Un informe del Instituto del Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) advierte que la política económica del gobierno de Javier Milei está acelerando un cambio estructural en la economía argentina: grandes empresas reducen producción local, aumentan importaciones y profundizan la desindustrialización.
La apertura importadora y el nuevo esquema económico
La apertura importadora impulsada por el gobierno nacional está generando un cambio profundo en la lógica de funcionamiento de las grandes empresas en la Argentina.
Según un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), el nuevo esquema económico favorece el abandono de la producción local en favor de la importación de bienes terminados para su comercialización en el mercado interno.
El estudio, titulado “Las grandes empresas ante la apertura importadora del gobierno de Milei”, señala que la combinación de baja de aranceles, desregulación del comercio exterior y un tipo de cambio apreciado facilita el ingreso de productos extranjeros en condiciones más competitivas que los nacionales.

De la producción a la importación: cambio de estrategia empresarial
El informe identifica un cambio de estrategia empresarial: muchas grandes firmas están dejando de producir —o reduciendo su actividad industrial— para pasar a importar productos terminados. Este viraje implica no sólo una transformación en el perfil de negocios, sino también una pérdida de capacidades productivas en el país.
A diferencia de modelos donde la apertura se vincula con la incorporación de insumos o tecnología para potenciar la industria local, el trabajo advierte que el crecimiento actual de las importaciones se concentra en bienes finales de consumo.
En ese sentido, destaca que los bienes de consumo pasaron de representar alrededor del 14% de las importaciones en 2023 a cerca del 24% en 2025, evidenciando un desplazamiento de la producción nacional.
Impacto en la industria argentina
El IPyPP advierte que este proceso está acelerando la desindustrialización en la Argentina, con efectos que ya se reflejan en el entramado productivo. Entre las principales consecuencias, el informe menciona:
- Cierre de establecimientos industriales
- Suspensiones y despidos
- Reducción de líneas de producción
- Sustitución de bienes nacionales por importados
El documento compara la dinámica actual con otros períodos de apertura económica, como la convertibilidad en los años noventa o la gestión de Cambiemos, y sostiene que el ritmo de deterioro industrial podría ser más intenso.
Grandes empresas: más importación, misma rentabilidad
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que, lejos de perjudicar a todas las empresas, el nuevo esquema resulta funcional para determinados actores. En particular, las grandes firmas logran sostener —e incluso mejorar— sus márgenes de rentabilidad mediante la importación directa de productos terminados.
Esta estrategia permite reducir costos asociados a la producción local, como salarios, inversión en maquinaria o logística industrial, y trasladar el negocio hacia la comercialización.

Consecuencias económicas y sociales
El informe plantea que este modelo tiene implicancias de largo plazo para la economía argentina. Entre ellas:
- Caída del empleo industrial
- Debilitamiento del mercado interno
- Mayor dependencia de bienes importados
- Tendencia a la reprimarización de la economía
En este contexto, el IPyPP advierte que la apertura importadora del gobierno de Milei, lejos de impulsar un proceso de modernización productiva, está consolidando un esquema en el cual resulta más rentable importar que producir en Argentina.
Un cambio estructural en la economía argentina
La conclusión del informe es contundente: la política económica actual no sólo impacta en variables coyunturales, sino que está promoviendo un cambio estructural en el perfil productivo del país.
En lugar de incentivar la inversión industrial, el nuevo escenario empuja a las empresas a reconfigurar sus negocios hacia la importación y comercialización, con efectos directos sobre el empleo, la industria argentina y la soberanía económica.

