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Lilia Lemoine reivindicó la figura de McCarthy y defendió la caza de brujas en Cancillería

Por Cecilio Panella

Lilia Lemoine justificó así la persecución implementada dentro del cuerpo diplomático tras el voto favorable a Cuba en la ONU, que eyectó de su cargo a la canciller Diana Mondino.

“El ‘inquisidor’ anticomunista que lideró la cacería de brujas más recordada del siglo XX en Estados Unidos”, definió a McCarthy la legisladora libertaria.

“Pero… ¿Qué hizo McCarthy REALMENTE?”, se preguntó en un posteo y defendió al senador estadounidense de la década del ’50: “Dijo que los comunistas habían infiltrado el gobierno, la academia y el arte. ¿Mató a alguien? No.”

Lemoine, estilista del presidente Javier Milei y cosplayer, le dio la razón a McCarthy poniendo como ejemplo a la vicepresidenta estadounidense y candidata demócrata: “¿Qué hizo además de tener razón? Si se hubiera equivocado hoy alguien como Kamala Harris no sería candidata y no existiría Agenda 2030”.

Ya en marzo pasado, Lemoine había justificado al norteamericano: “Cuando el socialismo falla en todo el mundo, los intelectuales copan la academia, pasó en Estados Unidos; se infiltran en el gobierno. Hay una etapa oscura en EE.UU., que es la del macartismo, supuestamente, que está mal vendida o mal contada. Sin mencionar que McCarthy murió de una forma extraña, un hombre joven, sano y muy querido. Se lo recuerda como un villano, cosa que no fue”.

Por apoyar a Cuba

La reivindicación de McCarthy es una confesión de parte tras el comunicado de la Oficina del Presidente que se publicó la misma noche del despido de Mondino.

“El Poder Ejecutivo iniciará una auditoría del personal de carrera de la Cancillería, con el objetivo de identificar impulsores de agendas enemigas de la libertad”, sostenía aquel comunicado.

En las últimas horas, Milei no dudó en confirmar la persecución dentro del cuerpo diplomático.

“Van a ser sumariados y echados todos los responsables”, advirtió para quienes acompañan la “imperdonable” decisión de votar en contra del bloque económico a Cuba y los calificó como “un conjunto de imbéciles, fatalmente arrogantes”.

Quién fue McCarthy

Joseph Raymond McCarthy fue un influyente senador del Partido Republicano, conocido principalmente como el “inquisidor” anticomunista que lideró la cacería de brujas más destemplada del siglo XX en Estados Unidos.

Estaba orientada principalmente a la cultura, los artistas, la ciencia y toda aquella prédica “subversiva del comunismo” y de las ideas de izquierda.

McCarthy ganó notoriedad en febrero de 1950 al afirmar tener una lista de 205 supuestos comunistas infiltrados en el Departamento de Estado.

“¿Es o ha sido miembro del Partido Comunista?”. Con esta pregunta se convirtió en una figura estelar de la política de su país en plena Guerra Fría.

La negativa a responder esta y las demás preguntas que McCarthy hacía a los que convocaba a su todopoderoso Subcomité de Investigaciones Permanentes, se convirtió en prueba suficiente para condenar, oficial o extraoficialmente, a numerosas personas.

Y abrió las puertas a una era oscura que, historiadores y politólogos, han bautizado como “macartismo”. Palabra que hoy es sinónimo de represión y persecución por motivos ideológicos.

Ese período nefasto quedó descrito, entre otros, en Las brujas de Salem (1953), del dramaturgo Arthur Miller.

La cara visible de algo más oscuro

McCarthy fue la cara visible, pero el cerebro fue James Edgar Hoover, el director del FBI (la policía de investigación estadounidense) y quien era un furibundo anticomunista.

El jefe policial se hizo famoso por ordenar el seguimiento y espionaje de personas influyentes, muchas veces sin orden judicial; y por usar la información recabada para extorsionar a alguno de sus objetivos.

El FBI buscó cualquier indicio de comunismo en las instituciones, en las universidades y en el cine. Los expedientes que hizo el FBI tanto de Albert Einstein como de Charles Chaplin dan cuenta de esto. Fueron investigaciones que buscaban vincular a estas figuras prominentes con el comunismo.

De hecho, Estados Unidos terminaría obligando al destierro a Chaplin, el autor de “Tiempos Modernos” y “El Gran Dictador”.

McCarthy, cuya carrera terminó en el desprestigio y el alcoholismo, se convirtió en un símbolo de una época marcada por la paranoia anticomunista, en un clima de histeria colectiva.

El macartismo y su impacto en la política estadounidense sigue siendo un tema de análisis y reflexión, siendo recordado como un período de represión ideológica.

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