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Uruguay: El Frente Amplio ganó, pero disputará una segunda vuelta contra una coalición de derecha

Por Cecilio Panella

Una vez más, el FA ratificó que es el partido más grande del sistema político uruguayo, por sobre los históricos partidos Nacional (Blanco) y Colorado.

Yamandú Orsi, un profesor de historia de 57 años, ex intendente de Canelones y que contó con el apoyo en la campaña del expresidente José “Pepe” Mujica, obtuvo el 43,9% de los votos.

Está acompañado como candidata a vicepresidenta por Carolina Cosse, ex intendenta de Montevideo y dirigente del partido Socialista.

Quien ingresó a la decisiva segunda vuelta por la derecha es Alvaro Delgado, ex secretario general de la Presidencia del gobierno de Luis Lacalle Pou, quien lo eligió como su delfín pese a algunas críticas en su partido.

El candidato blanco obtuvo el 26,7% de los votos y se mantiene como líder de la actual coalición gobernante (llamada Republicana), que en 2019 derrotó al Frente Amplio.

En tercer lugar, se ubicó Andrés Ojeda, un abogado mediático del conservador Partido Colorado, que sacó el 16% de los votos.

El resto de los partidos han obtenido menos del 5% de los votos. Cabildo Abierto, la formación derechista liderada por el general retirado Guido Manini Ríos, apenas logró el 2,4%, mientras que el socio menor de la coalición, el Partido Independiente, consiguió el 1,7%.

Con estos resultados es probable que la segunda vuelta sea reñida, y basado en esa presunción, el oficialismo celebró que la suma de los partidos de la alianza gobernante llega al 47% frente al casi 44% de la izquierda.

Pero no todo es tan lineal, no todo es matemática en política, y además, queda un mes de mini-campaña electoral mano a mano entre Orsi y Delgado.

Con un piso de casi 44% que supera con holgura al obtenido en los comicios del 2019, donde también ganó la primera vuelta, pero con el 39%, en el Frente son muy optimistas. Su desempeño del domingo puede considerarse alentador para el FA.

Cuando Lacalle Pou arribó al poder ejecutivo hace cinco años, se impuso por estrecho margen a su rival del Frente, Daniel Martínez, que creció bastante para el balotaje. Ese antecedente es clave para comprender que Orsi queda mucho más cerca de la victoria final, esta vez.

La pelea parlamentaria

El Senado quedará con mayoría del Frente Amplio, con 16 de las 30 bancas, más allá de lo que pase en el balotaje entre Orsi y Delgado.

Solo los tres partidos tradicionales (Frente Amplio, Partido Nacional y Partido Colorado) tendrán bancas en el Senado: los blancos tendrán 9 bancas y los colorados, 5 bancas.

En la Cámara de Representantes (Diputados), de 99 miembros, por otro lado, no habría mayoría de ninguna de los dos bloques, y, por otro lado, ingresará otro partido más allá de los tradicionales.

Serían 48 diputados para el Frente Amplio (quedó a dos de la mayoría), 49 para los partidos de la coalición oficialista y 2 para la derechista Identidad Soberana, de Gustavo Salle.

Este último, un abogado antipolítica y antisistema que despotrica contra todos los gobiernos del Uruguay, fue la sorpresa de la elección.

Además, el Frente ganó en doce de los diecinueve departamentos. Demostró su elevado caudal electoral en el interior y en los dos principales distritos, Montevideo y Canelones, le ganó solo a todos los partidos juntos de la Coalición.

Solo en Maldonado, donde queda Punta del Este y es el tercer departamento en cantidad de habitantes, venció la Coalición derechista.

Plebiscitos rechazados

Los uruguayos eligieron mantener el sistema jubilatorio privado y no permitir los allanamientos nocturnos.

Ambos plebiscitos no alcanzaron el 40% de los votos, cuando se necesitaban el 50% más uno, y despejaron una de las grandes incógnitas del día electoral.

El que despertó verdadero interés, y sobre todo acalorados debates, era el de la reforma de la seguridad social, que implicaba bajar la edad jubilatoria y eliminar el sistema previsional privado, las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP).

Promovido por la central sindical PIT-CNT, este plebiscito tenía el rechazo unánime de todos los candidatos, incluso de Orsi, que alertaron que sería insostenible para las arcas públicas y pondría en entredicho la seguridad jurídica del país.

En el plebiscito de los allanamientos nocturnos se quería modificar la Constitución, que dice, en su artículo 11, que “el hogar es un sagrado inviolable” y que “de noche nadie podrá entrar en él sin consentimiento de su jefe, y de día, solo de orden expresa de juez competente”.

A la pesca de votos

En una primera vuelta, que tuvo una participación del 89%, entre los votos a pescar aparece como tentador el voto en blanco, que alcanzó el 4,93%.

El desafío de Delgado, por su parte, es fidelizar los votos del resto de las fuerzas de derecha para a partir de ahí sumar.

Este lunes se mostró con los cuatro candidatos presidenciales que el domingo a la noche había invitado a subir al escenario. Mostró a los equipos técnicos trabajando en un programa de coincidencias y anunció tres actos juntos.

En la vereda opuesta, en el FA remarcan que con un piso de 44%, que no es producto de alianzas, parten de ahí para crecer.

“Nos espera un tiempo en el que acercarnos es imperioso, donde la unión de los orientales es imprescindible”, lanzó Orsi el domingo de cara a los militantes y este lunes se mostró con el presidente del FA, Fernando Pereira.

El Frente Amplio, fundado en 1971 entre otros por el general Líber Seregni, está integrado por la centro-izquierda -socialdemócrata y demócrata cristiana-, la izquierda marxista (PC) y el MPP de “Pepe” Mujica, y aspira a recuperar el poder, tras gobernar durante 15 años (2005-2020) con dos presidencias de Tabaré Vázquez y una del exguerrillero tupamaro.-

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