La CGT convoca a una masiva movilización a Plaza de Mayo el 30 de abril y profundiza la tensión con el gobierno de Milei

La CGT prepara una nueva demostración de fuerza en Plaza de Mayo

La Confederación General del Trabajo (CGT) anunciará este jueves una movilización a la Plaza de Mayo prevista para el próximo 30 de abril, en la antesala de la conmemoración internacional del Día del Trabajador. La convocatoria, que se proyecta como masiva, contará con la participación de las dos CTA, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y sectores del peronismo bonaerense, en una nueva señal de presión contra el gobierno de Javier Milei.

La central sindical busca capitalizar el clima social que dejó la multitudinaria movilización del 24 de marzo, cuando miles de personas se concentraron en todo el país para recordar el golpe de Estado de 1976. En ese contexto, la CGT apuesta a consolidar una agenda de protesta que vuelva a instalar al movimiento obrero organizado en el centro de la escena política.

El Consejo Directivo definirá los detalles finales de la convocatoria y el documento político que se leerá durante el acto, el cual se enfocará en el deterioro de las condiciones sociales y laborales.

El eje: política económica, empleo e inflación

El documento que prepara la central obrera tendrá como principal eje el impacto de la política económica del Gobierno sobre los trabajadores. Según trascendió, el texto hará hincapié en:

  • el crecimiento del desempleo
  • el aumento del trabajo informal
  • la caída del consumo masivo
  • el incremento sostenido de la inflación en los últimos meses
  • el deterioro del poder adquisitivo de los salarios

También se apuntará contra la reforma laboral impulsada por el oficialismo, que fue parcialmente frenada por un amparo judicial presentado por la CGT y aceptado por el juez laboral Raúl Ojeda.

Desde el sindicalismo consideran que la reforma implica una flexibilización que debilita derechos históricos, especialmente en materia de negociación salarial, vacaciones, bancos de horas y derecho de huelga.

Iglesia, peronismo y movimientos sociales: la construcción de un frente amplio

Uno de los aspectos políticos más relevantes de la movilización es la intención de sumar el aval de la Iglesia católica, mediante gestiones con el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, una figura con vínculos históricos con el movimiento sindical.

De prosperar las negociaciones, la jornada incluiría un oficio religioso frente a la Catedral Metropolitana, lo que otorgaría un fuerte contenido simbólico a la protesta.

La participación de intendentes bonaerenses del peronismo, junto a las CTA y la UTEP, refleja la intención de construir un frente social amplio que trascienda lo estrictamente sindical y articule sectores políticos, territoriales y religiosos.

La CGT evita el eje de la corrupción y mantiene canales de diálogo

Un dato político significativo es que la CGT no incluirá en su documento los escándalos de presunta corrupción que afectan a funcionarios del Gobierno, incluyendo al presidente Javier Milei, Karina Milei, Manuel Adorni y otros dirigentes.

Según fuentes sindicales, la decisión responde a la estrategia de mantener el foco en los reclamos económicos y laborales, evitando entrar en confrontaciones que puedan cerrar los canales de diálogo.

Esta postura está en línea con las conversaciones que algunos sectores sindicales mantienen con el asesor presidencial Santiago Caputo, quien habría pedido a los actores sociales concentrarse en sus demandas sectoriales y no profundizar las críticas políticas al oficialismo.

El fallo judicial que volvió a tensar la relación con el Gobierno

La relación entre la CGT y el Gobierno volvió a tensarse tras el fallo del juez Raúl Ojeda que frenó aspectos de la reforma laboral. Esa decisión judicial liberó a la conducción sindical para avanzar con una nueva movilización.

Hasta ese momento, la central obrera mantenía un perfil bajo desde el paro nacional del 19 de febrero, a la espera de definiciones judiciales y de señales económicas del Ejecutivo.

Desde la Casa Rosada se había transmitido que no se aceleraría la reglamentación de la reforma laboral para evitar una mayor conflictividad social, especialmente en un contexto de caída del consumo y tensión económica.

La CGT vuelve a la calle para reconfigurar el escenario

La movilización del 30 de abril representa algo más que una protesta sectorial: es un intento de la CGT de reordenar el mapa del poder social frente al avance del modelo económico libertario.

En términos políticos, la central obrera busca tres objetivos principales:

  1. Recuperar centralidad en la escena pública tras meses de negociación y bajo perfil.
  2. Unificar al movimiento sindical y social en una agenda común contra la política económica.
  3. Presionar al Gobierno sin romper totalmente los canales de diálogo.

La estrategia muestra un equilibrio delicado: movilizar masivamente para demostrar fuerza, pero sin romper completamente la interlocución con el oficialismo.

La presencia de la Iglesia, las CTA, la UTEP y el peronismo territorial indica que el sindicalismo intenta construir una coalición social amplia capaz de condicionar la agenda gubernamental en un contexto de crisis económica.

De concretarse una movilización masiva, el 30 de abril podría convertirse en la mayor demostración de fuerza sindical desde el inicio del gobierno de Milei, marcando el pulso de la conflictividad social en los meses previos a nuevas discusiones económicas y laborales.

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