
Escrito por Facundo Chávez
Milei usó nuevamente la cadena nacional el sábado 30 de diciembre para terminar de aclarar lo que ya está claro. No le da muchas vueltas al asunto y va directo al hueso. Solo le bastaron cuarenta segundos.
«Hemos diseñado un plan de shock de estabilización. Hemos achicado el Estado. Implementado una nueva doctrina del orden público y hemos impulsado más de 500 reformas, entre otras muchas iniciativas».
Se refiere al DNU y al proyecto de Ley, «Ómnibus», las que «fueron necesarias para intentar morigerar los efectos de la peor herencia de la historia«.
«Estos son los primeros pasos para dar vuelta a la página y dejar atrás de una vez y para siempre el modelo económico, la casta que hunde a los argentinos en la miseria desde hace más de 100 años».
Este tema de los años se fue indexando. Mauricio Macri hablaba de 75 años «incriminando» al populista de Perón.
Javier Milei habla de 100 años. Le incrementa 25 años y entonces, hay que remontarse a Hipólito Yrigoyen, el populista de la casta.
Enfrentar al DNU: solución o problema
En su mensaje de fin de año define que lo enviado al Congreso de la Nación es un «proyecto de ley que bien puede determinar el destino de nuestra patria».
Es más, nos dice que la que estamos viviendo «se trata de una situación inicial peor que la del año 2001-2002″. Seguidamente, «Estamos frente a una situación de emergencia nacional que requiere que actuemos de forma inmediata y contundente».
Y sentencia: «a menos que hagamos lo necesario ahora, nos dirigimos a una catástrofe económica de una magnitud desconocida para cualquier argentino vivo».
«Si nuestro programa es obstruido por los mismos de siempre que no quieren que nada cambie, no tendremos los instrumentos para evitar que esta crisis se convierta en una catástrofe social de proporciones bíblicas», sentencia en su discurso.
Está claro para el presidente y afirma «depende de nosotros en el gobierno que trabajemos todos los días para proteger a los argentinos, como lo venimos haciendo».
Pero en segundos marca la cancha: «depende de los dirigentes sindicales y sociales, que enfrentarán la responsabilidad histórica de elegir entre el bienestar general o la preservación de sus intereses personales».
«Depende de los diputados y senadores que van a estar dando el debate en el Congreso y que tendrán que elegir si quieren ser parte de la solución o si quieren seguir siendo parte del problema».
No quedan más opciones. Quedaron muy lejos las palabras de Sergio Massa. Fueron solo eso. La grieta se ha ensanchado. Milei se jugó todo.
Han calado hondo en el presidente y su círculo más íntimo los cacerolazos, espontáneos y nacionales. La contundente concentración frente a Tribunales.
Te puede interesar
La esperanza y la mentira
Muchos de los votantes de Javier Milei aún mantienen una esperanza. «Hay que darle tiempo al presidente». «Pasaron solamente 15 días».
Por el otro, crece la indignación ante el ajuste de dimensiones, parafraseando al mismísimo Milei, de proporciones bíblicas.
El gobierno, al devaluar nuevamente el peso, y permitir la fiesta de aumento de todo, no hizo más que descargar la crisis en el pueblo.
Aumentó todo. De golpe y en un poco más de dos semanas los sueldos valen un 30% menos. El panorama de esta semana que transcurre es desalentador.
Aumenta el transporte, la renovación de los alquileres, sigue la escalada en los alimentos, los cortes «populares» en la carne ya no corren más.
No hace falta ser un sabio para entender que las promesas son solo eso. ¿Cómo vamos a estar mejor, si los que tienen que pilotear la tormenta, ya hundieron varios barcos?
La historia de los gurúes y sus salvavidas de plomo
Se está dando un fenómeno nuevo, al menos en este gobierno. El ideólogo, o al menos quien le pone la firma y el moño al DNU y a la Ley Ómnibus, no tiene cargo.
Se trata de Federico Sturzenegger. Economista con un pasado bastante importante.
En el gobierno del radical Fernando De la Rúa, hubo tres ministros de economía que marcaron el futuro del país a fuego: Jose Luis Machinea, Ricardo López Murphy y Domingo Felipe Cavallo.
En tiempos de Domingo Cavallo, junto a Federico Sturzenegger firmaron el Decreto 648/01 que habilitó la operación del megacanje.
Según los expertos, el Megacanje aumentó el monto de la deuda en 53 mil millones de dólares, sumado capital e intereses.
Como dicen en el barrio, vamos a hacerla corta: la deuda se incrementó, los dólares se fueron del país, y el estallido se llevó la vida de 39 argentinos.
Obviamente, Federico Sturzenegger fue sobreseído. Era el Secretario de Política Económica (viceministro de Economía). Otro de los beneficiados fue Horacio Liendo, ex asesor de Cavallo y redactor la ley de Convertibilidad en 1991.
Los otros seis: Jorge Baldrich, Jacobo Dreizzen, Ernesto Marcer, Carlos Molina, Norberto López Isnardi y el ex jefe de Gabinete de Asesores del Ministerio de Economía, Guillermo Mondino. Hermano de Diana.
La deuda externa, al final del gobierno de De la Rúa, escaló a los 144.000 millones de dólares.
A pesar del descalabro y en haras de recomponer la República, fue nuevamente convocado. Esta vez por Mauricio Macri, para hacerse cargo del Banco de la Ciudad en 2008.
Como presidente del Banco Ciudad inició una etapa de despidos. El no reconocimiento del adicional por antigüedad, y un régimen de promociones que desconocía la carrera bancaria.
Macri lo volvió a llamar para el Banco Central de la República Argentina en 2015.
Finalizó su gestión en 2018, cuando fue reemplazado por Luis Caputo. La deuda externa quedó por encima de los 340.000 millones de dólares.
Ahora, es la pluma libertaria para iniciar el camino de la destrucción de lo poco que nos queda, como Nación soberana.
El documento del Consejo Directivo Nacional de la CGT es en inmediata respuesta al mensaje presidencial.
Miente Milei. Hay plata
Otro apuntado es Luis Caputo. El héroe del endeudamiento durante el gobierno de Macri.
También famoso por su «Bono Centenario» de 2017. Este alcanzaba los 2800 millones de dólares a pagar en 100 años.
El Messi de las finanzas es considerado, por su relación con los Fondos extranjeros Franklin Templeton y BlackRock.
Con ellos realizó varios negocios, siendo ministro de economía y luego presidente del Banco Central.
¿Con estos economistas el país va a salir adelante?
Milei dice a cada rato que no hay plata. Pero la plata se fugó del país con el accionar de estas personas. Y son solo la punta del iceberg.
Dice que no hay plata, pero de hecho y como nunca, hay plata y mucha. Favorece las ganancias de las empresas monopolistas. Le rinde pleitesías a los dueños de la tierra. A los de acá y a Lewis por nombrar alguno.
Sigue la fiesta de los banqueros asociados al poder financiero internacional. Cínicamente, transfiere la plata del ajuste al pueblo, a las arcas de los que más tienen.
Los argentinos de bien son ese puñado de millones de trabajadores y trabajadoras. Los jóvenes, profesionales, hombres y mujeres del campo. Los desocupados y desocupadas que nunca bajaron los brazos.
El grito de Alcorta, el 17 de octubre, el 19 y 20 de diciembre de 2001, no fueron cosas de Orcos.
Se trata de estar en el lugar correcto y en el momento justo

Más artículos relacionados
Un militar en el gabinete de La Libertad Avanza
Senado: La comisión de Asuntos Constitucionales rechazó el pliego de Lorena Villaverde
El pequeño J y Espert