
El siguiente documento que lleva la firma de los dirigentes Mario Cambio del PTP y Mariano Mansilla de UNE integrante del Frente de Todos de la provincia de Neuquén, fue publicado en la Carta de Lectores de «La Voz de Neuquén»
Redacción
“La crisis petrolera internacional, -ahora agudizada por la pandemia-, impone decidir en circunstancias extraordinarias y dramáticas; nuestra misión como dirigentes del Frente de Todos es transformar las complejidades del escenario, en una gran oportunidad”, indicaron en un comunicado, el Diputado de UNE Mariano Mansilla y el dirigente del PTP, Mario Cambio, dirigentes de dos fuerzas politicas que integran el Frente de Todos, en la provincia de Neuquén.
“Las políticas del gobierno de Macri provocaron entre otras cosas, una drástica caída de los valores de las acciones de YPF. Dicha tendencia sumada a las actuales circunstancias, confirman un proceso de caída del valor de los papeles de la compañía que cotizan en Bolsa y que forman parte del restante 49% de la firma que se encuentran en manos de fondos de inversión, en su mayoría de origen estadounidense. Ante esa situación y en las necesidades que impone este contexto, capturar el paquete accionario total de YPF, es una decisión audaz, pero estratégica. Los valores de YPF tocaron el 18 de Marzo el nivel más bajo desde 1991, – u$s 2,31-. La compañía vale ahora, un 60% menos que a principios de año-”, señalaron los autores de la iniciativa.
Según un informe publicado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Publicas, los primeros diez accionistas institucionales y los primeros diez accionistas de fondos de inversión, detentan el 30.96% del 49% en manos de agentes privados. En tal sentido, el actual escenario de caída de activos y de enorme volatilidad global que ha impactado fuertemente en las cotizaciones de los papeles de YPF en la bolsa neoyorquina, a tal punto que durante marzo de 2020 hemos registrado caídas históricas en el valor accionario de la compañía, brindan una oportunidad única para plantear, desde el Estado nacional y las estados provinciales productores de hidrocarburos, una ofensiva en pos de consolidar el control estratégico sobre nuestra compañía de bandera.
“Desde Neuquén entendemos que se necesitan medidas que permitan empezar a vislumbrar una política energética nacional por parte del Gobierno del Frente de Todos. Sabemos la preponderancia que en ello tiene una política petrolera con una YPF fortalecida, que brinde al Estado mayores capacidades de intervenir de forma decidida y estratégica en el mercado.”
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PRISIONEROS DE LAS CRISIS PETROLERAS
La Ley Nacional de Soberanía Hidrocarburifera N° 26741 estableció el interés público nacional y como objetivo prioritario de la República Argentina el logro del autoabastecimiento de hidrocarburos, al fin de garantizar el desarrollo económico con equidad social, la creación de empleo, el incremento de la competitividad de los diversos sectores económicos y el crecimiento equitativo y sustentable de las provincias y regiones.
“En el marco de la legislación vigente, el Estado cuenta con importantes facultades para dirigir la política petrolera. Entendemos necesario buscar alternativas y propuestas que permitan al mismo tiempo, paliar los efectos de la crisis petrolera internacional y fortalecer la capacidad de la empresa estatal como eje central para relanzar la política petrolera nacional en tiempos de pandemia.”
Completar el proceso de recuperación de YPF iniciado en el 2012.
El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner recuperó en 2012 el control accionario de la compañía mediante la expropiación del 51% en manos del Grupo Repsol. A partir de allí se dio un nuevo impulso al desarrollo del No Convencional.
En estas especiales y delicadas circunstancias, la salida de la crisis y la nueva etapa que se inicia en tiempos de pandemia, encuentra en YPF un instrumento vital que puede contribuir en forma decisiva a materializar en la realidad efectiva, una política integral de hidrocarburos que esté en línea con los intereses del pueblo argentino.
YPF es la piedra angular que permitirá apuntalar, orientar y sostener la producción y la industria nacional; permitir y garantizar el acceso universal a la energía considerada un derecho humano fundamental; intervenir en el mercado para garantizar precios accesibles y diferenciados en los combustibles para la industria nacional y las tarifas razonables de los servicios esenciales.
En idénticos términos, YPF debe ser puesta al servicio de recuperar los niveles de producción en todos los rubros del potencial petrolero del país, especialmente en materia de petróleo y gas convencionales que fueron prácticamente abandonados por la política del gobierno de Cambiemos, dejándonos como saldo una brusca caída de la producción y por ende, reduciendo la participación de YPF en el mercado, resintiendo además el objetivo del autoabastecimiento.
YPF además, debe recuperar su rol y ponerse a la cabeza de la exploración y el desarrollo de todas las potencialidades de las reservas existentes en Vaca Muerta, mediando una planificación estratégica y junto a las Pymes y otras empresas públicas, debe ser protagonistas de una gran REVOLUCIÓN PETROQUIMICA con una intensa política de agregado de valor en origen, especialmente con las oportunidades que nos ofrece el desarrollos del shale en nuestro país.
La clave pasa por reiniciar proyectos exploratorios de recursos convencionales, tanto en cuencas productivas como aún no productivas, y encarar masivamente la reactivación de la producción de yacimientos convencionales con todas las nuevas tecnologías disponibles, incluyendo la multiplicación de nuevos proyectos de recuperación secundaria y terciaria, en paralelo a una reactivación de los no convencionales en cabeza de YPF.
Además de rol ordenador de la actividad, la nueva YPF debe imponer un cambio en la visión del recurso. Pasar de la visión commoditie predominante hasta la actualidad, donde las decisiones de inversión son una consecuencia de factores ajenos a los intereses del país, orientadas por decisiones geopolíticas de las compañías totalmente divorciadas de las necesidades de nuestro pueblo. Es necesaria una visión de recurso estratégico no renovable, vital para el desarrollo de cualquier nación. La producción debe ser orientada en función de las necesidades energéticas de nuestro país para su desarrollo.
Se debe profundizar con fuerza el proceso que YPF ya inició involucrando a la comunidad científica-universitaria nacional (Y-TEC), el de convertirse en una empresa ENERGÉTICA INTEGRAL, para profundizar un desarrollo que vaya cambiando nuestra matriz energética a una cada vez más diversa y amigable con el medio ambiente.
Y en este marco la empresa estatal deberá desplegar una acción en los territorios que sea respetuosa de las comunidades locales, de los pueblos indígenas y sus derechos, y de las poblaciones rurales que ven afectadas sus actividades económico-productivas y su calidad de vida.
El Stand By de Vaca Muerta y la espera de un precio sostén. Necesidad de una revisión de los costos reales de producción.
Debe reconocerse que, a esta hora, la industria está atravesando una crisis inédita, y se encuentra detenida. Las principales operadoras buscan dónde depositar el petróleo extraído para almacenarlo o arriesgarse a una venta sobre saldo negativo.
Asimismo, el gobierno federal se encuentra pactando con los gobernadores de las provincias petroleras, las empresas y los sindicatos medidas, entre ellas, el pedido de fijación de un precio sostén. La caída del barril de petróleo repercute en la percepción de regalías y cruje la economía de las provincias productoras.
Respecto a este punto, entendemos que ningún precio sostén permite paliar la crisis sin que al mismo tiempo se lleve a cabo una revisión seria de los costos reales de la actividad. YPF es un actor determinante con el 46% de la producción de crudo y 37 % de gas. Sin dudas, fortalecer la empresa mediante su adquisición total por parte del Estado, robustece esta posición en el mercado, lo que brinda mayores posibilidades para garantizar los objetivos que se persigue, justamente, en la fijación de un precio sostén: garantizar nivel de actividad, preservar el empleo y resguardar los ingresos de las provincias.
Debe propenderse a transparentar la cadena de valor y considerar seriamente una evaluación de los costes reales de producción.- De este modo, la fijación de un precio sostén como medida excepcional y transitoria, debe servir a los intereses del conjunto y no solamente garantizar la rentabilidad de las grandes petroleras (en su mayoría extranjeras) que hoy hacen enclave en Vaca Muerta.
Recuperar YPF para desandar la pesada herencia del Macrismo.
La administración de Cambiemos dejó un escenario de fuerte retroceso en materia energética; prácticamente abandonó la industria de petróleo y gas convencionales, como así también desincentivo las iniciativas de recuperación de yacimientos. Los números dan cuenta de una caída de producción de todas las cuencas, excluida la cuenca neuquina que se disparó respecto al resto de las cuencas del país.
La producción de crudo de YPF durante los primeros nueve meses de 2019 aumentó solamente en la Cuenca Neuquina, por cierto, la única que creció respecto de 2015, registrándose drásticos retrocesos en las restantes cuencas. En la Cuenca del Golfo San Jorge, el desplome fue del 14,5%, con una producción que se redujo en 643.423 m3 (4,05 millones de barriles menos). También se redujo la producción en Mendoza, Tierra del Fuego y Río Negro, mientras que en Santa Cruz cayó 4,6%. En términos de volumen, la peor retracción de YPF se verifica en Santa Cruz, con 556.916 m3 menos respecto a 2015 (3,5 millones de barriles menos). En suma, se aprecia una alarmante caída de la participación de YPF en todas las cuencas más allá de la Neuquina. La fuerte caída en Santa Cruz y el estancamiento de Chubut son realmente preocupantes. El escenario futuro es más que sombrío.
La Alianza Cambiemos centró su política petrolera en el “milagro de Vaca Muerta”, con unas sensibles modificaciones en beneficio de los grandes grupos concentrados. Propició un escenario de flexibilización laboral, desplazó a YPF del rol de ordenador y conductor del desarrollo de los proyectos, garantizando el aterrizaje de los grandes bloques petroleros como la anglo-holandesa SHELL. No debe olvidarse que inmediatamente después de ser designado Aranguren –ex CEO de Shell– como Ministro de Energía, la compañía adquirió, de la noche a la mañana, el 50% en los bloques de BANDURRIA SUR y BAJO AÑELO, ambas concesiones de propiedad de YPF.
Cabe resaltar que el desarrollo del no convencional inició su etapa de pozos piloto en 2012, tras la recuperación de la mayoría accionaria de la petrolera nacional en abril de aquel año. YPF fue y es la empresa líder en el quiebre de la llamada «curva de aprendizaje» y sin la cual los costos por pozo seguirían en niveles que harían realmente inviable el desarrollo de Vaca Muerta.
Por su parte, el Gobierno de Macri, liberó el precio de los combustibles en 2017 y dolarizó el precio de la energía, castigando con un salvaje tarifazo al bolsillo de los argentinos, con tremendas consecuencias para la industria nacional en el segmento PYMES. Esto fue determinante para sumirnos en la actual crisis.
Se trató de un brutal proceso de transferencia de recursos desde los sectores populares a los grandes grupos concentrados de la economía, en perjuicio de la posibilidad de contar con herramientas e instrumentos de políticas públicas para cubrir la demanda energética de nuestro país.
Una vez recuperada la mayoría del paquete accionario de YPF en 2012, mejoraron las condiciones para avanzar en el debate de la recuperación de la renta hidrocarburífera y sobre la transformación integral del sistema energético. Sin embargo, esas tareas quedaron pendientes y el contexto actual impone que sean retomadas como tareas estratégicas.
Recuperar entonces ahora, las acciones en su totalidad, debe ser entendida como una gran oportunidad para relanzar una política petrolera nacional donde la empresa estatal articule y enlace todos los segmentos de la producción de petróleo y garantice de ahora en adelante, el genuino cumplimiento de los objetivos ya consagrados por ley, respecto al logro del autoabastecimiento y el desarrollo del país.
Crisis actual y COVID 19.
Frente a la derrota electoral en las P.A.S.O., el gobierno de Macri tomó la decisión del congelamiento de las combustibles, con el objetivo de ganar apoyo popular para revertir el resultado electoral. Esta medida, junto con el cambio de la aplicación de la resolución 46/17 de subsidios al Gas, puso un freno en las inversiones anunciadas por las operadoras. Empezó el loby por llevar el precio a valores internacionales (en ese momento superiores a 65$U/b) con el argumento de reiniciar el proceso de inversiones. A partir de ese momento una parte de los trabajadores pasó a estar suspendido y se inició una situación crítica de Pymes de la región.
En el plano internacional, se desarrollaba un proceso con una clara tendencia a la sobre oferta en el mercado mundial de crudo, y a una baja en el precio de los mismos, con recortes y cuotas de producción por sus principales actores.
La pandemia y el parate abrupto de la economía mundial terminaron de derrumbar el precio internacional del petróleo.
En estos días, se encuentra gravemente afectada la continuidad de la explotación en cientos de yacimientos a lo largo y ancho del país, pero especialmente en la cuenca neuquina, donde las principales operadoras de Vaca Muerta se encuentran implementando protocolos de gestión de ese excedente en sitios especiales de almacenamiento. La crisis petrolera ha impactado fuertemente en el desarrollo de proyectos de este tipo, porque la caída del barril deja fuera del mercado la industria del Shale.
El escenario internacional es una constante en sus efectos dentro de la política petrolera en cualquier país del mundo. El petróleo es asunto de geopolítica y para la Argentina eso no es novedoso.
De hecho, la política petrolera nacional nació bajo la premisa de eliminar la dependencia extranjera en materia energética. Desde entonces, la exploración, explotación, distribución, refinación y comercialización, -tanto para uso industrial, como particular-, encuentra en YPF un actor de suma relevancia.
Entendemos que las medidas que adopte el Gobierno Nacional, ahora estrictamente condicionado por la propagación del COVID 19, debe ser pensada en forma integral no solo para sortear los efectos de la crisis sanitaria, sino para proyectar la posibilidad de una política petrolera hacia el futuro.
Estructura accionaria de YPF.
Con la expropiación a la española Repsol , el Estado pasó a controlar el 51% de las acciones de la empresa, mientras que el 49% restante cotiza en la bolsa de Buenos Aires y en el mercado de acciones de Nueva York. Implicó el pago de unos u$s5.000 millones, en momentos en que la petrolera tenía un valor total cercano a los u$s11.000 millones.
En este momento el restante 49% importa una tenencia valuada en unos u$s700 millones distribuida entre 223 fondos institucionales y de inversión. En efecto, los primeros diez accionistas institucionales y los primeros diez accionistas de fondos de inversión detentan el 30,96% del 49% en manos de agentes privados.
Según los datos actualizados al 30 de diciembre de 2019, el mayor tenedor institucional es Wellington Management Company LLP, uno de los principales fondos mutualistas de Estados Unidos, con casi 10,3 millones de acciones por u$s119,22 millones, el 5,98% de las acciones en circulación.
En el segundo puesto, se ubica BlackRock Inc., la administradora de fondos más grande del mundo comandada por Larry Fink, que posee 9,77 millones de acciones por u$s113,09 por el 5,67% de los papeles en circulación. Y el tercer lugar lo ocupa Investment Partners L.P., con 8,74 millones de acciones por un valor del orden de $101,26 millones, equivalente al 5,08% de las tenencias.
Debe señalarse que BlackRock es uno de los acreedores privados de la Argentina y está teniendo algunos problemas. Con más de u$s1.500 millones en títulos de deuda local, el fondo reportó una caída del 23% en sus ingresos durante el primer trimestre del año por las turbulencias en los mercados. Y ya redujo su exposición en YPF ante el fracaso de las expectativas puestas en Vaca Muerta.
Conclusión
En esta etapa, es posible es posible iniciar un nuevo camino, que permita anclar Vaca Muerta en el diseño de una política energética nacional, y no al revés: esto es, que las necesidades de los grandes jugadores del enclave Vaca Muerta condicionen la realidad energética del país.
En efecto, con una YPF Sociedad del Estado o reconstituida bajo una figura jurídica que permita una intervención estratégica en todos los eslabones del sector hidrocarburífero, el objetivo central es recuperar la renta hidrocarburífera para ponerla al servicio de otro modelo productivo que nos saque del extractivismo a gran escala y que nos conduzca por una senda de transición hacia otro modelo integral, armónico y democrático de producción, transformación, distribución y consumo de energía. Para ello el rol de YPF en Vaca Muerta, debe ser el del garante de una explotación limitada, vinculada al objetivo del autoabastecimiento seguro, confiable y asequible para la comunidad nacional, con fuertes regulaciones ambientales y bajo nuevas condiciones de trabajo que nos saquen del esquema flexibilizador vigente. Por otro lado, que aporte al desarrollo de una intensa política de industrialización en origen y que aporte al cambio de la matriz energética tan dependiente de los hidrocarburos.





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