
El 14 de julio de 1975 fue baleado en Sarandí por una patota parapolicial cuando se dirigía a Capital Federal para firmar un documento en defensa y apoyo del gobierno constitucional de la presidenta María Estela Martínez de Perón.
Rubén Alberto “El Chino” Cartier, intendente en funciones de La Plata, fue asesinado por un grupo parapolicial, en Sarandí, partido de Avellaneda, cuando se dirigía a Capital Federal a una reunión con gobernadores, funcionarios y referentes del peronismo.
En los próximos días se cumplirán 50 años del brutal crimen político de quien había asumido como Intendente de La Plata tras las elecciones del 11 de marzo de 1973, en las que fue candidato del Frente Justicialista de Liberación.
Cartier destacó que “asumía en nombre del socialismo nacional” y diseñó un plan de gobierno organizado a partir de la cogestión con unidades barriales, encargadas de impulsar la política y la vida comunal y atender los problemas de la ciudad.


Su asesinato
Cartier fue asesinado el lunes 14 de julio de 1975, cerca de las 21 horas, cuando se dirigía en un automóvil Dodge Polara conducido por el chofer Víctor Edgardo Villalón hacia la Ciudad de Buenos Aires para una reunión con gobernadores argentinos y militantes peronistas.
Entre los gobernadores que lo esperaban se encontraba el riojano Carlos Menem y en el encuentro se iba a firmar un documento en defensa y apoyo de la gestión de la presidenta María Estela Martínez de Perón.
El vehículo de Cartier fue interceptado en la esquina de avenida Mitre y calle Supisiche, en Sarandí, por una camioneta Chevrolet Silverado, escoltada por un Ford Falcon, cuyos ocupantes acribillaron a balazos al jefe comunal. Junto a Cartier viajaban su secretario privado, Alfredo Otero; y el director de Tránsito de la Municipalidad de La Plata, Manuel Luján Balverde, quien moriría un día después del hecho. Otero y Villalón sobrevivieron.
En una entrevista concedida al historiador Pacho O’Donnell, que luego fue difundida en varios medios, Carlos Menem recordó que “eran tiempos de la ominosa Triple A. No tardaron en hacerme saber que me iban a matar. No le di mayor importancia. Había combinado una entrevista con el intendente de La Plata, Rubén Cartier, y lo esperé en mi habitación del Hotel República. Pero quienes llegaron fueron el Gordo Gostanián y otros amigos, muy alterados, con la noticia de que a Cartier lo habían asesinado mientras se dirigía a nuestro encuentro. A mí me llevaron en el piso de un auto hasta la quinta de Gostanián y en cuanto se pudo, viajé a La Rioja, donde estaba más seguro”.
El hecho sucedió en el marco de la profundización de la interna política que vivía el Partido Justicialista tras el fallecimiento de su líder, Juan Domingo Perón, en 1974, entre las organizaciones de la Tendencia Revolucionaria Peronista y el grupo parapolicial de la Triple A.


¿Quién mató a Cartier?
Diversas investigaciones adjudican el atentado a la organización Concentración Nacional Universitaria (CNU) en el marco de la disputa que el intendente Cartier mantenía con el gobernador bonaerense Victorio Calabró, quien había sumido en enero de 1974 tras la renuncia de Oscar Bidegain al ejecutivo provincial. Sin embargo, la CNU negó siempre la autoría del crimen.
Las exequias de Cartier se realizaron el 16 de julio de 1975 y se desarrolló una sesión especial del Concejo Deliberante donde se rindió homenaje a Cartier y Balverde.
Cartier fue sustituido en el cargo por el presidente del Consejo Deliberante de La Plata: Juan Pedro Brun, dirigente justicialista y gremialista de la Asociación de Profesionales del Turf.


La oposición al golpe de 1976
Dos meses antes del asesinato de Cartier también hubo en La Plata otros asesinatos políticos conmocionates. En mayo de 1975 fueron asesinados, en ocasión de encontrarse haciendo pintadas callejeras: Ana María Cameira, Carlos Polari, David Lesser y Herminia Ruiz, militantes del Partido Comunista Revolucionario (PCR), mientras pedían por la liberación del dirigente Horacio Micucci que estaba detenido. Fueron secuestrados por una patota al mando del Indio Castillo en conjunto con Aníbal Gordon, los cuerpos acribillados aparecieron en el balneario La Balandra en Berisso.
Una semana después, otro militante del PCR de profesión arquitecto, Guillermo Guerini, fue asesinado en Puente Roma, localidad de Berisso.
Para esa fecha el PCR mantenía la consigna de “Defendamos al gobierno democrático de Isabel contra el golpe ruso o yanqui” lo que en la práctica los colocaba en la oposición al gobernador Victorio Calabró quien para entonces ya estaba enfrentado a la presidenta María Estela Martínez de Perón Martínez.
El asesinato de Cartier tuvo un trasfondo que va más allá de la interna del Partido Justicialista y se mezclan en el hecho los primeros escarceos del golpe militar de 1976.
Cartier y el PCR tenían una clara postura en defensa de la presidenta María Estela Martínez de Perón y de respeto por el orden constitucional.
Distintas investigaciones arrojan como resultado que la CNU era dirigida por la policía del gobernador Calabró y por la inteligencia del Ejército. Es decir, que era dirigida en forma directa por los que encabezaron el golpe fascista de 1976 y que justamente encarcelaron a Isabel Perón durante largos años.


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