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SEGURIDAD ALIMENTARIA Y SOBERANÍA ALIMENTARIA

Algunas definiciones para entender qué se discute

por Horacio Micucci

«Si nos apartamos de grietas y prejuicios, lo de Vicentin puede ser una oportunidad no solo para cobrar nuestras deudas y mantener los puestos de trabajo, sino también para pensar un país Soberano. Donde el esfuerzo de muchos no se lo lleven un puñado de vivos. Que cuando el negocio y la fiesta se les complican a ellos, la terminamos pagando nosotros…»

Pablo Paillole – Director de Federación Agraria Argentina

Mientras que la seguridad alimentaria se refiere a garantizar el aprovisionamiento de alimentos, la soberanía alimentaria se entiende como la facultad de cada pueblo para definir sus propias políticas agrarias y alimentarias de acuerdo a objetivos de desarrollo sostenible y seguridad alimentaria.

La seguridad alimentaria se da cuando todas las personas tienen acceso físico, social y económico permanente a alimentos seguros, nutritivos y en cantidad suficiente para satisfacer sus requerimientos nutricionales y preferencias alimentarias, y así poder llevar una vida activa y saludable.

Una definición ofrecida en 1975 identificaba la seguridad alimentaria con la «capacidad en todo momento de aprovisionar a todo el mundo con productos básicos, de modo que se puede sostener un crecimiento del consumo alimentario, soportando las fluctuaciones y los precios».​ En 1990, la definición incluía la capacidad de asegurar que el sistema alimentario provea a toda la población del aprovisionamiento alimentario y nutricionalmente adecuado a largo plazo.

En Argentina los datos del INDEC y del Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA) demuestran que un alto porcentaje de la población no tiene seguridad alimentaria. Para la UCA la Inseguridad Alimentaria Total expresa la reducción involuntaria de la porción de comida de los componentes del hogar (intensidad moderada) y/o percepción frecuente de experiencias de “hambre” (intensidad severa) por problemas económicos durante los últimos 12 meses. Eran en 2019, el 18,6% de los hogares y el 22,2% de las personas.

La inseguridad alimentaria severa expresa la percepción de experiencias de “hambre” por parte de alguno de los adultos y/o niños/as por problemas económicos durante los últimos 12 meses. Eran, en 2019  el 7,4%  de los hogares y el 9,3%  de las personas.

La soberanía alimentaria es la capacidad de cada pueblo para definir sus propias políticas agrarias y alimentarias de acuerdo a objetivos de desarrollo sostenible y seguridad alimentaria. Ello implica la protección del mercado doméstico contra los productos excedentarios que se venden más baratos en el mercado internacional, y contra la práctica de la venta por debajo de los costos de producción. Es un concepto que fue introducido con mayor relevancia en 1996 por Vía Campesina en Roma, con motivo de la Cumbre Mundial de la Alimentación de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Este nuevo concepto, constituye una ruptura con relación a la organización actual de los mercados agrícolas y financieros puesta en práctica por la Organización Mundial de Comercio.

En contraste a la seguridad alimentaria definida por la FAO, que se centra en la disponibilidad de alimentos, la soberanía alimentaria incide también en la importancia del modo de producción de los alimentos y su origen. Resalta la relación que tiene la importación de alimentos baratos o las preferencias de las potencias mundiales (en función de sus intereses) en el debilitamiento de la producción y la población agraria locales, ligados a necesidades nacionales.

Pero, en Argentina en particular, se debe recalcar la explotación de los campesinos productores por los monopolios de comercialización y de exportación y por los latifundistas que cobran arriendos muy elevados al campesino productor y le impiden el acceso a la tierra para trabajar.

Por ejemplo, en agricultura, depender de semillas patentadas afecta a la soberanía alimentaria. Pero también la afecta, en nuestro país, el hecho de que el acceso a la tierra para trabajarla está limitado por el latifundio (en gran parte extranjero). Y, también por la explotación del agricultor por los monopolios de exportación y comercialización. Todo eso afecta a la Soberanía Alimentaria porque esos latifundistas y monopolios están ligados, en sus distintas fracciones, a distintas potencias imperialistas que oprimen y rapiñan a nuestro país, condicionan su desarrollo o lo limitan, en función de sus intereses.

Dice Pablo Paillole, Director de la Zona VII de la Federación Agraria Argentina: “La soja consume, en su proceso de crecimiento, entre 500 y 700 mm de agua anuales. Si llueven 1.200 mm, están sobrando 500 mm. Esto hace que suba la napa, con las consecuentes inundaciones.» “Es verdad que faltan obras, y llueve mucho, pero lo que se oculta es el modelo productivo de desmonte y sojización. En la pampa húmeda la soja le ganó 10 millones de hectáreas a la ganadería. Donde antes había pasturas, hoy hay soja, por eso se repiten las inundaciones. Lo que antes era una esponja, hoy ya no lo es.»

En lo anterior, lo democrático se une a lo nacional. El acceso democrático a la tierra se liga a la independencia y la soberanía alimentaria. La soberanía y la seguridad alimentaria son, además, un tema de Defensa Nacional.

En un país como el nuestro no hay seguridad territorial sin su poblamiento por campesinos propietarios que surjan de una reforma agraria. Quien crea en el lema alberdiano de que “gobernar es poblar”, no debe olvidarse de “una reforma agraria que lo asegure”.

Hay un modelo productivo en Argentina que afecta a la Seguridad alimentaria y a la Soberanía alimentaria. Los Monopolios Cerealeros son parte de ese modelo. Eso es lo que se discute con la expropiación de Vicentin. Y se discute verdadera democracia, la verdadera Defensa Nacional y la Verdadera Independencia.

Quienes se escandalizan y rasgan las vestiduras por la expropiación de Vicentin nada dicen sobre el hambre en el país de los argentinos: Eran en 2019 el 18,6% de los hogares y el 22,2% de las personas.

Confunden intencionalmente legalidad, libertad y propiedad con sus bolsillos y los negocios que hacen con el hambre y la entrega y la sumisión nacional.