
Una menor de 11 años asesinada en Lanús; un dirigente social muerto por la represión policial en la Ciudad de Buenos Aires y un médico asesinado a balazos en Morón consternaron aún más a un país inmerso en la inflación, la pobreza y la inseguridad.
Las campañas electorales con vista a las PASO del domingo terminaron en medio de una preocupante espiral de violencia a raíz del asesinato en Lanús de una nena, Morena Domínguez, de 11 años; la muerte del militante de la organización Rebelión Popular, Facundo Molares, debido a la represión de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires durante una protesta en el Obelisco y el asesinato en Morón del médico, Juan Carlos Cruz, reconocido por su fuerte compromiso social.
El pasado miércoles, en las primeras horas de la mañana, Morena Domínguez se dirigía a la escuela en Villa Diamante. Fue atacada de atrás por dos delincuentes que le robaron la mochila y la golpearon con saña. La niña fue trasladada a un centro asistencial de la zona y falleció a raíz de un fuerte golpe en el hígado que le provocó una hemorragia interna.
El brutal hecho conmocionó a la sociedad y obligó a todos los partidos políticos a suspender los actos de cierre de sus campañas electorales. El trágico suceso ocurrió en Lanús, municipio gobernado por Juntos por el Cambio cuyo intendente es Néstor Grindetti, actual precandidato a gobernador bonaerense por la lista que encabeza Patricia Bullrich.
Además, Grindetti es presidente del Club Independiente de Avellaneda. Actualmente, está de licencia en la intendencia y su cargo es ocupado de manera interina por el Secretario de Seguridad del Municipio, Diego Kravetz.
El caso estuvo prácticamente en cadena nacional en todas las señales televisivas, radiales y ampliamente difundido en la prensa escrita. Desde el primer momento se abrió el debate por la inseguridad y el reclamo de soluciones más drásticas ante hechos de esta naturaleza.
A esa situación se sumó un intento motorizado por políticos y medios de derecha de vincular a los autores del asesinato con organizaciones populares o sociales.
Con más celeridad que claridad, se lanzó al ruedo la versión de que uno de los autores del crimen era un menor de edad que había sido defendido tiempo atrás por la diputada Natalia Zaracho, integrante del bloque de Unión por la Patría y militante del Movimiento de Trabajadores Excluidos que lidera el precandidato presidencial, Juan Grabois.
Con el correr de las horas, como castillo de naipes, la versión perdió peso y cayó. La Policía Bonaerense detuvo a dos mayores de edad acusados de ser los autores materiales del crimen. La situación creada obligó a Juan Grabois desmentir a través de la red social Twitter los rumores circulantes y aclaró que el padre de la víctima fatal formaba parte de una cooperativa de trabajo de su organización.
El asesinato de Morena Domínguez dejó a las claras la postura de todas las fuerzas políticas que participaran en las elecciones. Si bien hubo un repudio generalizado, algunos sectores de Juntos por el Cambio reiteraron su postura de endurecer la legislación para los menores que cometen delitos.
En consonancia, la precandidata a vicepresidenta de la Nación por La Libertad Avanza, Victoria Villarruel, se sumó a la campaña discriminatoria y acusó directamente a la diputada Zaracho de ser responsable del aberrante hecho.
REPRESIÓN Y MUERTE EN PLENO CENTRO DE BUENOS AIRES
Horas después, con la sociedad aún envuelta en un clima de congoja y estupor por el crimen de Morena Domínguez, una protesta de organizaciones sociales en el Obelisco terminó de la peor manera. El militante de Rebelión Popular, Facundo Molares, murió por una descompensación cardíaca luego de ser cercado, golpeado, arrastrado y tirado al piso por efectivos de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires.
No hubo ningún hecho que justificara el violento accionar de la policía. El precandidato presidencial de Juntos por el Cambio y jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, afirmó que la fuerza que dirige actuó con profesionalismo y respaldó el accionar de la Policía de la Ciudad.
En su cuenta de Twitter, Rodríguez Larreta escribió que “en la Ciudad, la violencia es el límite. Los argentinos necesitamos vivir en paz. Especulaciones políticas como las que estamos viendo son inaceptables”.
Los conceptos de Rodríguez Larreta ya habían sido adelantados días atrás, casi como un oráculo nefasto, por Martín Redrado, expresidente del Banco Central, actual secretario de Asuntos Estratégicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En una entrevista al Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson, un foro sobre política internacional, Redrado advirtió sobre medidas de alto impacto que deberá tomar el próximo gobierno en la Argentina para superar su crisis socioeconómica.
Redrado señaló que “ahora la gente y los políticos están más preparados para una terapia de shock” y agregó que en un gobierno de Juntos por el Cambio “desde el día uno vamos a sacar la intermediación: todos los que tienen un plan social van a continuar teniéndolo sin importar si están afiliados a una cooperativa o no”.
En relación con las consecuencias que generará eliminar la intermediación de parte de las organizaciones sociales, Redrado fue tajante: “Por supuesto que en los primeros días vamos a tener disturbios y esperamos tener disturbios, pero vamos a usar la fuerza de la ley y la fuerza de la Policía, la Gendarmería, la policía local en la Ciudad de Buenos Aires y lo mismo en la provincia de Buenos Aires, porque esperamos ganar allí también. Con la fuerza de la ley vamos a hacer entrar en razón a la gente que está fuera del orden”.
Más claro imposible. El viejo refrán popular dice que “la letra con sangre, entra”. Eso es lo que ofrecen a cara descubierta los esbirros de la derecha vernácula.
UN CRIMEN SIN SENTIDO EN MORÓN
En medio de los violentos hechos que derivaron en la muerte de Morena Domínguez y Facundo Molares, otro gravísimo crimen agregó consternación a la situación nacional.
En Morón, el médico Juan Carlos Cruz, de 52 años, fue asesinado por tres personas que lo abordaron y le dispararon con una pistola 9 milímetros apoyada en la cabeza. Los asesinos no le robaron nada, se subieron en el auto de la víctima y lo abandonaron a pocas cuadras del lugar.
Cruz se desempeñaba como jefe del servicio de emergencias en el hospital Ramón Carrillo de la localidad de Ciudadela, Una hermana de Cruz contó que el cirujano llevaba adelante su vida con «todo el sacrificio», ya que son una familia de «muy abajo» y aseguró que, a pesar de que se dedicaba a «salvar vidas, no le pagaban bien y encima lo remataron de un tiro en la cabeza».
El exfutbolista de Argentinos Juniors, River Plate, Boca Juniors y la Selección Nacional, Fernando Cáceres, quien en 2009 fue baleado en la cabeza durante un robo y atendido de urgencia en el hospital Carrillo por Cruz, recordó que lo conoció «en un mal momento» pero que tuvo «suerte» en haber sido su paciente porque el hombre asesinado le «salvó la vida».
Médicos, enfermeros y profesionales de la salud del Hospital Carrillo exigieron justicia y destacaron que “Juan Cruz, además de ser un profesional excelente, fue nuestro docente, hace dos semanas nos evaluaba y hoy estamos en su velorio y eso es terrible».
Tres muertes brutales en medio de una campaña electoral que definirá los candidatos para las elecciones generales del mes de octubre.
Tres muertes brutales que agregan más zozobra a un país azotado por la inflación, la pobreza y la inseguridad.
Tres muertes brutales en medio de cantos de más represión y ajuste.
Es necesario reflexionar. Parar la pelota y trabajar para que Argentina tenga el futuro, que la dignidad de su pueblo se merece.


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