
Escrito por Cecilio Panella
Apenas habían pasado cuatro días del intento de golpe de Estado en Bolivia, cuando sorpresivamente, la Oficina del Presidente argentino dio a conocer un pronunciamiento sobre lo sucedido en el país del altiplano.
El comunicado de Javier Milei repudia “la falsa denuncia de golpe de Estado” en Bolivia, en referencia al levantamiento militar que tuvo lugar en ese país el miércoles de la semana pasada.
Esa definición fue suficiente para provocar el inmediato rechazo del gobierno de Luis Arce, que convocó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Ramiro Tapia.
Por si fuera poco, Milei asegura que en Bolivia “hay más de 200 presos políticos, entre ellos la expresidenta Jeanine Añez y el gobernador de Santa Cruz de la Sierra, Luis Fernando Camacho”.
Pero fue más allá y agregó: «Hace tiempo que la democracia boliviana está en peligro. No por un golpe militar, sino porque históricamente los gobiernos socialistas derivan en dictaduras. Sobran ejemplos: Cuba, Venezuela, Nicaragua, Corea del Norte».
Todo se dio en medio del recrudecimiento de la feroz pelea interna entre Arce y el expresidente Evo Morales, que sostiene la teoría del autogolpe que suscribió Milei.
La cancillería boliviana rechazó la comunicación oficial de Argentina
En un duro comunicado, la cancillería boliviana rechazó por «inamistosa y temeraria» la comunicación oficial de Argentina y remarcó que la amistad entre ambos países «no debe ser perturbada por intereses mezquinos e ideologías fascistas».
También cuestiona «las desinformadas y tendenciosas aseveraciones sobre una posible existencia de presos políticos, o la posibilidad de inexistencia de un golpe de Estado militar fallido, que constituyen un exceso y un negacionismo inaceptables”.
“Lamentamos que intereses políticos internos y externos, que ya participaron activamente en el 2019 en la ruptura al orden constitucional, incluso a través del envío de municiones, una vez más intenten amenazar la estabilidad y la institucionaIidad del Estado PIurinacional boliviano”, dice el comunicado, en referencia almenvío de material bélico a Bolivia durante la gestión de Mauricio Macri.
En medio de la escalada diplomática, el propio Evo salió a defender al gobierno de su rival interno y sostuvo que «los asuntos de los bolivianos serán resueltos por los bolivianos”.
«Condenamos de la manera más enérgica las declaraciones de intromisión e injerencia del presidente de Argentina, Javier Milei», comentó en las redes.
«Por más diferencias que tengamos con el actual gobierno, no perdemos de vista que Milei es un enemigo de los pueblos, exclamó el ex sindicalista cocalero.
¿Golpe o autogolpe?
Todavía no pasó una semana del fallido alzamiento militar que protagonizó el general Juan José Zúñiga y la feroz interna entre Lucho (Arce) y Evo (Morales), no tardó en profundizarse.
Poniendo el dedo en la llaga, Evo hizo suya la teoría del autogolpe de Estado: afirmó que Arce “engañó y mintió al pueblo boliviano y al mundo”.
Enojado por la situación, el presidente le respondió: «No te pongas del lado del fascismo que niega lo ocurrido. Claramente lo que ocurrió el 26 de junio fue un golpe militar fallido en Bolivia”.
En un mensaje que profundiza aún más la descarnada interna dentro del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), Evo lanzó: «No sé qué clase de golpe es. Un golpe de Estado con cero disparos, cero muertos. Heridos con balines, ¿un golpe de Estado se hace con balines? Debería investigarse eso».
Arce aseguró que “estaba claro que venían por mí pero luego irían por Evo. Por eso, como compañeros, lo llamé para advertirle que tome recaudos».
El miércoles pasado, más de 200 efectivos y tanquetas al mando del general Zúñiga aterrizó en la Plaza Murillo e ingresó al Palacio Quemado para perpetrar un golpe de otra época.
Luego de cuatro horas, la movilización popular y la decisión de la Central Obrera Boliviana (COB) de decretar un paro por tiempo indefinido en defensa del gobierno constitucional, obligó a retroceder a los militares golpistas, que abandonaron la plaza.
El control del MAS
La dura disputa por el control del partido oficialista y por la candidatura presidencial del MAS en octubre de 2025, impacta en la gestión de Arce e impregna toda la política boliviana.
En el gobierno denuncian “un boicot económico en la Asamblea Legislativa”, ya que envían leyes económicas y sociales, y son cajoneadas por la oposición, en la que incluyen al “evismo”.
«La principal diferencia es que nosotros creemos que el instrumento político (MAS) es de las organizaciones sociales y no de una persona en particular”, afirmó Arce.
Y aseveró: “Evo quiere ser el dueño del instrumento político. Ahí es donde nos dividimos”.
“Presidente, confíe más en el pueblo y menos en los aduladores, solo así existirá unidad”, lanzó Evo en respuesta.
A todo esto, el ex vicepresidente (2006-2019), Alvaro García Linera, opinó sobre la disputa en el MAS y dijo que “las peleas internas nos hacen olvidar enemigos mayores”.
El destacado intelectual afirmó que “en todas las democracias, hay poderes fácticos que escapan al voto. Las oligarquías empresariales, las Fuerzas Armadas, y en el caso de América, la Embajada norteamericana”.
¿El litio en la mira?
Veinte días antes de la rebelión, Arce estuvo en Rusia, donde se reunió con su par, Vladímir Putin, en el Foro Económico anual de San Petersburgo.
Ambos mandatarios acordaron profundizar la cooperación nuclear y energética.
Además, se habló de una asistencia que puede haber incomodado a factores de poder que apuestan a una comercialización diferente de recursos (¿litio?) considerados claves para el mundo que viene por sectores políticos y económicos de Estados Unidos.
Arce lo dejó muy claro cuando aseguró que “detrás de un golpe siempre hay intereses económicos y Bolivia es la primera reserva mundial de litio”.
Bolivia, junto a la Argentina y Chile, integran el llamado triángulo del litio, que concentra más del 85% de las reservas de ese metal blando conocidas en el planeta.
Casualmente, o no tanto, el mismo día del alzamiento militar, las acciones de TESLA (la empresa de automóviles eléctricos del magnate Elon Musk) registraron el mayor valor en el trimestre, y también crecieron las de Albemarle, otra empresa estadounidense especializada en litio.
Las brujas no existen, pero que las hay, las hay.-
Noticias relacionadas: Fracasó el intento de golpe de Estado en Bolivia
- Disputa imperialista en África: claves para entender por qué se multiplican los golpes de Estado
- Fracasó la reunión del Consejo del Salario y Milei sigue con el ajuste
- Un militar en el gabinete de La Libertad Avanza
- Un hecho político que transforma
- Memorias trabajadoras en tiempos de saqueo

Más artículos relacionados
Ecuador le dijo NO al presidente Noboa y Trump se queda sin bases militares
Chile: Jara ganó ajustadamente, pero el derechista Kast se impondría en el balotaje
Río de Janeiro sangra de nuevo tras un operativo del bolsonarismo en dos favelas