
Lucio Venditti
El genocidio que el Estado de Israel está llevando a cabo sobre el pueblo palestino tuvo este domingo un nuevo capítulo, cuando el ejército israelí mató a seis periodistas, cinco de ellos de la cadena qatarí Al Jazeera.
Fue a través de un bombardeo selectivo o de precisión contra la carpa donde estaban los reporteros, ubicada afuera del hospital Al-Shifa, en Ciudad de Gaza.
Uno de los asesinados fue el reconocido reportero palestino Anas al-Sharif, de 28 años, quien se había convertido en uno de los rostros más emblemáticos en Gaza para la cadena qatarí, un referente en el mundo árabe.
También murió otro corresponsal, Mohammed Qreiqeh, además de los camarógrafos Ibrahim Zaher, Mohammed Noufal y Moamen Aliwa, que estaban en el mismo lugar.
Otro periodista, Mohammad al-Khaldi, murió en el ataque, aunque no trabajaba para Al Jazeera, sino para diversos medios, entre ellos el palestino Sahat.
Este lunes, centenares de personas llevaron en andas al cementerio Sheikh Radwan los cadáveres envueltos en sábanas de los seis periodistas asesinados, entre lágrimas y al grito de «con nuestra alma y nuestra sangre, nos sacrificamos por ustedes».
La cadena televisiva con sede en Qatar calificó el hecho de “asesinato selectivo” y “otro ataque flagrante y premeditado a la libertad de prensa”.
Por años, la cadena Al Jazeera e Israel han sostenido una relación conflictiva, con vetos al canal para trabajar en el país y allanamientos a sus oficinas.
Desde el inicio de la ofensiva israelí sobre Gaza, el 7 de octubre de 2023, más de 200 periodistas palestinos fueron asesinados en el enclave, según datos de entidades periodísticas.

Acusación falsa
El Ejército israelí confirmó que había atacado a Anas al-Sharif y lo acusó de haber ejercido como “jefe de una célula terrorista de Hamás que se hacía pasar por periodista”.
Israel ya había señalado de terrorista en varias ocasiones al reconocido periodista, uno de los más conocidos del enclave, si bien nunca presentó pruebas verificables de su afiliación a una milicia.
Por su parte, el director editorial de Al Jazeera, Mohamed Moawad, salió al cruce de las acusaciones de Israel y afirmó que al-Sharif era “un periodista acreditado que se había convertido en la única voz para que el mundo supiera lo que estaba ocurriendo en la Franja de Gaza”.
Agregó que el Gobierno israelí “quiere silenciar la cobertura de cualquier canal de información desde el interior de Gaza” y sentenció: “Esto es algo que no había visto antes en la historia moderna”.
“La práctica de Israel de etiquetar a periodistas como militantes sin aportar pruebas creíbles plantea serias dudas sobre su intención y el respeto por la libertad de prensa”, declaró al respecto Sara Qudah, directora regional de Oriente Medio y Norte de África del Comité para la Protección de los Periodistas.
Qudah añadió que los periodistas son “civiles” y nunca deben ser “objeto de persecución”, por lo que pidió que los responsables de estos asesinatos “rindan cuentas”.
La organización Reporteros sin Fronteras denunció, por su parte, “con fuerza y enfado el asesinato reivindicado” por Israel de Al Sharif, quien era “la voz del sufrimiento impuesto por Israel a los palestinos de Gaza”.
Martín Roux, que dirige la mesa de crisis de la entidad, declaró que es «aterrador» que Israel se haya otorgado «el derecho a matar a periodistas cuando decide que son terroristas».

La voz de Gaza
Al-Sharif era uno de los reporteros más conocidos en Gaza y contaba con más de medio millón de seguidores en la red social X.
Había trabajado durante años para Al Jazeera, cubriendo la guerra en Gaza y documentando el impacto de la ofensiva israelí sobre la población civil.
Poco antes de su muerte, Al-Sharif describió en sus redes sociales intensos y concentrados bombardeos israelíes, que se desataron la noche del domingo sobre la ciudad de Gaza, donde el ejército hebreo planea expandir sus operaciones militares sobre el terreno.
El reportero también compartió en redes sociales otro texto sobre la expansión de la ofensiva israelí en la capital: “Si esta locura no termina, Gaza quedará reducida a ruinas, las voces de sus gentes silenciadas, sus caras borradas. Y la historia los recordará como testigos silenciosos de un genocidio que decidieron no detener”.

Un compañero de Anas al Sharif publicó un mensaje póstumo (escrito el 6 de abril pasado) que había preparado hace meses por si moría en un ataque israelí.
“Si estas palabras le llegan a ustedes, sepan que Israel ha logrado matarme y silenciar mi voz. He vivido el dolor en todos sus detalles, he experimentado el sufrimiento y la pérdida muchas veces, pero nunca dudé en transmitir la verdad tal y como es”.
Al Sharif era padre de Sham, de 4 años, y un niño, Salah, de uno.


Condena internacional
La ONU condenó el asesinato de los seis periodistas palestinos a manos del Ejército israelí.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos señaló que la acción del Ejército israelí “constituye una grave violación del derecho internacional humanitario”.
A través de su cuenta en X, la oficina reiteró que “Israel debe respetar y proteger a todos los civiles, incluidos los periodistas”.
La oficina recordó que “al menos 242 periodistas palestinos han sido asesinados en Gaza desde el 7 de octubre de 2023” y exigió “el acceso inmediato, seguro y sin trabas a Gaza para todos los periodistas”.
La Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren) emitió un comunicado condenando el ataque israelí contra una carpa de prensa que dejó un saldo de seis trabajadores de prensa asesinados en Gaza.
Una muerte anunciada
Dos semanas antes del ataque, el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, Avichay Adraee, difundió un video en sus redes sociales acusando a Al-Sharif de integrar desde 2013 el ala militar de Hamas, Al-Qassam, y de trabajar «para el canal más criminal y ofensivo», en relación con la cadena Al Jazeera.
Al-Sharif rechazó las acusaciones y expresó que «todo esto ocurre porque mi cobertura de los crímenes de la ocupación israelí en la Franja de Gaza los perjudica y daña su imagen en el mundo. Me acusan de terrorista porque la ocupación quiere asesinarme moralmente».
Queda claro que Israel fue preparando el terreno contra el periodista que mostraba al mundo el genocidio en Gaza. Prácticamente, Al Sharif relató su propia muerte, víctima del Estado de Israel que venía denunciando.
Lo acusaron de ser «el jefe de una célula terrorista de Hamás que preparaba ataques con cohetes contra civiles y tropas israelíes».
De ahí a la eliminación física, un paso. El que dio el ejército israelí el domingo, bombardeando la carpa donde estaban Al-Sharif y los otros periodistas.

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