ni más ni menos que disparado por la vicepresidenta Victoria Villarruel.
Milei apuesta mucho a la bilateral con Macron, uno de los líderes de la Unión Europea e integrante del Grupo de los 7 (G-7), la más importante con un jefe de Estado extranjero desde que asumió, hace casi ocho meses.
El comienzo del escándalo
El escándalo comenzó el domingo de la consagración (en realidad madrugada del lunes), cuando, en medio de los festejos de la selección argentina por la obtención de la Copa América, Enzo Fernández cantó una polémica canción con tintes racistas, que molestó a Francia.
La primera víctima fue el Subsecretario de Deportes, el macrista ex intendente de La Plata, Julio Garro, quien se atrevió a pedirle a Lionel Messi y a la AFA que se disculpen con Francia por los cánticos xenófobos de los futbolistas.
El mismo Messi al que Milei, 48 horas antes, le había ofrecido el balcón de la Casa Rosada para un festejo que finalmente no fue, y al que considera el ejemplo del deportista argentino, en contraposición a Diego Armando Maradona, reivindicado por el kirchnerismo.
Pero lo peor estaba por venir, ya que un extenso tuit de Villarruel tildando de país colonialista a Francia, cayó como una bomba en el gobierno libertario.
Los dichos de Villarruel, contrapuestos a los del presidente
Tras una defensa del jugador de la Scaloneta, realizó un comentario que no cayó bien en el gobierno francés: “Argentina es un país soberano y libre. Nunca tuvimos colonias ni ciudadanos de segunda. Nunca le impusimos a nadie nuestra forma de vida. Pero tampoco vamos a tolerar que lo hagan con nosotros”.
La vice advirtió que “ningún país colonialista nos va a amedrentar por una canción de cancha ni por decir las verdades que no se quieren admitir. Basta de simular indignación, hipócritas”.
Ahí, Milei movió la dama: su hermana y secretaria general de la presidencia, Karina Milei, debió asistir de urgencia a la embajada francesa en Buenos Aires para reunirse con el embajador Romain Nadal, a quien le comunicó el pedido de disculpas de parte del Gobierno por el comentario de la jefa del Senado.
En la misma línea, el vocero presidencial, Manuel Adorni, reveló que “[Karina Milei] fue a explicar que el desafortunado comentario en las redes fue a título personal y que no era la posición del Gobierno entremezclar cuestiones de pasiones deportivas con cuestiones diplomáticas”.
Además, contó que las relaciones con Francia están “absolutamente intactas” desde la aclaración argentina con el embajador.
“No fue un tuit feliz, porque a través de una cuestión deportiva no se puede armar un quilombo institucional en términos diplomáticos. Lo arregló Kari. Los franceses estaban enojados. Las cuestiones deportivas se resuelven en el plano deportivo. Pero ya está”, descerrajó Milei.
Fue la primera vez que criticó en público a la vice por plantear diferencias con el gobierno que ella integra.
Diputados y represores
Otro tema que generó malestar en Francia es la visita de un grupo de diputados de La Libertad Avanza a represores condenados y detenidos en el penal federal de Ezeiza, entre ellos al ex marino Alfredo Astiz.
Símbolo de la feroz represión ilegal durante la última dictadura cívico-militar, Astiz fue el responsable del secuestro y desaparición de las monjas francesas Alice Domond y Leonie Duquet, en 1977.
De hecho, el ex marino fue juzgado y condenado en ausencia por tribunales franceses por ese delito de lesa humanidad.
¿Macron pedirá algún tipo de explicación sobre la cercanía de sectores libertarios con represores como Astiz?
Los seis diputados libertarios que participaron de la visita fueron el entrerriano Beltrán Benedit, la mendocina Lourdes Arrieta, la santafesina Rocío Bonacci, la correntina Alida Ferreyra Ugalde, la porteña María Fernanda Araujo y el bonaerense Guillermo Montenegro, ex operador político de Villarruel, de quien estuvo muy cerca hasta hace poco tiempo.
Y este tema volvió a dividir al presidente y a su vice, más por el cálculo político de Milei a punto de viajar a Francia, que por lo que ambos piensan realmente sobre la dictadura y la represión ilegal.
La opinión del presidente Javier Milei luego de la visita
“Yo no lo hubiera hecho”, respondió Milei, consultado respecto de la actitud de los legisladores libertarios.
“No representan la totalidad del bloque ni del Poder Ejecutivo. Será un tema que deberá resolver el Poder Legislativo. Es un tema que nos excede”, había sostenido antes el vocero Adorni.
«La decisión de esos seis diputados no es representativa del Gobierno ni del bloque», argumentó por su parte el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
Villarruel no dijo absolutamente nada sobre la cuestión, aunque en su entorno dejaron trascender que avalaba el polémico tour para visitar represores encarcelados.
Vale la pena recordar que ella misma, desde sus tiempos de abogada, defensora de militares y antes de ingresar a la política, visitaba regularmente a los represores condenados, entre otros al exdictador Jorge Rafael Videla.
El jefe y la Vice
Lejos de la postura presidencial de minimizar las diferencias públicamente, en las filas libertarias el malestar con la vicepresidenta va en aumento.
Como también va en aumento la pelea en el entorno presidencial entre Villarruel y Karina Milei, el Jefe, quizá la funcionaria más poderosa del gobierno libertario.
La secretaria general de la Presidencia, junto al asesor Santiago Caputo, ven en la vice a una ambiciosa dirigente que tiene un proyecto político propio, que no es el de Milei.
En el Senado admiten las tensiones con la Casa Rosada y la pésima relación con la hermana del presidente, pero Villarruel mantiene su vínculo con Milei.
Sin embargo, sigue con su agenda y tras la polémica dejó fijo su tuit contra Francia y se reunió con el gobernador peronista de Catamarca, Raúl Jalil, quien la invitó a la Fiesta del Poncho.
Villarruel viaja a las provincias en cada fin de semana, visita cuarteles, realiza reuniones con empresarios y sectores políticos, y posa como modelo y reparte sonrisas.
Y no se disgusta cuando dicen que ella representa la pata de derecha nacionalista en La Libertad Avanza, en contraposición a la pata de la derecha neoliberal que lidera el presidente Milei.
Un dato: desde que asumió el 10 de diciembre pasado, Milei ya despidió 55 funcionarios (los últimos, Garro y el asesor económico Teddy Karagozián), pero hay una funcionaria a la que no puede echar: Victoria Villarruel, quien fue electa (como él) con el 56% de los votos.-

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