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Palestina rechaza el plan de Trump para Gaza y habla de «limpieza étnica»

Por Cecilio Panella

Desde la Liga Árabe a la Unión Europea, desde China y Rusia hasta las Naciones Unidas, distintos líderes mundiales defendieron el derecho de los palestinos de vivir en Palestina.

El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que, «si buscamos soluciones, no debemos empeorar los problemas» y «es esencial evitar toda forma de limpieza étnica».

«Todo desplazamiento forzoso de poblaciones equivale a la limpieza étnica”, aseguró al referirse a la reubicación forzosa de la población civil de un grupo étnico de una área geográfica.

Más allá de la inmediata continuidad –o no– del alto al fuego, uno de los puntos centrales del conflicto es el futuro de Gaza y los millones de palestinos desplazados por la ofensiva israelí en respuesta al atentado de Hamas del 7 de octubre de 2023, que provocó la muerte de 1210 personas en Israel.

Pronunciamiento internacional

El grupo islamista Hamas tildó de «racista» la propuesta, apuntó que es “una declaración de intención de ocupar el territorio” y que pretende «liquidar» la causa palestina. 

«Gaza pertenece a su pueblo y ellos no se irán«, agregó, tras calificar la medida como alineada con los intereses de «la extrema derecha israelí».

A su turno, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, también rechazó «enérgicamente» la propuesta de Trump, que considera una amenaza para los derechos de los gazatíes. 

El mandatario subrayó que «el pueblo palestino no entregará su tierra, sus derechos y sus lugares sagrados», señalando que el enclave es «parte integral del Estado de Palestina, junto a Cisjordania y Jerusalén Este».

El portavoz de la ANP, Nabil Abu Rudeina, afirmó que «Palestina, con su tierra, su historia y sus lugares sagrados, no está a la venta, y no es un proyecto de inversión».

«El pueblo palestino y sus líderes no permitirán que se repitan las catástrofes de 1948 y 1967″, aseguró el portavoz, en referencia a las guerras árabe-israelíes que vieron el nacimiento del Estado de Israel y la ocupación de Jerusalén Este, respectivamente.

En Israel, la idea de Trump fue recibida como una alternativa viable para la paz en Medio Oriente. 

El primer ministro, Benjamín Netanyahu, se mostró interesado en la propuesta, indicando que podría ofrecer una «nueva visión» para Gaza, un territorio que, para los objetivos de su Gobierno, «nunca debe volver representar una amenaza para Israel».  

El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, aseguró que «Gaza es un experimento fallido, que falló bajo soberanía egipcia, cuando se le entregó a la Autoridad Palestina con los Acuerdos de Oslo y que, sin duda, ha fallado con Hamas». 

El funcionario israelí consideró que «el presidente Trump es el mejor amigo que Israel ha tenido nunca en la Casa Blanca«.

Por su parte, el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, del ultraderechista Partido Sionista Religioso, fue más allá y prometió hacer todo lo posible para «enterrar definitivamente» la idea de un Estado palestino.

Rechazo árabe

Egipto y Jordania, que hicieron las paces con Israel hace décadas, rechazaron repetidamente propuestas anteriores de «limpiar» el enclave, desplazando a los más de 2,2 millones de palestinos de la Franja.

Temen que Israel nunca permita que los palestinos regresen, y que una afluencia masiva de refugiados palestinos desestabilice nuevamente la región.

Tal como ocurrió en las décadas posteriores a 1948, cuando fue un factor clave en la guerra civil del Líbano y las dos invasiones israelíes de ese país. 

Los países ricos del Golfo, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, se unieron a Egipto y Jordania al rechazar cualquier plan de transferencia, recalcando la importancia de una solución de dos estados.

La Liga Árabe, usualmente dividida ante las políticas intervencionistas de Estados Unidos, condenó la propuesta de Trump de forma unánime, calificándola de una «receta para la inestabilidad».

Tierra Palestina

Los palestinos consideran a la Franja de Gaza como una parte integral de su patria y aspiran a tener un Estado independiente en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental, territorios que Israel capturó en 1967, en la guerra de los Seis Días.

La mayor parte de los habitantes de Gaza son descendientes de refugiados de la guerra de 1948 que terminó con la creación de Israel, cuando cientos de miles de palestinos huyeron o fueron expulsados de lo que es ahora el territorio israelí. 

El ideal de permanecer en su tierra a pesar de las amenazas de expulsión es un elemento fundamental de la lucha y la identidad de los palestinos.

Esto quedó claramente de manifiesto la semana pasada, cuando cientos de miles de personas regresaron al norte de Gaza, a pesar de su destrucción casi total.

La guerra en Gaza, que se desencadenó con el brutal ataque de Hamas contra Israel el 7 de octubre de 2023, mató a más de 47.000 palestinos.

Esto la convierte en la ronda de combates más mortífera de la historia del conflicto. El ataque inicial de Hamas mató a unos 1200 israelíes.

La guerra obligó a unos 1,7 millones de palestinos —alrededor de tres cuartas partes de la población del territorio— a huir de sus hogares, a menudo varias veces.

Esa cifra es mucho más del doble de la de los que huyeron antes y durante la guerra de 1948.

Una evaluación de daños de la ONU mostró que limpiar los más de 50 millones de toneladas de escombros que quedaron en Gaza podría llevar 21 años y costar hasta 1200 millones de dólares.

Inmobiliaria Trump 

Llamaron la atención, o no tanto, expresiones de Trump en el sentido de querer transformar la Franja en un “pedazo de tierra bueno, fresco y hermoso”, construyendo una “Riviera del Oriente Medio”.

Traducido, se podría entender que el objetivo de Estados Unidos es apoderarse del territorio palestino y convertirlo en un gran negocio inmobiliario.

Pero sucede que es una zona regada por la sangre de miles y miles de palestinos que dieron su vida por tener su Estado. 

“Pueden construirse viviendas de muy buena calidad, como una ciudad hermosa, como un lugar donde puedan vivir y no morir, porque Gaza es una garantía de que van a terminar muriendo”, dijo Trump sin ponerse colorado.

Casualmente, o no, la idea es muy semejante a un plan propuesto en su momento por el yerno de Trump, Jared Kushner, un inversor.

Esta consiste en sacar a los palestinos de Gaza y “limpiarla” con el fin de “desarrollar” la costa mediterránea del territorio. Un negocio inmobiliario.

Está claro que Trump (e Israel) apuestan a la evacuación total de Gaza. Porque eso asestaría además un duro golpe a los sueños de un Estado palestino. 

Por eso la jugada ya fue rechazada y repudiada por todos los sectores palestinos (desde Hamas a la Autoridad Nacional controlada por la histórica OLP). 

Ya pasaron 77 años, y mientras no tengan su Estado, la lucha nacional palestina va a continuar. Y no habrá solución definitiva al conflicto en Medio Oriente.