
Escrito por Cecilio Panella
El Congreso del Movimiento al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP), el partido de izquierda que gobierna Bolivia, cristalizó su ruptura entre el líder indígena Evo Morales Ayma y su sucesor, el presidente Luis Arce Catacora
Se trata de una pelea de poder entre el ex presidente, que gobernó Bolivia 14 años (2006 y 2019), y su delfín, una disputa que se venía incubando desde hace casi tres años.
El MAS decidió esta semana en un polémico Congreso proponer a Evo como «candidato único» para los comicios de octubre de 2025, y ratificarlo como jefe partidario.
Además, dio por hecha la “autoexpulsión” del partido de Arce, del vicepresidente David Choquehuanca (ex canciller de Evo) y de otros dirigentes de su sector por no haber asistido al encuentro, que fue paralizado por la justicia, pero igual siguió sesionando.
El Congreso se realizó en la localidad de Lauca Ñ, en el Trópico de Cochabamba, el bastión de los productores cocaleros, de dónde surgió como dirigente Morales.
«Lamentablemente, el Gobierno de Lucho (Arce) es peor que el Gobierno de facto (de Jeanine Añez) y que los Gobiernos neoliberales», disparó Evo sobre su delfín.
Sin embargo, le envió un mensaje a los seguidores de Arce: «Si algunos compañeros se dan cuenta que están equivocados, vuelvan. Vuelvan hermanas y hermanos. Algunos, seguramente chantajeados, condicionados, tienen que volver, tienen que darse cuenta».
Además, uno de los puntos de la declaración del Congreso indica que «las denuncias por transfugio y traición serán remitidas al Tribunal de Disciplina, para considerar las expulsiones del partido político».
Por su parte, el sector “arcista” convocó a una gran movilización y cabildo el 17 de este mes en la ciudad de El Alto, en las afueras de La Paz, en lo que será una demostración de fuerza tras la ruptura.
Arce dijo que el Congreso del MAS fue “un atropello a las organizaciones sociales, que están siendo despojadas de su propio instrumento político; hay un irrespeto a las organizaciones sociales, no se toma en cuenta ese carácter fundacional”.
Las cinco organizaciones que integran el llamado Pacto de Unidad en el que se basa el poder partidario, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia Bartolina Sisa, el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyo, la Confederación Sindicalista de Comunidades Interculturales de Bolivia (Cscib) y la Confederación de Pueblos Indígenas (Cidob), juegan en favor de Arce.
Tampoco asistieron al encuentro en Cochabamba los delegados de la poderosa Confederación Obrera Boliviana (COB).
La legalidad del Congreso del MAS se discutirá recién el 23 de este mes, cuando se reúna la Sala Constitucional Primera de Santa Cruz de la Sierra.
Dicha Sala había emitido una medida cautelar para suspender el encuentro, tras un amparo presentado por la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia, Bartolina Sisa, una de las cinco organizaciones que integran el armado oficialista.
Economista y delfín
Arce fue el ministro de Economía de Morales durante la mayor parte de su mandato y se lo considera responsable de la «resurrección» de Bolivia a partir de un osado plan económico-financiero.
Tras el golpe de Estado de noviembre de 2019 y la perspectiva de nuevos comicios, con Morales fuera del país, el ex mandatario lo señaló como postulante del MAS.
Pero los roces entre ambos comenzaron a poco de la asunción de Arce, que mostró independencia y enfrentó los cuestionamientos, sobre todo en materia económica de Morales.
También hacia fines de 2021 hubo pedidos del ex mandatario de cambiar a algunos ministros que el presidente ignoró.
La decisión de designar a Morales candidato “único” para 2025, además de adelantar el proceso, deja a Arce sin chances de buscar la reelección, al menos dentro del MAS, si la Justicia termina por avalar al Congreso.
Desde el sector de Morales se acusa al presidente, hace meses, de trabajar para buscar un nuevo mandato con el sello del Partido Socialista, fundado por el histórico líder Marcelo Santa Cruz, asesinado por la dictadura militar boliviana en 1980.
Sin el origen indígena o carisma de su mentor, Arce ha logrado apuntalar su liderazgo entre las bases sociales y sindicales mediante la entrega de incentivos.
Sin embargo, se da por descontado que irá por la reelección, ante la debilitada oposición y el rechazo que despierta Morales en sectores económicos.
A todo esto, quien mejor definió el ánimo de los seguidores del proceso de transformaciones iniciado en enero de 2006, fue el ex vicepresidente de Evo, Álvaro García Linera.
Dijo estar «triste, deprimido e indignado» por los conflictos internos en el MAS y disparó: «Me gustaría esa energía y esa habilidad discursiva para enfrentar a las oligarquías, pero no entre compañeros».
Definió que “Evo en sí mismo es una institución, es un hombre que viene del mundo indígena, del bloqueo, de la marcha, de la detención y de la tortura”.
Y se preguntó: ¿Los indios van a seguir gobernando Bolivia o no? “Con Luis (Arce) los indígenas no gobiernan”, sentenció.


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