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Miles de personas fueron a Capital Humano a pedir alimentos. Pettovello no estaba

Las organizaciones sociales nucleadas en la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP) realizaron una protesta denominada la «fila del hambre». Esta se inició en el Ministerio de Capital Humano y se extendió por más de 30 cuadras para pedir asistencia alimentaria para los comedores comunitarios.

Al mismo tiempo que se realizó la protesta, se conoció un documento de la Conferencia Episcopal Argentina reclamando que «la comida no sea una variable de ajuste».

La larga fila fue en respuesta a la solicitud de la ministra Sandra Pettovello quien había pedido que “quienes tengan hambre vengan, yo los voy a atender personalmente y le vamos a dar la ayuda que necesitan”.

Sin embargo, la titular de la cartera de Capital Humano no concurrió al ministerio y dio a conocer un comunicado indicando que “los comedores que soliciten fondos deben hacerlo a través de los canales oficiales y cumpliendo los requisitos correspondientes».

Agregó que “el objetivo que persigue el Ministerio de Capital Humano es eliminar la intermediación. En ese proceso se buscará contener a los que menos tienen acercando asistencia de la manera más efectiva y transparente».

En consonancia, el vocero presidencial, Manuel Adorni, afirmó que Pettovello no recibirá a las personas que se concentraron ahí porque «jamás los ha convocado».

La fila de la pobreza

En las primeras horas de la mañana los integrantes de los movimientos sociales iniciaron la protesta. «La fila de la pobreza», comenzaba en la puerta de ingreso de Capital Humano, en la esquina de Juncal y Carlos Pellegrini.

Allí las personas, aplaudiendo y portando pancartas con distinto tipo de leyendas, reclamaron una respuesta ante la «emergencia alimentaria».

La secretaria gremial de la UTEP, Johanna Duarte, expresó que Pettovello «se comprometió personalmente a recibirnos uno por uno a las familias que tienen hambre y que asisten de los comedores y merenderos, y que hoy no son asistidos por el gobierno nacional».

Agregó que “estamos haciendo la fila para visibilizar y denunciar la situación de emergencia alimentaria que no se da sólo en los alrededores del Obelisco sino que es una urgencia a nivel nacional».

En tanto, el secretario de Organización de la UTEP Ramiro Berdesegar de la CCC, dijo que “miles de compañeros demuestran la mentira de este gobierno porque no nos recibieron”.

«El ajuste es total porque han destinado cero pesos para los comedores. La situación es dramática y el riesgo es el estallido social, porque la comida no está garantizada. Si no nos dan respuestas en los próximos días volveremos a las calles”, dijo Berdesegar.

Por su parte, el coordinador nacional de la Corriente Clasista y Combativa, Juan Carlos Alderete, se expresó a través de la red social “X”. Le dijo a “Pettovello ¡no mienta! Usted dijo que iba a atender a la gente y no a sus dirigentes. Les pidió que hagan una fila. Acá están, le hicieron caso. Ya hay casi 40 cuadras de cola. Cumpla con su palabra”.

La demanda no fue solo en la ciudad de Buenos Aires. Grandes concentraciones se desarrollaron en simultáneo en delegaciones de la Secretaría de Niñez y Familia de todo el país.

Por otro lado, Pettovello y el secretario de Niñez, Adolescencia y Familia, Pablo de la Torre, firmaron un convenio de asistencia alimentaria con la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la Argentina (ACIERA) por un monto de 177.000.000 pesos.

El documento de la Iglesia

La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) planteó que «la comida no puede ser una variable de ajuste».

A través del documento «El pedido del pan de cada día es un clamor de justicia» destacó la importancia de atender a los comedores comunitarios.

«Una mamá puede privarse de tomar un colectivo y caminar para ahorrar, pero de ninguna manera puede no darle de comer a sus hijos».

Agregó que “como obispos, en el trato pastoral con la gente sencilla, hemos aprendido que ‘Un plato de comida no se le niega a nadie’.

«En nuestra patria nadie debería pasar hambre, ya que es una tierra bendita de pan. Sin embargo, hoy, a cientos de miles de familias se les hace cada vez más difícil alimentarse bien».

«El pedido del pan de cada día es un clamor de justicia», se difunde a una semana de que el papa Francisco reciba en El Vaticano al presidente Javier Milei

La CEA resaltó que «es necesario anticiparse para que esta situación no profundice la crisis alimentaria».

En ese sentido consideró que «se debe facilitar a las personas, las comunidades y al pueblo aquello que se necesite para ayudar a los más frágiles, especialmente a niños, niñas, adolescentes y adultos mayores»


El documento indicó que «la inflación desde hace años crece día a día y pega fuertemente en el precio de los alimentos», una situación que «siente claramente la clase media trabajadora, los jubilados y aquellos que no ven crecer sus salarios».