La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) comenzó a reincorporar a parte de los trabajadores despedidos tras el conflicto desatado por las cesantías, aunque el panorama continúa siendo crítico. De los 61 empleados desvinculados, solo siete recuperaron sus puestos, mientras que el emblemático proyecto del reactor nuclear Carem permanece paralizado y los gremios denuncian una creciente política de intimidación contra los trabajadores.
Las primeras reincorporaciones no alcanzan al proyecto Carem
Luego de semanas de reclamos, movilizaciones y negociaciones impulsadas por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), las autoridades aceptaron reincorporar a siete trabajadores.
Sin embargo, el dato más significativo es que ninguno de los reincorporados pertenece al proyecto Carem, el reactor nuclear de desarrollo nacional que el propio Gobierno reconoció que se encuentra paralizado tras los despidos.
Desde el sindicato señalaron que el objetivo continúa siendo la reincorporación de la totalidad de los cesanteados, especialmente de aquellos vinculados a uno de los desarrollos tecnológicos más importantes del país.
Denuncian intimidaciones y una investigación interna “sin fundamentos”
Mientras continúa el reclamo por las reincorporaciones, el conflicto sumó nuevos episodios de tensión.
Los trabajadores denunciaron que las autoridades de la CNEA avanzan con acciones intimidatorias y señalaron como ejemplo una comunicación interna enviada en el Centro Atómico Bariloche por el presidente del organismo, Martín Porro, en la que se anuncia una investigación por presuntas agresiones verbales contra una gerenta del área.
Según los trabajadores, esas acusaciones son falsas y aseguraron que existen registros audiovisuales que desmienten los hechos denunciados.
“La situación nunca ocurrió como fue presentada y existen videos que lo demuestran”, sostuvieron desde el sector.
Impidieron el ingreso de un delegado de ATE

La tensión escaló aún más cuando Daniel Sánchez, coordinador de la Mesa Nacional de ATE CNEA y vocal de ATE Capital, fue impedido de ingresar a su lugar de trabajo.
Desde el gremio calificaron el episodio como “grave e irregular”. La medida no fue comunicada previamente a las autoridades técnicas ni a los responsables de su área.
Sánchez se desempeña en la Planta Piloto de Combustibles Avanzados, donde se desarrolla parte del combustible nuclear destinado al reactor Carem y ocupa el cargo de jefe de operaciones.
Para los trabajadores, impedir el acceso de uno de los principales referentes sindicales constituye una maniobra destinada a debilitar el reclamo.
“Es una acción intimidatoria y una provocación en medio del proceso de reincorporación de los despedidos”, denunciaron desde ATE.
Horas después, tras la repercusión pública del caso, las autoridades atribuyeron el episodio a un supuesto “error”, explicación que fue rechazada por los trabajadores.
“Es una estrategia de desgaste”

Desde la organización sindical consideran que los hechos recientes forman parte de una estrategia destinada a debilitar el conflicto.
“Es parte del juego que nos vienen instalando para ponernos mal: te doy algunas reincorporaciones pero dejo afuera a un delegado. Es un desgaste permanente que proponen las autoridades”, señalaron voceros del sector.
Pese al avance parcial conseguido con las primeras reincorporaciones, remarcaron que el conflicto está lejos de resolverse y anunciaron una conferencia de prensa para este jueves, donde definirán las próximas medidas para exigir la reincorporación del resto de los trabajadores despedidos.
Bariloche continúa sin reincorporaciones

La situación resulta delicada en el Centro Atómico Bariloche, donde hasta el momento no fue reincorporado ningún trabajador.
En ese establecimiento continúa la incertidumbre respecto del futuro del proyecto Carem y de las definiciones que deberá adoptar la gerencia encabezada por Magdalena Villaverde, en medio de un conflicto que combina despidos, denuncias sindicales y la paralización de uno de los principales proyectos estratégicos del desarrollo nuclear argentino.
La continuidad del conflicto mantiene en alerta a los trabajadores de la CNEA, que insisten en la reincorporación de todos los despedidos y advierten que las medidas adoptadas por las autoridades ponen en riesgo capacidades científicas y tecnológicas consideradas estratégicas para el país.

