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Bolivia eligió un presidente de derecha que promete «un capitalismo para todos»

Por Cecilio Panella

El centro derechista Rodrigo Paz Pereira, candidato del Partido Demócrata Cristiano, se consagró presidente de Bolivia al obtener en el balotaje el 54,5% de los votos, frente al 45,5% del expresidente conservador Jorge Tuto Quiroga.

Paz Pereira obtuvo un amplio triunfo cuando hasta hace solo dos meses, cuando ganó por sorpresa la prima vuelta electoral, parecía imposible. 

El nuevo mandatario asumirá el poder el 8 de noviembre y gobernará por los próximos cinco años.

La debacle de la izquierda boliviana de Evo Morales, hegemónica durante 20 años, le abrió finalmente las puertas del Palacio Quemado a un dirigente formado en una alcaldía de Departamento (Tarija) y miembro de una familia política.

Con todo, el viraje conservador no será con Paz Pereira tan brutal como el que podía esperarse con Quiroga, que proponía un duro ajuste que incluía la privatización de empresas públicas, eliminar el subsidio a los combustibles y recortes de los bonos sociales.

Nacido en Santiago de Compostela (España) en 1967, es hijo del expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993). Tuvo que empezar varias veces de cero porque su familia se veía obligada a viajar de un lado a otro, a menudo perseguida por dictaduras militares.

Además de hijo de Paz Zamora, Rodrigo es parte de la larga saga política familiar, como sobrino nieto del también expresidente Víctor Paz Estenssoro (1985-1989).

El nuevo presidente es economista y tiene estudios en relaciones internacionales, además de haber sido diputado, concejal, alcalde de la ciudad sureña de Tarija (2015-2020) y actualmente es senador por la fuerza opositora Comunidad Ciudadana, del expresidente Carlos Mesa (2003-2005).

Desafíos de Paz

Paz apuesta a una “transición suave” en Bolivia, pero le espera una crisis social, económica y política muy profunda, con grandes desafíos tras los 20 años de socialismo.

Desde lo económico, debe enfrentar una inflación interanual del 25%, la primera recesión en 40 años, escasa reserva de divisas y falta de dólares, y un país donde la economía informal representa el 60% del PBI. 

Desde lo político, gobernará con un Congreso fragmentado, donde luego de dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo, nadie tiene la mayoría. 

Además, estará presente siempre amenazante Evo Morales, refugiado en la región del Chapare de la Justicia por una causa por abuso, que considera política.

Evo sigue teniendo poder, y ya lo demostró en agosto pasado, cuando su consigna de anular el voto recogió un 19% de apoyo. 

Al líder cocalero ahora le quedan los movimientos sociales, los sindicatos y la calle como principales herramientas de presión opositora.

Además, el gran interrogante es qué sucederá con el protagonismo del nuevo vicepresidente, el capitán Edman Lara, un ex policía echado por sus denuncias de corrupción en la fuerza, que se convirtió en un poderoso influencer en las redes sociales.

Capitalismo para todos

Según analistas políticos, Paz Pereira heredó parte de los votos del MAS, fuerte en el occidente andino de mayoría indígena. Fue clave su apuesta por lo que llama “capitalismo para todos”, un experimento aún poco definido con el que logró seducir a una nueva burguesía aimara nacida durante el masismo.

Se trata de indios que ya no se definen políticamente por su origen, sino por su posición en la escala social: son universitarios, empresarios, comerciantes, transportistas y, algunos de ellos, empresarios exitosos y muy ricos. 

Paz les ofreció eliminar “el Estado tranca” que hoy les impide desarrollarse como emprendedores. 

El presidente electo ganó en seis de los nueve departamentos de Bolivia, evidencia del alcance nacional de su propuesta. 

En La Paz, donde se concentra el poder político, sumó más del 60% de los votos. Quiroga ganó por la misma diferencia en Santa Cruz de la Sierra, el departamento del oriente, que fue durante 20 años la región que más combatió las políticas del MAS. 

Santa Cruz, gobernada por el ultraderechista Luis Fernando Camacho, ha sido siempre una voz contraria al estatismo promovido por Evo Morales. Su fuerte es la exportación de soja y la ganadería, mientras que el occidente boliviano es una región eminentemente gasífera y minera

Saludos de Milei

El presidente de la Argentina le deseó al presidente electo “el mayor de los éxitos en su gestión», y destacó la jornada democrática en Bolivia, que refleja el «progreso de la región».

«Es un día histórico para Bolivia, dejando atrás 20 años del fracasado modelo del ‘socialismo del siglo XXI’ que tanto daño le ha hecho a nuestra región. Bolivia va a ingresar nuevamente al mundo libre, con un rumbo orientado a la apertura económica, al combate a la corrupción y a la inseguridad, y al fin de la era del despilfarro del Estado», escribió Milei.