Los trabajadores precarizados de Rosario, los que se juegan la vida en las motos entre autos camiones y colectivos, tienen entre 15 y 35 años. Su existencia vale menos que el pedido que tienen que entregar. Lejos de las leyes laborales, estos chicos y chicas expresan en sus cuerpos la naturalización de la perversidad del sistema Por Carlos Del Frade Las motitos gambetean los autos, los camiones, los bondis y los carritos de las familias desesperadas y buscan ganarse unos pocos pesos para empatarle a alguna de las necesidades cotidianas.…
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