Por Néstor Forero
Desde mediados del siglo XX, Argentina está sumergida en una maniobra geopolítica que nos ha sobreendeudado, destruido nuestra capacidad productiva, desmantelado el sistema científico-tecnológico, devastado nuestro cuerpo social y empobrecido hasta la desesperación al Estado, las empresas y las familias.
Hoy se toma cabal conocimiento del estado desesperante de los endeudados y de los morosos, víctimas del estado general del país y de los endeudadores o, para llamarlos por su verdadero nombre, criminales usureros.
Se dice acertadamente que para enfrentarlos debemos lograr la unidad nacional a cualquier precio. Parece que todos juntos no alcanzamos ante el tamaño de nuestro enemigo, y lo que está en juego es la supervivencia de la Patria. Se reproduce así la máxima del Padre de la Patria: “Cuando la Patria está en peligro, todo es lícito menos dejarla perecer”.
Adhiero a la misma, pero permítanme hacer algunas aclaraciones:
Malvinas, soberanía y Tratado de Madrid
—Cuando hablan de Malvinas y nuestros derechos soberanos, omiten hablar del Tratado de Madrid y Londres, firmado en 1989/90, que entregó a administración británica 6.000.000 de km² del Atlántico Sur, frente a nuestras costas, sin que nadie haya osado proponer derogarlo en todos estos años.
Economía peronista, banca y comercio exterior
—Hablan de economía peronista y quieren dar clases, pero omiten hablar de que para Perón era estratégico y prioritario nacionalizar la banca y los depósitos, y nacionalizar el comercio exterior, para evitar la fuga de la renta nacional y controlar la moneda y el crédito.
—Les causa escozor hablar del superávit fiscal y lo emparentan con la idea liberal, desconociendo que el gobierno peronista tuvo superávit fiscal en la mayoría de sus períodos de gobierno. En la historia económica del país, el gobierno de Perón fue la séptima oportunidad en que las cuentas fiscales registraron superávit, experiencia que luego repitió Néstor Kirchner.
—Creen que el déficit fiscal es bueno por sí mismo. Eso lo sostenía Keynes y no Perón.
La Tercera Posición y el movimiento peronista
—Identifican acertadamente al gobierno como “de derecha” o “ultraderecha” para posicionarse inmediatamente a la izquierda, cuando Perón definió su movimiento nacional como “Tercera Posición”.
—El movimiento peronista sostiene la Tercera Posición y así fue reconocido en el mundo, antecesor del Movimiento de Países No Alineados.
—Es un movimiento que lleva a la práctica las enseñanzas cristianas, lejos ideológicamente de los postulados tanto de la Escuela de Frankfurt como del Consenso de Washington.
Las leyes de la dictadura y los deudores
—Se dicen democráticos, pero hace 50 años que nos gobiernan con leyes de la dictadura, como la Ley de Entidades Financieras y la de Inversiones Extranjeras.
—Exponen paliativos para los deudores morosos en vez de atacar a los criminales usureros y sus colaboracionistas, teniendo la ley de su lado.
El partido y la movilización popular
—Se refugian en el partido, en el cual hace 38 años que no hay internas, y practican una oposición formal parlamentaria en vez de movilizar al pueblo contra esta agresión diaria.
—Critican al candidato narco, pero nada dicen cuando el ministro habla de “sacar los dólares del colchón, sin control ni sanciones”. De esta manera, se facilita que los narcos saquen sus dólares de sus narcos colchones y así avanzamos hacia una narcorrepública necesitada de divisas.
Recordar cuando Wall Street envió sus representantes a la guerrilla colombiana para administrar las ganancias del narcotráfico.
Unidad nacional frente al hambre y la exclusión
—El Movimiento está a la espera mientras el hambre, la pobreza y la exclusión hacen estragos. La unidad nacional también requiere del partido como instrumento electoral, pero aún sin respuestas ante los arrepentidos y los del pronunciado silencio de argentinos que no han ido a votar.
—Dejemos de ladrar y mover la cola. Argentinos, a las cosas.
—Valgan estas palabras como homenaje a Norberto Galasso, un pensador nacional que se convirtió en la puerta por donde las nuevas generaciones conocieron el mensaje de la liberación y la independencia, y el prometido ruido de rotas cadenas.

