Soberanía, poblamiento y caída de la natalidad: soberanía es poblar con derechos, infraestructura, asentamiento familiar y propiedad de la tierra para vivienda y trabajo
Por Horacio Micucci
Fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio son los tres importantes objetos que deben ocupar la atención.
Cuando vemos a nuestros labradores en la mayor parte llenos de miseria e infelicidad, que una triste choza apenas les liberta de las intemperies; que en ellas moran padres e hijos; que la desnudez está representada en toda su extensión, no podemos menos que fijar el pensamiento para indagar las causas de tan deplorable desdicha.
Todos esos males son causas de la principal, que es la falta de propiedades de los terrenos que ocupan los labradores: este es el gran mal de donde provienen todas sus infelicidades y miserias, y de que sea la clase más desdichada de estas provincias…
General Dr. Manuel Belgrano
4. Marco teórico: Demografía y desarrollo. Poblamiento y soberanía
La literatura demográfica (Thompson, Notestein, Cadwell) insiste en que la transición de altas a bajas tasas de natalidad es esperable en sociedades urbanizadas. No obstante, estos modelos presuponen estructuras sociales estables, acceso a vivienda y sistemas de protección que amortiguan los costos de la crianza. Cuando estos elementos se deterioran, la natalidad cae más allá de los niveles previstos por la transición clásica.
En geografías extensas —Estados Unidos en el siglo XIX, Rusia, Canadá, Australia— la ocupación territorial ha sido estratégicamente guiada mediante políticas de asignación de tierras, estímulo a la inmigración, colonización interna, infraestructura federal, incentivos económicos regionales.
Los países de gran superficie y baja densidad (y también los otros) adoptan estrategias activas de poblamiento Algunas muestras a nivel internacional fueron:
- Francia: incentivos fiscales en áreas rurales despobladas.
- Corea y Japón: subsidios directos para revertir el descenso natal.
- Canadá: asignación de tierras en el Oeste histórico, programas modernos de arraigo en el Ártico y regiones periféricas, incentivos fiscales.
- Australia: ciudades intermedias como polos estratégicos, integración entre inmigración, vivienda y economía regional.
- Rusia: políticas de repoblamiento del Lejano Oriente (desde 2013), subvenciones para vivienda, energía y tierra.
Algunas lecciones aplicables a Argentina podrían ser integración entre tierra, vivienda, trabajo e infraestructura, incentivos reales al arraigo, descentralización planificada, estímulos demográficos directos, etc.
La Argentina histórica, desde Belgrano, San Martín, Artigas y Alberdi, comprendió esta relación entre población, producción y soberanía.
Desde otro punto de vista, la literatura geopolítica coincide en que la presencia humana en el territorio determina el grado de autonomía de un Estado para controlar sus recursos estratégicos.
En países donde la densidad poblacional es baja, la capacidad de un Estado Nacional de Nuevo Tipo para ejercer soberanía real depende del arraigo: escuelas, hospitales, familias, producción, infraestructura y políticas públicas de apoyo, activamente presentes.
Desde la demografía crítica y la economía política —líneas de investigación del CONICET— la fecundidad y la dinámica poblacional no se interpretan como decisiones individuales aisladas, sino como respuestas racionales y estructuralmente condicionadas a contextos socioeconómicos.
Se sostiene que los comportamientos reproductivos están estrechamente asociados a las condiciones materiales de existencia, particularmente al empleo, el ingreso, la estabilidad laboral y el acceso a bienes sociales básicos (vivienda, educación, salud, tierra para trabajarla, agua potable y cloacas).
En este marco, la pobreza estructural y la precarización económica operan como factores inhibidores de la natalidad, especialmente en contextos donde:
- el costo de crianza se incrementa.
- el riesgo de movilidad social descendente es alto.
- se destruyen las políticas públicas en su la capacidad de protección social (“la justicia social es una cuestión de ladrones” dijo el presidente Milei).
En Argentina, el descenso de la fecundidad no se explica exclusivamente por la transición demográfica “clásica” basada en estudios de la situación de países europeos centrales, sino por un cambio cualitativo en las condiciones económicas de reproducción social.
Edith Alejandra Pantelides y Susana Torrado, (figuras clave en el estudio de la población argentina, especialmente la transición demográfica, la fecundidad y la familia en nuestro país), demostraron que, desde mediados de los años noventa (N.A.: no es casual que en esos años se desarrolló un proyecto similar al del actual gobierno de Milei), se observa una desvinculación entre deseo de hijos y fecundidad efectiva, particularmente en sectores populares urbanos y rurales empobrecidos. La causa central identificada es la incertidumbre económica
persistente:
- Empleo informal o intermitente. Carencia de tierra para trabajarla.
- Caída del salario real. Ausencia de servicios esenciales.
- Ausencia de vivienda propia o hacinamiento. Alquileres y arrendamientos elevados.
- Endeudamiento de los hogares, (esto último gravemente en expansión en el año 2025).
Esto genera lo que la literatura denomina “postergación forzada de la reproducción”, que en muchos casos se transforma en renuncia definitiva a la maternidad/paternidad.
La pobreza ya no produce mayor natalidad, como en modelos históricos, sino menor natalidad estructural, debido a la imposibilidad material de sostener la reproducción familiar. Queda destruida la creencia, difundida y promovida desde visiones políticas afines al actual gobierno y algunos anteriores, del “aumento intencional de la natalidad para cobrar planes sociales”. Sólo el 8% de beneficiarios de esos planes tienen 3 o más hijos.
Un aporte relevante de la investigación científica y de la producción del CONICET, entonces, es la reinterpretación de la baja natalidad no como signo de modernización, sino como síntoma de fragilidad socioeconómica en los sectores populares y aun en los identificados por algunos autores como “sectores medios”.
Trabajos recientes advierten que:
- La caída de la natalidad es más intensa en hogares pobres con inserción laboral precaria.
- No se corresponde con mejoras en bienestar.
- Se asocia a estrategias defensivas de supervivencia.
En términos analíticos, la baja fecundidad pasa a ser un indicador indirecto de empobrecimiento estructural, particularmente cuando coexiste con:
- Altos niveles de informalidad. Precisamente el proyecto en curso de reforma laboral del Gobierno de Milei, tiende a la profundización de la informalidad (“trabajo en negro”).
- Dificultades de acceso a vivienda y servicios esenciales.
- Débil presencia de políticas públicas que favorezcan pueblo (asalariados, productores pobres y medios del campo, sectores profesionales, pequeños y medianos comercios urbanos y rurales, estudiantes, intelectuales, profesionales, y aún militares que cobran salarios de pobreza).
Como se ve, no son las políticas del gobierno de Milei una búsqueda de soluciones, sino que son parte del problema. Son parte de un programa de despoblamiento, necesario y coherente, con planes de entrega del patrimonio nacional, sumisión e indefensión con peligros de desintegración y fraccionamiento territorial.
Las declaraciones del gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, hace algún tiempo, promoviendo la secesión de esa provincia y la de Córdoba, los peligros al suministro de agua potable en la cordillera por proyectos de megaminería del gobierno y sus aliados que han producido intensas movilizaciones populares, el ataque a la ley de glaciares, etc., no son hechos inconexos. Son parte de un plan de sumisión nacional y repartija de Argentina en una mesa de retazos.
En los medios de prensa se habla que, ante el pago de la deuda externa, se barajan negociaciones con EEUU que incluirían entrega de Nucleoeléctrica SA a un consorcio estadounidense, entrega de áreas petroleras y gasíferas de Vaca Muerta, concesiones mineras, un área militar estadounidense en Tierra del Fuego, etc.
La destrucción de PYMES y empresas nacionales también es parte del proyecto mileista. Es un plan para convertir a Argentina en una republiqueta. En efecto, acecha el peligro de ser una semicolonia que entregue parte de sus derechos soberanos. San Martín defendió la protección de la industria vitivinícola nacional cuando era gobernador de Cuyo.
Lo enfrentó el diputado rivadaviano Malabia (José Severo) que le contestó, como le hubieran contestado ahora los miembros del actual gobierno y muchos de los que concilian con Milei: que con la competencia con el vino extranjero se iba a desarrollar la industria vitivinícola nacional.
No es ocioso el calificativo de “neorivadaviano” que recibe el gobierno de Milei. Neorivadaviano, promotor, enfermizo de la timba financiera, adicto al endeudamiento externo, usurario, ilegal y fraudulento.
Todo esto consecuencia de un proyecto de Argentina dependiente, que es empujada progresivamente a un carácter semicolonial, en un intento de convertirla en una unión laxa y despoblada de republiquetas con serios peligros de disgregación nacional, sumados a la ocupación colonial inglesa de una parte de nuestro territorio y áreas marítimas, fluviales y aéreas correspondientes. Existe una Argentina marítima y fluvial, con proyección antártica y con control de la confluencia de los océanos Atlántico y Pacífico que, de manera lenta, pero segura, va siendo, a la vista del que quiera ver, arrancada de su tronco continental.
Tronco continental debilitado por la indefensión nacional, el despoblamiento resultado de políticas de entrega y ajuste y una ideología de sumisión a los bandos imperiales en disputa, que se preparan para una guerra en la que seremos presas desgarradas. Seremos los que aportemos la sangre, las riquezas, el sufrimiento indecible… y nuestro futuro.

5. Algunas cifras del drama social argentino que está detrás de la baja natalidad
Poblamiento, natalidad y soberanía forman parte de un mismo entramado estructural. La despoblación y la baja natalidad no son anomalías demográficas, sino síntomas de modelos económicos que subordinan la vida social a lógicas de “mercado” y dependencia externa.
Revertir estas tendencias exige políticas integrales que restituyan el vínculo entre territorio, trabajo, reproducción social y familias populares con futuro y concepción solidaria e independencia nacional.
En este sentido, la soberanía poblacional implica:
- Capacidad de sostener familias en todo el territorio nacional.
- Integración entre desarrollo productivo, arraigo territorial y desarrollo cultural nacional. Se ha afirmado con razón que un ejército sin cultura propia no puede triunfar.
- Ampliamente democrática en las decisiones que se implementen ya que el pueblo no es un objeto, es un sujeto colectivo que decide. Tal vez la síntesis de drama histórico de los últimos dos siglos sea la búsqueda de un camino hacia gobiernos que sean efectivamente del pueblo y ejercidos por el pueblo, para que así sean realmente para el pueblo y no un rosario de promesas incumplidas.
El desafío contemporáneo para Argentina consiste en construir un modelo de poblamiento que afirme la dignidad humana, el futuro cierto, la libertad real y la continuidad histórica de la Patria (lo mundial y lo continental empiezan por la reafirmación de lo nacional), evitando que la reproducción social quede capturada por intereses ajenos al proyecto de independencia iniciado en 1806, 1807, 1810 y 1816.
El poblamiento constituye un aspecto estratégico de la soberanía nacional. No puede ser tratado como variable neutra ni como resultado exclusivo de decisiones individuales. La natalidad, el arraigo territorial y la libertad real dependen de condiciones materiales que sólo pueden garantizarse mediante un proyecto político soberano.
Entre las causas estructurales del despoblamiento debe mencionarse un modelo económico concentrador. El patrón histórico de desarrollo argentino ha privilegiado la concentración de infraestructura, empleo calificado y servicios en pocos nodos urbanos. Este modelo expulsa población del interior y rompe la relación entre territorio, trabajo y reproducción social.
También debe considerarse el extractivismo que tiene baja densidad laboral. En amplias regiones interiores predominan actividades de alta renta y baja ocupación de mano de obra. Este esquema no induce poblamiento, sino ocupación transitoria del territorio en tanto dure la expoliación de materias primas por los intereses imperiales de turno.
Un desarrollo integral e integrado implica el despliegue de industrias (en particular la pesada o industria de industrias) pero sin descuidar el mercado interno, que es clave para la producción de aquello que necesita lo más importante de las fuerzas productivas del país que es el ser humano que maneja los aparatos y equipos (parafraseando a Ramón Carrillo, en ese ser humano reside la verdadera Nación).
El desarrollo industrial no vendrá por la vía de las inversiones extranjeras sino por el capital que se forma en casa y que se escapa diariamente por vías legales, paralegales y hasta ilegales en la forma de sobrefacturación de importaciones de insumos por filiales de monopolios extranjeros desde sus casas matrices, subfacturación de exportaciones y contrabando, renta de latifundistas oligárquicos y antinacionales aliados a distintas potencias de distintos bloques en formación, timberos de las finanzas, etc. y pago de una deuda externa ilegal, ilegítima, usuraria y fraudulenta en constante crecimiento.
Por eso es importante proteger a las PYMES, a la verdadera industria nacional, al pequeño y mediano comercio de cercanía urbano y rural, que satisfacen más del 70% de las necesidades de las familias populares. Y a los productores agrarios que las abastecen. Estos sectores mencionados son aliados estratégicos para la Independencia de toda dominación extranjera.
A esto se agrega el debilitamiento e incluso la anulación de las políticas públicas territoriales —cierre de ferrocarriles y otras formas de transporte, mantenimiento y construcción de nuevas rutas, falta de una flota mercante del Estado marítima y fluvial, expansión de Aerolíneas del Estado y consiguiente encarecimiento de la logística, falta o abandono de servicios públicos (cloacas, agua potable, energía, etc.), desinversión en infraestructura social, educacional y sanitaria— que actúan como factor directo de expulsión demográfica.
Argentina enfrenta una de las mayores brechas entre salario y precio del m² construido para vivienda de América Latina. El crédito hipotecario cayó a niveles marginales desde 2018.
Los alquileres consumen entre 40% y 60% del ingreso joven urbano. La inestabilidad habitacional desalienta la maternidad/paternidad.
Los costos del sistema de cuidados privado crecieron por encima de la inflación promedio. La matrícula escolar pública absorbe parte de esta carga, pero sigue sin resolver el cuidado de la primera infancia (0–3 años).
La informalidad laboral supera el 40% en varias provincias. Ingresos inestables son causales de natalidad baja.
Los investigadores Eduardo Chávez Molina, Mariana Sosa y José Rodríguez, responsables del Grupo de Estudios sobre Movilidad y Desigualdad Social del Instituto de Investigaciones Gino Germani (IIGG) de UBA, presentaron un informe sobre la crisis laboral y social en Argentina, con especial hincapié en el “proceso de precarización estructural que compromete la sostenibilidad del sistema previsional y las condiciones de vida de la mayoría de la fuerza laboral”.
Según Chávez Molina, Sosa y Rodríguez, “los trabajadores expulsados del sector formal se reinsertan en condiciones de alta vulnerabilidad con ingresos aproximadamente 50% inferiores a los asalariados formales” y “el 72% del total de ocupados percibe ingresos mensuales de 1 millón de pesos o menos, una cifra que se encuentra por debajo del valor de la Canasta Básica Total ($1.213.799 en octubre de 2025)”. Así se consolida el fenómeno de trabajadores pobres: “el 19% de quienes trabajan una jornada laboral completa de 40 horas semanales se encuentra por debajo de la línea de pobreza”, reza el informe y agrega que “esta tasa se dispara al 41,3% para los asalariados informales con jornada completa, en contraste con el 10,5% de sus pares formales”. El trabajo fue publicado por Infobae, Diario Ar, Página 12, C5N, BAE, La Gaceta y Tiempo Argentino, entre otros. (8)
El aumento de precios y servicios públicos ha reducido el poder adquisitivo, llevando a la denominada “pobreza residencial” (el gasto de luz, gas y agua pasó de aproximadamente 4% a 11% del salario mediano, siendo la mediana la medida que divide la población estudiada en 50% por debajo de ella y otro 50% por arriba).

6. El suicidio y la falta de la esperanza social bergogliana
Como se escribió más arriba, el Papa Francisco introduce un concepto central para el análisis demográfico: la esperanza social.
La carencia de esta “esperanza social” es resultado de las políticas de entrega del patrimonio nacional, de destrucción de políticas públicas de solidaridad social y de pérdida de un futuro cierto de trabajo estable y de calidad. La falta de tierra para vivienda y trabajo, de acceso a la educación y la salud en todos los niveles y de aspiraciones de un futuro venturoso se refleja dramáticamente en el incremento de las tasas de suicidios, especialmente en los jóvenes.
En el diario Perfil, un artículo de Matías Rodriguez Ghrimoldi del 14 de noviembre de 2025 aporta datos dramáticos. Con 4.249 casos confirmados en 2024, Argentina rompe su récord histórico mientras el resto del mundo logra reducir las tasas. (9)
Cada dos horas una persona se suicida y dos lo intentan.
La crisis se agrava si se observan las cifras de la morbilidad (intento de suicidio sin muerte). El Ministerio de Salud, a través de los datos del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS), reveló recientemente que, en promedio, 22 personas intentan quitarse la vida cada día y son registradas en el sistema sanitario. Esto significa que, por cada persona que se suicida, cada dos horas, al menos otras dos lo intentan y logran sobrevivir, lo que subraya la intensidad de la crisis de salud mental que atraviesa el país y, a la vez, las carencias de centros de atención especializados y las dificultades de acceso a ellos empeoradas por las políticas de este gobierno que destruyen lo poco que existe.
Es factible incluir en esta situación a los suicidios de personal militar y de seguridad ocurridos recientemente. También allí se advierte una falta de un proyecto de Defensa Nacional, Integral e Integrado, Patriótico y Democrático, lo que es muestra incuestionable de que estamos ante un proyecto de sumisión nacional.
Sostiene el autor mencionado que “si bien la tasa de suicidios viene escalando en los últimos años, con un crecimiento sostenido que llevó a que las cifras subieran un 30% en la última época (desde 2017), la cantidad de casos adquirió un número récord en 2024 (4.249), bajo el gobierno de Javier Milei. Aunque las cifras finales y auditadas para el 2025 no están aún disponibles, todos los indicadores de riesgo social, económico y la demanda en el sistema de salud sugieren que la tendencia se mantendrá o empeorará”.
En el artículo de Matías Rodriguez Ghrimoldi se encuentran causas objetivas o estructurales como el deterioro acelerado de las condiciones de vida, el aumento de los despidos, la recesión económica, la alta inflación y la caída generalizada de los ingresos. Pero también se encuentran causas subjetivas como la proliferación de modelos de vida «exitosa» o «deseable» promovidos por las redes sociales que exaltan el bienestar material, la juventud eterna y el rendimiento sin límites. Esto termina generando un sufrimiento psíquico extra.
Esta tensión, sostiene Matías Rodriguez Ghrimoldi, entre lo que «se debe ser» (el estándar exitoso y exigente) y lo que «se puede ser» (limitado por la realidad económica) crea una brecha de frustración, aislamiento y desamparo. “Mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta una disminución general de las tasas de suicidio en las últimas décadas, liderada por países de altos ingresos con estrategias preventivas robustas, la Región de las Américas —y Argentina en particular— muestra una tendencia persistente al aumento. En esencia, mientras que el resto del mundo invierte en mitigar las causas estructurales y ofrece un refugio psicológico, la Argentina enfrenta el problema con un contexto económico brutal y una prevención subfinanciada”.
Desde ya todo lo descripto por el autor mencionado, demuestra la carencia de la “esperanza social” cuya existencia era necesaria para el Papa Francisco y esto se refleja probablemente también en el temor o imposibilidad de encarar la tenencia de hijos y formar familias.

7. Conclusiones
La soberanía entendida sólo como control legal del territorio resulta insuficiente. La soberanía real implica capacidad efectiva de organizar la vida económica y social en todo el espacio nacional.
Territorios despoblados son fáciles de administrar y usufructuar desde el “Mercado” o desde el “Círculo rojo” (eufemismo que oculta a las potencias, los bloques de ellas en formación y sus aliados internos, para los cuales somos, simplemente, presas apetecibles) pero no desde un nuevo Estado de Argentina Independiente de toda dominación extranjera.
El poblamiento del interior fortalece la cohesión territorial, la defensa de los recursos estratégicos, la integración productiva y cultural, la continuidad histórica de Argentina.
La familia popular debe ser parte de una comunidad estable, históricamente formada, con sentido de pertenencia a una patria con integridad territorial completa, en la que se despliegue un proyecto económico, social y cultural de independencia argentina.
La caída de la natalidad no puede explicarse únicamente por cambios culturales. Es un indicador sensible de inseguridad material, falta de vivienda, empleo inestable y ausencia de horizonte de futuro. Cuando las familias no pueden proyectar su reproducción social en el territorio, el despoblamiento se acelera.
El arraigo requiere condiciones materiales objetivas: trabajo estable, vivienda, educación, salud y conectividad. Sin ellas, la libertad de permanecer o formar familia en el interior se transforma en una ficción.
Un cálculo concreto publicado en informes especializados indica que para construir una vivienda de 100 m² en Buenos Aires se requieren alrededor de 148 salarios promedio completos (si se destina el total del ingreso mensual neto para esa obra). (Fuente: Infobae)
En términos simples: un trabajador promedio necesitaría más de 12 años íntegros de salario completo sólo para pagar la construcción de esa vivienda de 100 m², sin considerar terreno, impuestos, servicios, ni gastos adicionales. (Fuente: Infobae)
Esa relación (148 veces el salario promedio) evidencia claramente que el costo de construcción supera ampliamente la capacidad de compra de un salario medio.
La Argentina presenta un patrón histórico de concentración demográfica y económica que ha producido un vasto interior despoblado y regiones estratégicas subhabitadas. Este fenómeno constituye un problema estructural de soberanía y no una mera anomalía territorial. Sólo resolviendo estas cuestiones se logrará un verdadero y necesario Federalismo.
El despoblamiento del interior argentino no es una fatalidad geográfica ni una consecuencia inevitable de la modernización. Es el resultado de decisiones políticas acumuladas que han debilitado la soberanía territorial. Revertir este proceso exige reconocer que poblar es gobernar para una soberanía efectiva. Sin interior habitado, no hay proyecto nacional posible ni soberanía efectiva. Soberanía es poblar con derechos previamente cumplidos.
El poblamiento no puede ser tratado como una variable demográfica neutra. La presencia humana estable, arraigada y socialmente reproducible es condición necesaria para el ejercicio real del poder soberano.
La caída de la natalidad debe interpretarse como un indicador de inseguridad material. Sin vivienda, trabajo estable, servicios públicos, transporte polimodal accesible, servicios de salud y educación en todos sus niveles y horizonte de futuro, la libertad reproductiva se transforma en una ficción formal.
La soberanía jurídica resulta insuficiente sin control efectivo del territorio habitado. Territorios despoblados son fácilmente subordinados a lógicas de “mercado” o intereses externos.
Una política soberana de poblamiento debe articular vivienda familiar, empleo productivo federal, infraestructura pública, servicios de salud y educación, incentivos a la natalidad vinculados al arraigo y control nacional del suelo y los recursos estratégicos.
El poblamiento del interior constituye una prioridad estratégica del Estado argentino. No hay soberanía sin población, ni población sin condiciones materiales previas garantizadas por decisión política.
Una estrategia soberana para revertir el despoblamiento interior debe incluir:
- políticas activas de vivienda familiar,
- empleo productivo federal y no simplemente extractivo,
- reconstrucción de infraestructura pública (transporte, energía, comunicaciones),
- incentivos a la natalidad asociados al arraigo territorial,
- control nacional del suelo y de los recursos.
- Reforma agraria que entregue tierra en propiedad a los productores agrarios.
Estas políticas deben concebirse como inversión estratégica, no como gasto social.
La Argentina enfrenta un punto crítico: natalidad en descenso, población joven contrayéndose, envejecimiento acelerado, migración interna desequilibrada y vastos territorios subpoblados. Un país bicontinental no puede sostener soberanía plena sin población arraigada.
Revertir esta tendencia exige:
- tierra para trabajo de los productores y vivienda accesible,
- estimular la natalidad,
- fortalecer ciudades intermedias con desarrollo industrial y agrícola integrados
- poblamiento de zonas estratégicas, prohibición de su extranjerización
- orientar la inmigración hacia el desarrollo productivo integral e integrado,
- recuperar la tradición histórica que concibe poblar como acto soberano.
La política demográfica debe convertirse en política de un Nuevo Estado de Argentina Independiente.
8. A modo de epílogo: algunas propuestas para un Plan Nacional de Poblamiento
Acceso a la vivienda
• Programa federal de lotes con servicios. Construcción acelerada de viviendas populares
• Retorno del crédito hipotecario indexado a salarios
• Banco de tierras públicas
• Urbanización de ciudades intermedias
Tierra rural
• Reforma agraria que entregue tierras en propiedad a pequeños y medianos productores del campo. Promoción de colonias agroproductivas y asociación de productores para desarrollar obras comunes necesarias en cada zona
• Incentivos fiscales a pequeños y medianos productores
• Regulación de los precios de los arrendamientos que impidan valores impagables y expulsivos
• Integración tecnológica y cadenas locales de valor. Promover grados de industrialización local de los productos primarios
Políticas de natalidad
• Subsidios universales por hijo
• Deducciones fiscales por cuidado
• Expansión del sistema de cuidados (0–3 años)
• Jornadas laborales conciliables con la estructura familiar
Población e infraestructura
• Inversiones en TRENES interprovinciales. Transporte multimodal accesible para personas y mercancías. Desarrollo y mantenimiento de rutas y transporte fluvial, marítimo y aéreo accesibles
• Polos educacionales regionales desde formación básica a educación técnica, niveles universitarios, Ciencia y Técnica, etc. contemplando necesidades locales. Atención sanitaria de calidad, próxima a los lugares de trabajo y vivienda, en todos los niveles
• Energía y conectividad accesibles en zonas despobladas
Inmigración orientada al arraigo
• Programas de radicación en ciudades intermedias
• Prioridad a familias con proyectos productivos
• Integración educativa inmediata
Referencias bibliográficas
(1) Tokatlian JG. El Corolario Trump de la Doctrina Monroe en acción: “I took Venezuela”. Clarín. 05-01-2026.
(2) Fragilidad y resistencia en la Patagonia argentina. El País [Internet]. Planeta Futuro; 2018 [citado 8 Dic 2025]. Disponible en: https://elpais.com/elpais/2018/06/11/planeta_futuro/1528730735_236438.html
(3) Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Estimaciones y proyecciones 2022–2040: la transformación de la población argentina. Dosier estadístico [Internet]. Buenos Aires: INDEC; 2025 Oct [citado 8 Dic 2025]. Disponible en: https://www.indec.gob.ar/ftp/cuadros/poblacion/dosier_proyecciones_censo_2022.pdf
(4) Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Fecundidad en la Argentina 2022 [Internet]. Buenos Aires: INDEC; 2024 [citado 8 Dic 2025]. Disponible en: https://censo.gob.ar/index.php/fecundidadargentina-2022/
(5) Ameghino F. Las secas y las inundaciones en la provincia de Buenos Aires: obras de retención y no de desagüe [Internet]. MINISTERIO DE ASUNTOS AGRARIOS DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES; 1884. [citado 8 Dic 2025]. Disponible en: https://www.sudoesteba.com/adjuntos/libro-ameghino.pdf
(6) República Popular China. Marriage Law of the People’s Republic of China (1950). En: Mao Zedong. Selected Works, vol. V. Beijing: Foreign Languages Press; 1977.
(7) Demografía del Área Metropolitana de Buenos Aires. [Internet]. 2022. [citado 8 Dic 2025]. Disponible en:
https://es.wikipedia.org/wiki/Demograf%C3%ADa_del_%C3%81rea_Metropolitana_de_Buenos_Aires
(8) Precariedad y recomposición laboral regresiva. Citado el 7 de enero de 2026. Disponible en https://www.sociales.uba.ar/2025/12/15/precariedad-y-recomposicion-laboral-regresiva/
(9) Rodriguez Ghrimold M. Récord de suicidios en Argentina: razones de un drama social. (Citado el 7 de enero de 2026). Disponible en https://www.perfil.com/noticias/modo-fontevecchia/record-de-suicidios-en-argentina-razones-de-una-drama-social.phtml
Publicado en 90lineas.com
Foto de portada Crédito imagen: diario río negro

