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Garbarino echó a 1800 trabajadores y cerró todos sus locales comerciales

Tras un pedido de la Federación de Empleados de Comercio al Gobierno para evitar los despidos, el ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria por un plazo de 15 días, en los cuales no se pueden efectivizar los despidos ni los gremios realizar medidas de fuerza. Asimismo convocó a los dueños de Garbarino y a los representantes del gremio de Comercio -que conduce Armando Cavalieri- a una reunión para el próximo miércoles 17 en el Ministerio de Trabajo.

En junio del año pasado, la empresa pasó a manos de Carlos Rosales, tesorero de San Lorenzo, dueño de la aseguradora Prof y radio Continental, entre otras empresas. Se quedó con una empresa con importantes deudas, 4300 trabajadores y más de 200 locales abiertos en todo el país. El panorama actual es muy diferente: cerró todos sus locales. “En Garbarino quedarán entre 300 y 500 trabajadores, que suman a 150 trabajadores de Compumundo –empresa que está concursada-, 245 operarios en las plantas de Tierra del Fuego, más algunos empleados más que hacen un total de 1.000 personas”, señaló una alta fuente de la compañía.

Con 70 años de historia, Garbarino termina el año con despidos masivos, el cierre de todos sus locales y con denuncias de estafa de sus clientes de Garbarino Viajes. Primero les tocó el turno a los empleados de Compumundo, ahora son 1.800 trabajadores de Garbarino que comenzaron a recibir telegramas.

En la empresa aseguran que es de «imposible cumplimiento» mantener los puestos de trabajo, ya que cerraron todos sus locales y no tienen lugares para que vayan sus empleados.

«Hemos tenido que despedir a 1.800 trabajadores por razones de fuerza mayor». Y agregó que, en los últimos meses hubo otros 600 empleados que se desvincularon con retiros voluntarios.

Además hubo otros 1.000 empleados que se consideraron despedidos, ante la falta de pago de sus salarios, desde mayo pasado. Y la empresa impugnó el DNU del Gobierno que prohíbe realizar despidos.

Garbarino no es la única empresa del rubro electrodomésticos que enfrenta una delicada situación. Hace unas semanas Ribeiro -otra de las cadenas más importantes- se presentó en concurso de acreedores, mientras que Carsa (una de las dos empresas que opera con la marca Musimundo) avanza con un proceso de reestructuración de su deuda.

Este panorama se vio agravado por los cambios en los hábitos de consumo que aceleró la pandemia y el crecimiento de la venta online. En este caso, el gran ganador fue Mercado Libre. La firma fundada por Marcos Galperin desembarcó con todo en la venta de electrónica y electrodomésticos en el último tiempo, a través de su propia plataforma: Electrónica Mercado Libre, que se hizo muy fuerte en la venta de celulares y televisores.

Además hay empresas que aprovechan esta crisis para reposicionar su negocio. Frávega, que lidera el negocio, acaba de concretar la apertura de una tienda en Ushuaia. “Esta apertura es parte del plan de inversiones que estamos llevando adelante en sucursales, logística y tecnología, en el marco de nuestra estrategia omnicanal”, explicó Manuel Sánchez Gómez, director general de Frávega.

Otra cadena que busca ocupar los lugares libres que está dejando Garbarino es la platense Aloise. La firma que cuenta con cerca de dos decenas de sucursales en la ciudad de las diagonales ahora negocia para desembarcar en Buenos Aires de la mano del algún shopping.

Ante esta situación a Garbarino no le faltaron compradores, pero Carlos Rosales les bajó el pulgar. Ni Facundo Prado de Supercanal, ni los dólares de empresarios de Estados Unidos que buscaban quedarse con el negocio online.

Carlos Rosales compró Garbarino y varios medios de comunicación en el último año

El enigmático señor Rosales

En junio de 2020, la cadena de electrodomésticos pasó a manos del empresario Carlos Rosales, y contaba con cerca de 200 locales y más de 4000 empleados en todo el país.

Rosales compró la cadena de electrodomésticos en junio del año pasado a la familia Garbarino, que además incluye Compumundo, Garbarino Viajes y la ensambladora de celulares en Tierra del Fuego. Luego, en enero de 2021, Rosales compró Radio Continental, con sus dos FM (Los 40 y Urbana Play), al Grupo Prisa de España.

El empresario Rosales también es dirigente deportivo, como protesorero de San Lorenzo; y dueño del grupo asegurador Prof, un hotel en Misiones y el restaurante Schiaffino Bistró en la Recoleta. Anteriormente fue director de Clubes de Barrio de la Secretaría de Deportes de la provincia de Buenos Aires, durante la gestión como gobernador de Daniel Scioli.

Vivió en Presidente Derqui, partido de Pilar, de los 6 a los 14 años. Cursó la secundaria en el Juan José Paso, en Valentín Gómez y Alsina. Padre taxista y madre ama de casa. Según él tuvo la educación que pudieron darle sus padres. Se enorgullece de tener hermanos profesionales.

Fue cadete en un estudio jurídico, repartidor de diarios y de pizzas, y además «plomo» de Fito Páez en una de sus giras por América Latina. Más tarde fue empleado administrativo. hasta que ya de grande desarrolló su habilidad comercial en el rubroo de los medicamentos y producción de suero.

Su crecimiento en el mundo de los negocios lo curtió lo suficiente como jugar en las ligas mayores. Para quedarse con Garbarino tuvo que competir con Inverlat (dueño de Havanna), que finalmente desistió del negocio porque no logró ponerse de acuerdo con los proveedores por la deuda que la cadena tenía con ellos; y con Covelia, una empresa que se la vincula con la familia de Hugo Moyano.

La situación de los trabajadores es insostenible

Érica Salazar, delegada de Empleados de Comercio Zona Oeste (Seoca) y de la sucursal de la cadena en el shopping Plaza Oeste, describió que este viernes “hubo una lluvia de telegramas para todos lados, desde la mañana no paran de llegar. Es ilegal lo que están haciendo. Ayer estuvimos con el ministro Matías Kulfas y esto ya pasó con los compañeros de Compumundo. El Gobierno concuerda que esto es ilegal y ya pedimos la conciliación y la intervención de Trabajo. La situación está muy complicada con Rosales, el dueño de la empresa, que la quiere reflotar con argumentos irrisorios. Él nunca habló con los trabajadores, dijo que iba a mantener todo y no tuvimos más certezas. La compró y luego nos enteramos de que quiere que sea una especie de Mercado Libre”.

Además de cerrar todas las sucursales, la empresa no paga alquileres, salarios, servicios, ni los despidos. “No sabemos si nos van a echar a todos o no habiendo un DNU que los prohíbe. A mí no me llegó nada, pero sí a muchísimos compañeros. No sabemos nada, ni lo que ellos quieren hacer. No hay certeza de nada. Nos deben ocho meses de sueldos, además”.

Los empleados que quedaron en la empresa solo están cobrando una parte del sueldo con los subsidios Repro que otorga el Gobierno. Pero no cobraron sus salarios desde mayo pasado y a muchos tampoco les pagaron las cuotas de sus acuerdos de retiro voluntario.

En el término de 16 meses, se terminó casi en el cierre definitivo de Garbarino, Garbarino Viajes y Compumundo, y de las ensambladoras, con una enorme responsabilidad de su dueño Carlos Rosales, cuya lógica fue evitar que la empresa se salve”. Esta es la denuncia de hace un mes de Guillermo Bianchi, secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio de Mar del Plata.

“No querer vender una empresa que estaba en una caída indetenible significa que detrás hay otros propósitos. Acá hubo un vaciamiento de la compañía cuyo pasivo se lo hicieron pagar en primer lugar a los trabajadores, después a los dueños de los locales a los que no le pagaron el alquiler, a los dueños de los electrodomésticos, que son fideicomisos que habían puesto dinero, y al Estado porque no pagaron más ninguna carga social”.

Otro ejemplo fue que, al adquirir la compañía, Rosales se comprometió frente al Ministerio de Trabajo a hacer un plan de devolución de la deuda para todos los trabajadores que significaba cobrar el salario y el resto de la deuda en cuotas. Pagó el primer mes, el segundo y no pagó nunca más, y exigía a la gente que trabajara.