
Escrito por Cecilio Panella
El fin de semana, el presidente argentino Javier Milei eligió ir a Brasil. Allí expuso en la Conferencia de Acción Política Conservadora organizada por el Clan Bolsonaro, y pegó el faltazo en la cumbre del Mercosur realizada en Paraguay.
Eludió así encontrarse con el presidente brasileño Lula, con quien mantiene un enfrentamiento personal que afectó la relación bilateral, igual que con el boliviano Luis Arce. Dos mandatarios de izquierda.
Lo que no esperaba Milei, seguramente, era que la crítica más dura a su ausencia en la reunión del Mercosur haya sido del presidente uruguayo Luis Lacalle Pou (un liberal), quien se sumó así a Lula.
Por si fuera poco, trascendió que el anfitrión, el paraguayo Santiago Peña (otro liberal), también quedó molesto con el desaire del libertario.
El contraste fue evidente: antes que la cumbre del Mercosur del Paraguay, Milei optó por una reunión de la ultraderecha regional en el sur de Brasil.
Al fondo a la derecha
En el balneario Camboriú, Milei lanzó críticas contra el socialismo y aseguró que su aliado regional, el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), es un “perseguido” de la justicia brasileña.
La platea, preparada para escuchar su prédica contra los gobiernos de izquierda, comenzó a corear “Lula, ladrón, tu lugar es la prisión”.
Esta vez, el mandatario argentino, invitado tácitamente a sumarse a la arenga, no despegó la vista de su atril mientras acomodaba las hojas con su discurso y se cuidó de usar su lengua filosa.
Según fuentes de Itamaraty (la cancillería brasileña), el libertario esquivó una escalada en la crisis entre los gobiernos de ambos países al evitar ataques directos contra Lula, un escenario que hubiera agudizado el deterioro en la relación.
El mandatario argentino había llegado a Camboriú el sábado a la noche, para ver junto a Jair Bolsonaro el partido que Brasil perdió por penales con Uruguay por la Copa América de fútbol.
El domingo volvieron a verse, en un encuentro con los gobernadores derechistas de San Pablo, Tarcísio de Freitas, y de Santa Catarina, Jorginho Mello.
Además, el presidente Milei mantuvo una reunión con empresarios del Estado donde está Camboriú.
“La derecha, que está unida, saldrá aún más fuerte después de este evento”, dijo a su turno Bolsonaro, quien está inhabilitado por la Justicia para ser candidato debido a varias causas de corrupción.
Un Club bizarro
Eduardo Bolsonaro, diputado federal e hijo de Jair, le entregó a Milei la medalla de las tres íes, en la que se vanagloria de ser viril y no tener relaciones homosexuales.
Todo entre risas y el festejo de todos los que presenciaban ese momento bizarro.
-La primera í es imorrível -inmortal- que simboliza para el clan Bolsonaro el atentado que sufrió Jair en plena campaña. «Lo acuchillaron y sigue vivo», destacó Jr.
-La segunda í es imbrochável, una palabra sin traducción al español que remite a destacar la «virilidad» de un hombre al momento del acto sexual.
-La tercera í es incomível -incomible- en la que el clan Bolsonaro se jacta de no haber sido partícipe de un encuentro sexual con otro hombre. O, al menos aclaran, de forma pasiva.
Una distinción con tintes homofóbicos, sexistas y machistas, discriminatorios. Fiel al estilo provocador de los Bolsonaro… ¿Y de Milei?

Ausencia incomprensible a la cumbre del Mercosur
Este lunes, se llevó a cabo en Asunción del Paraguay la 64º cumbre de presidentes del Mercado Común del Sur (Mercosur), con una sonora ausencia, que sonó a desplante: la del mandatario argentino.
Además de los cuatro países fundadores (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), acaba de sumarse al bloque regional Bolivia, ya como miembro pleno.
Con dos de los presidentes (el brasileño Lula y el boliviano Arce), Milei ha tenido enfrentamientos que pusieron las relaciones con esos países en terapia intensiva.
El uruguayo Lacalle Pou, quien asumió la presidencia pro-témpore del Mercosur, sorprendió al expresar con todas las letras su malestar con el libertario.
“No solo es importante el mensaje, es importante el mensajero. Si el Mercosur es muy importante, acá deberíamos estar todos los presidentes. Yo le presto importancia al Mercosur”, lanzó el mandatario del liberal Partido Nacional.
Lula calificó de “estupidez inmensa que un presidente de un país importante como Argentina no participe en una reunión del Mercosur”. Consideró que “es triste para Argentina”, aunque admitió que los demás países del bloque siguen trabajando por la integración.
«Quien pierde no compareciendo es quien no viene«, añadió el mandatario brasileño.
Pese a la foto sonriente con la canciller Diana Mondino, el líder del PT dijo que «nos hemos convertido en una reunión balcanizada y dividida«.
Previamente, Gisela Padovan, secretaria para América Latina y el Caribe de Itamaraty, dijo que «políticamente es lamentable que un presidente decida no reunirse con sus socios«.
El cruce de la canciller Mondino
A su turno, la canciller Mondino afirmó que “el Mercosur está necesitando un shock de adrenalina” y consideró que “su potencial como plataforma de relacionamiento con el mundo está altamente desaprovechado”.
Aseguró que «el Mercosur dejó de ser una válvula de escape para volverse un corsé que nos inmoviliza«. También añadió que “no hay prosperidad económica sin comercio libre y no hay comercio libre si no hay paz”.
Luego, la enviada del presidente Milei a la cumbre tuvo un cruce con periodistas paraguayos.
“Chicos, ustedes tienen que aprender a hacer un trabajo serio”. Contestó Mondino cuando le preguntaron por las diferencias entre el líder libertario y el del Partido de los Trabajadores brasileño.
Enojada, aseguró que “no es una pregunta de rigor, es una pregunta que requiere un mínimo de inteligencia para evaluarla.
¿Cómo puede haber enemistad entre dos personas que aún no han tenido la posibilidad de encontrarse?”.
El presidente Peña del Paraguay, insistió en la importancia de mantener unido al bloque, lejos de consideraciones ideológicas.
«Estamos un poco con fatiga de integración y tenemos que renovar la cultura de la integración«, manifestó el mandatario del conservador Partido Colorado.
A todo esto, uno de los invitados, el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, estuvo en Asunción con la mira puesta en negociar un acuerdo de libre comercio con el Mercosur.
Sí, un mandatario centroamericano en la cumbre del Mercosur a la que faltó el presidente de uno de los cuatro países fundadores.-

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