
A 50 años de su fallecimiento, sus ideas marcan el camino de la unidad multisectorial para enfrentar el brutal ajuste del gobierno de Javier Milei.
Escrito por Claudio Navarro
El 1º de julio de 1974, la muerte del teniente general y Presidente de la Nación, Juan Domingo Perón. Conmocionó a la Argentina y, por qué no decirlo, a todo el mundo.
Su deceso se produjo en medio de un país convulsionado y con su partida se apagó un mito viviente. Un mito que iba a marcar para siempre el pasado, el presente y el futuro argentino, ya sea idolatrado o combatido.
Arturo Jauretche, de quien el pasado 25 de mayo también se cumplieron 50 años de su fallecimiento, decía que “Hasta que un día el paisano acabe con este infierno, y haciendo suyo el gobierno, con solo esta ley se rija: o es pa’ todos la cobija, o es pa’ todos el invierno”.
Quizás esa frase sirva para desenredar la punta del ovillo que explique la irrupción del peronismo y su máxima figura.
El peronismo es el hecho maldito del país burgués. Lo definió John William Cooke, el hombre que fue Jefe del Movimiento Peronista ungido por Juan Domingo Perón, en una carta desde Caracas, Venezuela, el 2 de noviembre de 1956. La aparición de Perón fue “la piedra en el zapato” del poder establecido y enfrentó claramente a la oligarquía con la movilización de los trabajadores.
No es la intención de esta nota entrar en un repaso histórico del peronismo. Si no que se trata de desentrañar cómo se entiende hoy la figura de Juan Domingo Perón, en un país sumido en la recesión económica. Con miles de trabajadores despedidos y el Estado enfrentando un brutal ajuste que lleva adelante el presidente Javier Milei, que se autoproclama anarco-libertario.
«Hay que recordarlo cuando nace para la historia»
La expresidenta, Cristina Kirchner, recordó hace pocas horas que “la noticia de la muerte de Perón fue un shock, un inmenso vacío”. Sostuvo que “no me gusta mucho esto de acordarme de la gente los días que muere. Tampoco entiendo que pase lo mismo con Belgrano y San Martín. A la gente hay que recordarla cuando nació para la historia”.
En ese marco, agregó que “a Perón lo recuerdo el 17 de octubre. Estaba estudiando en casa, sola, iba a la Facultad de Derecho. Mi papá, mi mamá y mi tía en el trabajo, mi hermana en el Colegio Nacional”.
“Era una Argentina en la que la vida se organizaba en torno al trabajo, más allá del derrocamiento de Perón en el 55. Una Argentina que hasta el 76 se ordenó en torno a esos valores. El estudio era progreso”, manifestó Cristina Kirchner.

El acto de Kiciloff en la quinta donde vivieron Perón y Eva Duarte
En el acto que organizó el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, en la Quinta de San Vicente, donde vivieron Perón y Eva Duarte y que fue convertida en el Museo 17 de Octubre, se congregaron intendentes peronistas, diputados y senadores nacionales y provinciales, concejales y dirigentes varios.
También el presidente del PJ bonaerense, diputado Máximo Kirchner, el gobernador riojano Ricardo Quintela, y la senadora por Catamarca, Lucía Corpacci.
El encuentro también tuvo la participación del triunvirato de conducción de la CGT, integrado por Héctor Daer, Pablo Moyano y Carlos Acuña.
Durante su discurso, Kicillof volvió a rechazar el Pacto de Mayo, promovido por el presidente Javier Milei, y destacó que “nuestro único pacto es con el pueblo, con la Patria, y no lo vamos a traicionar por una foto”.
Kicillof reivindicó el pensamiento de Perón y destacó la vigencia de sus ideas “para enfrentar frente al actual experimento anarco capitalista liberal libertario” y expresó que el plan económico de Milei “choca y va a chocar con uno de los más poderosos legados de Perón: la oposición a un modelo primarizador, a un modelo sin soberanía”.
El gobernador bonaerense pidió que el peronismo “cree un escudo y una red para proteger a los derechos que el Presidente ataca” y exhortó a la dirigencia para organizarse, “para luchar por el proyecto de país que nuestro pueblo se merece”.

«Un país oprimido por el imperialismo»
El dirigente nacional de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), Juan Carlos Alderete, señaló que “Perón ha quedado en la memoria de miles de trabajadores del país”. Recordó que el día de su fallecimiento marchó desde “la usina láctea en la que trabajaba, y de la que era delegado, desde Chacarita hasta la Casa Rosada”.
Alderete destacó que hay que trabajar para llevar a cabo el programa elaborado por el peronismo y enfrentar a la oligarquía que no tiene bandera y quiere entregar los recursos nacionales a los extranjeros como sucede hoy. Perón le otorgó derechos a los trabajadores como ningún gobierno lo hizo y hay que resaltar que hubo dirigentes a los que les costó la vida defender esos derechos”.
El periodista y dirigente peronista, Miguel Angel De Renzis, expresó que “hay un sector que cree que Perón está muerto y otro sector que creemos en la inmortalidad y en la trascendencia en los tiempos.
Nadie habla de la muerte de San Martín o Belgrano, sino de la inmortalidad de esos próceres. Perón vino a ocupar un tiempo donde le permitió hacer 120.000 obras públicas en diez años de gobierno en una gestión jamás igualada en todo el mundo. No hay nadie que haya hecho una cosa semejante. Perón trasciende por la justicia social, por su liderazgo y es una bandera de lucha y esperanza, aunque no esté. Hace 50 años se inmortalizaba Perón y no moría Perón”.
De Renzis sostuvo que “muchos sectores de la izquierda pasaron a ser fundacionales del peronismo. Llegaron socialistas, comunistas y trotskistas”. Recordó que “Perón no fue un observador distraído de la realidad” del mundo en que le tocó gobernar “por eso reparó en Mao Tse Tung. Se respetaron en sus pensamientos y da la sensación de que cada pueblo tomó su sendero”.
El pensamiento de Otto Vargas
En ese marco, cabría recordar el pensamiento del ex secretario general del Partido Comunista Revolucionario (PCR), Otto Vargas, expresado en una charla brindada en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata, el 27 de mayo de 1997, cuando, contestó a la pregunta “¿Si la masa sigue siendo peronista, será posible la revolución?”, de la manera siguiente: “Creo que en las masas, por un largo período, incluso después de la revolución, va a haber un gran sector peronista… Yo me refiero al peronismo como ese conjunto de ideas reformistas, reformistas burguesas, en un país oprimido por el imperialismo”.
Vargas agregó que “para que la revolución triunfe en la Argentina, es indispensable que la clase obrera la hegemonice… los obreros van a ser uno de los factores fundamentales de la revolución”.
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