El presidente más sionista del mundo

Por Eduardo Mariano Lualdi

Javier Milei, en su condición de presidente de la Nación Argentina, dijo en la Universidad Yeshiva y donde declaró enemiga a la República Islámica de Irán, que se sentía orgulloso de ser “el presidente más sionista del mundo”.

Esta declaración por sí sola, bastaría para desencadenar un escándalo político de magnitudes. Pero en esta sufrida Argentina, en la que unos cuantos diputados y gobernadores rinden obediencia al gobierno antinacional y antipopular de La Libertad Avanza, no pasa nada.

La prensa mendaz que protege a Milei, la que quiere hacernos creer que todos los males del mundo son responsabilidad del presidente de la AFA Claudio “Chiqui” Tapia y su compadre Pablo Toviggino, tomó la declaración de Milei como quien se refiere al precio de la papa o la cebolla.

Una declaración de enorme importancia en boca del presidente.

Milei hizo una confesión íntima. Era algo que en todos los pasillos políticos se mencionaba, pero que no se quería afirmar por falta de una confesión como la ocurrida en EEUU el 5 de marzo próximo pasado.

Nadie, salvo quien comparte la posición política e ideológica del sionismo flamea una bandera de Israel nada más y nada menos que en el Monumento a la Bandera Argentina, ni se envuelve en la bandera del Estado de Israel en una visita a EEUU.

Allí mismo, donde periódicamente asiste a la conversa con la facción sionista de Brooklyn, Nueva York, de la comunidad jasídica Jabad-Lubatich, en el edificio 770 de Eastern Parkway en el barrio de Crown Heights y donde ha honrado al rabino Menachem Mendel Schneerson, conocido como “el Rebe”.

Nadie que no comparta los designios del gobierno fascista de Benjamín Netanyahu apoya decididamente el genocidio contra el pueblo palestino.

Ningún argentino se atrevería, si no fuera por esa adhesión política e ideológica, a revertir la histórica posición argentina sobre el derecho a la autodeterminación, la integridad territorial y la existencia del Estado de Palestina.

La Argentina subordinada a los planes de guerra

Nadie se atrevería a exponer a la Argentina a una derrota en la cuestión Malvinas por ofender y humillar a las naciones árabes, como Milei hizo cuando plantó a todos los representantes diplomáticos de los países árabes en una reunión convocada por cancillería argentina para tratar las relaciones entre esos países y Argentina.

Esta íntima confesión viene adosada a la declaración de guerra contra la República Islámica de Irán. Hay que decir que, para el ministro de sumisión nacional Tte. Gral. Carlos Presti, una declaración de guerra es un acto político menor, sin mayor trascendencia.

No le merece ningún reproche o tibia aclaración. Igual que para la prensa mendaz de la Argentina. Presti solo ríe en Florida, firmando un pacto militar que ata a la Argentina a los caprichos del imperialismo estadounidense.

Milei ha involucrado a la Nación —a todos los que habitamos el suelo de la Nación Argentina—, en los planes de guerra y opresión que responden a los designios políticos, económicos, diplomáticos y militares de EEUU, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte e Israel y otros socios oportunistas.

Milei vocifera “ganaremos los buenos”. Que para él, el imperialismo, el colonialismo y el sionismo representen a “los buenos”, es una opinión personal que no obliga a nadie, en esta patria, a respaldar.

Quienes, como los invertebrados diputados y gobernadores que le hacen reverencias y respaldan semejantes afirmaciones, no merecerán mejor destino que el del propio Milei y su experimento de La Libertad Avanza.

De traidores, en Argentina, estamos curtidos.

A 50 años del golpe de Estado que derrocó al gobierno constitucional, mucho se habla y se hablará de los que traicionaron principios elementales para apoyar a la dictadura de Videla (Jorge Rafael) y Martínez de Hoz (Alfredo).

Nada extraña hoy el comportamiento de la pandilla Menem. Traicionaron todo en la década del 90, abrazados a Álvaro Alsogaray e Isaac Rojas.

Hoy continúan en política con aquello que lideró Carlos Menem. Es una estirpe política tan podrida como oportunista. Todos sabemos qué precio pagamos los argentinos por esa traición menemista.

Los pueblos y las naciones luchan por su libertad e independencia. Como lo hacen hoy los ucranianos, los palestinos y el pueblo y la nación de Irán. Siempre que un pueblo se decida a enfrentar como Dios manda al imperialismo, pasará de débil a fuerte y de oprimido a liberado. Padecerá grandes sacrificios, pero la victoria, al final, será suya.

Milei, los imperialistas, colonialistas y sionistas que reivindica, son “tigres de papel”. Feroces en la táctica, miserables en su estrategia. Aunque en el caso de Milei, hablar de tigres es una exageración imperdonable.

Autor

  • Eduardo Mariano Lualdi

    Editor/Director de CUADERNOS para el encuentro en una nueva huella argentina. Coordinador Nacional del Foro Patriótico y Popular

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