La presencia de militares de Estados Unidos en Tierra del Fuego abrió interrogantes políticos e institucionales. El intendente de Río Grande, Martín Perez, reclamó al Gobierno nacional que informe quién autorizó el ingreso de los efectivos, qué actividades desarrollan y cuál es su misión en una zona estratégica para la soberanía argentina.
La presencia de militares de Estados Unidos en Tierra del Fuego volvió a generar preocupación y pedidos de explicaciones. El intendente de Río Grande, Martín Perez, reclamó información oficial sobre el despliegue de efectivos estadounidenses en la provincia.
El jefe comunal se pronunció luego de publicaciones de Agenda Malvinas sobre la presencia de contingentes estadounidenses en unidades militares de Ushuaia.
“La presencia de personal militar de una potencia extranjera en Tierra del Fuego es preocupante. ¿Tienen aprobación del Congreso como exige nuestra Constitución Nacional? El Poder Ejecutivo Nacional debe informar con precisión la situación denunciada por el medio Agenda Malvinas”, expresó Perez.
El intendente también vinculó el tema con la posición geopolítica de la provincia.
“Tierra del Fuego, nuestras Islas y el Atlántico Sur son y deberán seguir siendo una zona de paz”, afirmó.

Contingentes estadounidenses en Ushuaia
Según Agenda Malvinas, durante los últimos meses se habría consolidado una rotación de contingentes militares estadounidenses en Ushuaia.
Los grupos estarían integrados por entre 20 y 30 efectivos. Entre ellos habría integrantes del Cuerpo de Marines de Estados Unidos (USMC) y fuerzas vinculadas al Comando Sur (SOUTHCOM).
De acuerdo con la información publicada, los efectivos realizan actividades junto al Batallón de Infantería de Marina N.º 4 (BIM 4).
Las tareas incluirían reconocimiento del terreno, marchas y entrenamiento en zonas montañosas. También comprenderían desplazamientos por valles y glaciares cercanos a Ushuaia.
El objetivo sería desarrollar capacidades para operar en condiciones climáticas subantárticas.
También se difundieron imágenes atribuidas a equipamiento militar estadounidense en el aeropuerto de Ushuaia.
Denuncian una rotación permanente de personal
La documentación fotográfica difundida abrió nuevos interrogantes. Fuentes citadas por Agenda Malvinas señalaron que también se registró el despacho hacia Buenos Aires de equipajes de características militares.
Según esa información, estos movimientos mostrarían un circuito de ingreso y egreso de personal estadounidense.
Las fuentes sostienen que no se trataría de una visita técnica aislada. El mecanismo repetiría actividades registradas durante 2024 y 2025, aunque ahora con mayor frecuencia.
Los efectivos utilizarían instalaciones vinculadas a la Base Aeronaval Ushuaia. Allí también funciona el Batallón de Infantería de Marina N.º 4.
Las delegaciones estadounidenses, según los testimonios publicados, transitan además por la terminal aérea con equipamiento identificado con características militares.
Agenda Malvinas también sostiene que parte del material utilizado durante los entrenamientos permanecería almacenado en dependencias militares de Ushuaia. Este punto requiere información oficial que permita establecer qué equipamiento ingresó y cuál es actualmente su situación.
Martín Perez pregunta quién autorizó el ingreso

El reclamo del intendente de Río Grande se concentra especialmente en el marco institucional de la presencia extranjera.
Perez pidió conocer qué personal ingresó al país, cuál es su misión y cuánto tiempo permanecerá en Tierra del Fuego. También reclamó información sobre las instalaciones utilizadas y las actividades desarrolladas.
Otro interrogante central es quién autorizó su ingreso y bajo qué normativa.
La Constitución Nacional establece entre las atribuciones del Congreso permitir la introducción de tropas extranjeras en territorio argentino. La Ley 25.880, a su vez, regula determinados ejercicios y actividades militares con fuerzas extranjeras.
Por esa razón, establecer si el despliegue denunciado necesitaba autorización parlamentaria requiere conocer sus características concretas y el encuadre jurídico utilizado.
Perez no afirmó que la presencia denunciada sea ilegal. Su reclamo apunta a que el Poder Ejecutivo informe públicamente bajo qué autorización se desarrollan las actividades.
El antecedente de las visitas del Comando Sur
La presencia estadounidense adquiere mayor relevancia por los contactos desarrollados durante los últimos años entre el Comando Sur y el Gobierno argentino.
La entonces jefa del Comando Sur, Laura Richardson, visitó Ushuaia en abril de 2024. Durante aquella visita recorrió instalaciones militares y mantuvo reuniones con autoridades argentinas.
Posteriormente, el jefe del Comando Sur, Alvin Holsey, también visitó la Argentina y se trasladó a Ushuaia.
La agenda incluyó temas relacionados con cooperación en defensa y la situación estratégica del extremo austral.
En ese contexto, uno de los proyectos que concentra la atención es el desarrollo de infraestructura logística y naval en Ushuaia.
La ubicación resulta estratégica por su acceso al Atlántico Sur y por su cercanía con la Antártida. También tiene relevancia directa para la política argentina sobre las Islas Malvinas.
Tierra del Fuego, Malvinas y el Atlántico Sur
El despliegue denunciado adquiere una dimensión especial por producirse en Tierra del Fuego.
La provincia constituye un espacio estratégico para los intereses nacionales. Su territorio está directamente relacionado con el Atlántico Sur, las Islas Malvinas y la proyección argentina hacia la Antártida.
Por esa razón, la presencia de militares de Estados Unidos en Tierra del Fuego excede una discusión estrictamente vinculada con ejercicios de defensa.
También abre interrogantes sobre la política exterior argentina y el nivel de cooperación militar con Washington.
Fuentes vinculadas a temas antárticos han expresado preocupación por el crecimiento de la presencia militar en la región. Advierten sobre las consecuencias que podría tener un cambio en el equilibrio entre las actividades civiles, científicas y militares.
El Tratado Antártico y la militarización de la región

El Tratado Antártico establece que la Antártida debe utilizarse exclusivamente con fines pacíficos.
El acuerdo prohíbe medidas de carácter militar, aunque permite utilizar personal o equipos militares para investigaciones científicas y otros fines pacíficos.
Este punto adquiere importancia frente al crecimiento de la cooperación militar en el extremo austral.
Sectores vinculados a la actividad antártica advierten que cualquier modificación de la presencia militar regional debe analizarse teniendo en cuenta esas obligaciones internacionales.
También señalan la necesidad de preservar el peso de las actividades científicas y civiles dentro de la política antártica argentina.
Una zona estratégica para Estados Unidos
La actividad del Comando Sur en la región también debe observarse dentro de una disputa geopolítica más amplia.
Estados Unidos considera estratégica la presencia de China en América Latina y sigue especialmente sus proyectos vinculados con infraestructura, comunicaciones y logística.
El extremo austral tiene una importancia adicional. Desde Ushuaia existe una conexión directa con las rutas marítimas del Atlántico Sur y con el acceso hacia la Antártida.
En ese escenario, la cooperación entre Washington y Buenos Aires adquiere una dimensión que supera los ejercicios militares convencionales.
La posibilidad de fortalecer instalaciones navales y logísticas en Ushuaia también forma parte de este debate.
Un interrogante que debe responder el Gobierno

El punto central sigue siendo la ausencia de información pública suficiente sobre el alcance de las actividades denunciadas.
¿Cuántos militares estadounidenses ingresaron a Tierra del Fuego? ¿A qué unidades pertenecen? ¿Cuál es su misión? ¿Qué ejercicios realizan? ¿Cuánto tiempo permanecen en territorio argentino?
También resta conocer qué equipamiento ingresó, dónde se encuentra y qué organismo autorizó las operaciones.
Finalmente, queda por determinar si las características de esas actividades requerían una intervención específica del Congreso.
El planteo de Martín Perez apunta precisamente a obtener esas respuestas.
Para el intendente de Río Grande, conocer quién ingresa al territorio, qué actividades realiza y bajo qué autorización no constituye una cuestión administrativa.
En una provincia atravesada por la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas y la proyección antártica argentina, el asunto adquiere una dimensión estratégica.
Por eso, Perez volvió a fijar una posición política frente al escenario abierto en el extremo austral:
“Tierra del Fuego, nuestras Islas y el Atlántico Sur son y deberán seguir siendo una zona de paz”.

