Una riqueza cada vez más concentrada
Un nuevo informe de Oxfam advierte que la desigualdad global no solo persiste, sino que se profundiza, impulsada por un sistema económico internacional que reproduce lógicas del colonialismo. Mientras la riqueza de los milmillonarios crece a un ritmo acelerado, la pobreza se mantiene prácticamente sin cambios desde hace más de tres décadas.
Según el estudio, en 2024 la riqueza de los milmillonarios aumentó tres veces más rápido que el año anterior y se incorporaron más de 200 nuevos integrantes a este grupo. Para la organización, se consolida así una “nueva aristocracia” global basada en herencias, monopolios y vínculos de poder: el 60% de estas fortunas no proviene del mérito individual, sino de transferencias heredadas o posiciones dominantes en el mercado.
Pobreza persistente y crisis múltiples
En contraste, millones de personas continúan en situación de pobreza, afectadas por crisis económicas, conflictos y el cambio climático. Oxfam advierte que, de mantenerse la tendencia actual, podrían pasar más de cien años antes de erradicar la pobreza a nivel mundial.
El informe sostiene que esta desigualdad tiene raíces históricas profundas. El colonialismo, lejos de ser un fenómeno del pasado, persiste en formas modernas: desde la concentración de riqueza en países del norte global hasta la desigual representación en organismos internacionales. En instituciones como el Banco Mundial, el poder de decisión sigue favoreciendo a los países más ricos.

Transferencia de recursos del sur al norte
Además, Oxfam denuncia que el sistema económico global continúa extrayendo recursos del sur global hacia el 1% más rico a un ritmo estimado de 30 millones de dólares por hora, consolidando un esquema estructural de dependencia.
Frente a este escenario, la organización plantea la necesidad de reformas profundas, entre ellas mayores impuestos a las grandes fortunas, la cancelación de deudas y mecanismos de reparación por los daños históricos del colonialismo.
El informe concluye que sin cambios estructurales en la economía mundial será imposible reducir la desigualdad global y erradicar la pobreza, y advierte que el sistema actual continúa beneficiando a una minoría privilegiada en detrimento de la mayoría de la población.

