El oro argentino en el exterior: crecen las dudas sobre si los lingotes están en Londres

Lingotes de oro argentino enviados al exterior en medio de la polémica sobre su posible custodia en el Banco de Inglaterra en Londres.

El destino del oro argentino enviado al exterior volvió a quedar en el centro de una fuerte controversia política. Mientras el presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, aseguró que las reservas fueron depositadas a través del Banco de Pagos Internacionales (BIS) en Suiza, senadores opositores sostienen que los lingotes estarían físicamente en el Banco de Inglaterra, en Londres.

La discusión no se limita al lugar donde están depositadas las reservas. También existen interrogantes sobre la trazabilidad del oro, las condiciones de la operación y los controles realizados.

La Auditoría General de la Nación (AGN) informó que todavía analiza documentación vinculada con las reservas en el exterior. El organismo señaló, además, que el proceso sufrió una demora de más de un año debido al acceso tardío a información proporcionada por el Banco Central.

La polémica suma otro componente. Si se confirmara que parte de los lingotes está físicamente en Londres, las reservas argentinas quedarían bajo custodia en territorio británico. La situación adquiere especial sensibilidad por el conflicto de soberanía que la Argentina mantiene con el Reino Unido por las Islas Malvinas.

Bausili aseguró que el oro argentino está en Suiza

El interrogante sobre el destino de las reservas comenzó en 2024. En ese momento trascendió que el Banco Central había realizado distintos envíos de barras y lingotes al exterior.

Inicialmente no hubo información oficial sobre las cantidades, el destino ni las características de las operaciones.

Posteriormente, el BCRA reconoció que había completado transferencias de parte de sus reservas de oro. La entidad argumentó razones de seguridad para mantener bajo confidencialidad determinados aspectos de esas operaciones.

La discusión volvió al Senado durante una presentación de Bausili y el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning.

La senadora Juliana Di Tullio interrogó al titular de la autoridad monetaria sobre el destino de las reservas.

“¿Qué hicieron con las 13 toneladas de oro? ¿Dónde están y para qué se las llevaron?”, preguntó la legisladora.

Bausili respondió que durante 2024 el Banco Central aprovechó una “ventana de oportunidad” para transportar y certificar oro a un costo conveniente.

Según explicó, las reservas fueron trasladadas y depositadas en el BIS, cuya sede se encuentra en Basilea, Suiza.

La oposición sostiene que los lingotes están en Londres

La explicación de Bausili fue cuestionada posteriormente por Di Tullio y el senador Martín Soria.

Ambos sostienen que existe una diferencia entre la institución a cuya orden se encontrarían contabilizadas las reservas y el lugar donde estarían físicamente depositados los lingotes.

Según la información mencionada por los legisladores, la operación habría sido realizada a través del BIS, pero los lingotes estarían físicamente custodiados por el Banco de Inglaterra.

“La verdad es que la operación se hizo a través del BIS. Pero los lingotes, los cuatro envíos de oro, están en el Banco de Inglaterra, en Inglaterra, a la orden del BIS”, afirmó Soria.

Por el momento, esta versión corresponde a información difundida por los legisladores y no constituye una confirmación pública del Banco de Inglaterra.

Di Tullio también fue categórica.

“El oro está en el Bank of England, en Londres”, afirmó.

La senadora vinculó el hermetismo sobre el supuesto destino de los lingotes con el renovado discurso del Gobierno sobre la soberanía argentina en Malvinas.

La AGN contradijo la versión sobre las auditorías

Otro punto central de la controversia está relacionado con los controles sobre el oro argentino enviado al exterior.

Durante su presentación ante el Senado, Bausili afirmó que las operaciones habían atravesado distintos niveles de auditoría.

“La posición de oro del Banco Central tiene tres niveles de auditoría: interna, externa y la AGN. Las tres entidades completaron sin observaciones las auditorías del año 23, 24 y 25”, sostuvo.

Sin embargo, una respuesta posterior de la Auditoría General de la Nación introdujo una diferencia relevante.

La AGN indicó que fueron aprobados los estados contables correspondientes a 2023 y 2024. El balance de 2025, en cambio, continúa bajo análisis.

Pero la auditoría específica sobre la trazabilidad de las reservas de oro en el exterior constituye otro procedimiento.

Según informó el organismo, la documentación entregada por el Banco Central continúa siendo analizada.

“La información remitida por el BCRA se encuentra aún en proceso de análisis por la demora —más de un año— incurrida por la autoridad monetaria en dar acceso a la misma”, señaló la AGN.

Por lo tanto, la aprobación de balances generales del Banco Central no equivale a una auditoría concluida sobre la trazabilidad específica del oro enviado al exterior.

Di Tullio y Soria apuntan contra Bausili

La senadora Di Tullio acusó al presidente del Banco Central de haber brindado información falsa ante el Senado.

“Es mentira, absolutamente mentira de Bausili que la AGN no objetó nada. No es cierto”, sostuvo.

La legisladora remarcó que la auditoría correspondiente al balance del Banco Central no debe confundirse con la investigación solicitada por el Congreso sobre las reservas.

Según Di Tullio, esa auditoría específica todavía no pudo concluir.

Soria agregó otro elemento. Aseguró que los auditores no habrían podido obtener fotografías de las planillas donde supuestamente figuraba el lugar físico de custodia del oro.

Los legisladores anticiparon que buscarán nuevamente explicaciones de las autoridades del BCRA en el Senado.

También anunciaron acciones judiciales vinculadas con la controversia.

Qué se sabe sobre los envíos de oro al exterior

El traslado de reservas comenzó a generar cuestionamientos públicos durante 2024, cuando trascendieron movimientos de lingotes desde dependencias del Banco Central hacia el aeropuerto internacional de Ezeiza.

Tiempo después, el propio BCRA reconoció oficialmente las transferencias.

Sin embargo, la autoridad monetaria no informó públicamente todos los detalles sobre las cantidades trasladadas, los lugares de custodia y las características financieras de las operaciones.

Bausili explicó que la decisión estuvo relacionada con una oportunidad favorable en los costos internacionales para transportar y certificar las reservas.

El ministro de Economía, Luis Caputo, había mencionado anteriormente otra ventaja potencial: obtener rendimiento financiero sobre activos que, almacenados en las bóvedas del Banco Central, permanecían inmovilizados.

Precisamente allí aparece una de las preguntas centrales.

El Gobierno debería explicar si el oro permanece únicamente depositado, si forma parte de alguna operación financiera o si funciona como garantía de otras transacciones.

El antecedente del oro venezolano en Londres

La posibilidad de que reservas argentinas estén físicamente depositadas en Londres genera además interrogantes sobre eventuales riesgos jurídicos.

Existe un antecedente internacional especialmente conocido.

Venezuela mantuvo aproximadamente 31 toneladas de oro depositadas en el Banco de Inglaterra. Esas reservas quedaron posteriormente involucradas en una extensa disputa judicial británica, desarrollada en medio del enfrentamiento político entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición encabezada entonces por Juan Guaidó.

El caso venezolano no significa que el oro argentino vaya a sufrir una situación semejante.

Sin embargo, demuestra que la localización física y el marco jurídico aplicable a las reservas internacionales no son cuestiones irrelevantes.

Argentina, además, enfrenta desde hace décadas litigios internacionales relacionados con su deuda y otros reclamos financieros.

Por eso, conocer dónde están físicamente los lingotes y bajo qué condiciones jurídicas permanecen depositados constituye información de especial importancia para evaluar los riesgos.

El oro, Londres y la cuestión Malvinas

La controversia adquirió una dimensión política adicional debido al renovado reclamo del Gobierno sobre las Islas Malvinas.

La Argentina sostiene constitucionalmente su soberanía sobre las islas y los espacios marítimos correspondientes. El Reino Unido mantiene la ocupación del archipiélago desde 1833.

En ese escenario, la versión de que parte de las reservas argentinas podría estar físicamente depositada en Londres abre una evidente contradicción política.

El Gobierno de Javier Milei volvió a colocar la cuestión Malvinas en el centro de su discurso. Al mismo tiempo, según sostienen Di Tullio y Soria, los lingotes argentinos podrían encontrarse bajo custodia del Banco de Inglaterra.

La información todavía requiere una confirmación documental definitiva.

Precisamente por eso, el acceso de la AGN a toda la documentación resulta fundamental.

¿Dónde está finalmente el oro argentino?

La discusión contiene una diferencia que debe ser aclarada.

Bausili sostiene que el oro fue depositado mediante el BIS en Suiza. Los legisladores opositores aseguran que la operación se realizó efectivamente a través del BIS, pero que los lingotes están físicamente en Londres, a la orden de esa institución.

Las dos afirmaciones no necesariamente describen exactamente lo mismo.

Una institución puede administrar, registrar o mantener una posición sobre determinado activo mientras la custodia física se realiza en otra plaza financiera.

Por eso, la pregunta ya no es solamente si el oro está “en Suiza” o “en Londres”.

La Argentina necesita conocer dónde están físicamente sus reservas, quién tiene su custodia, a nombre de quién están registradas y qué jurisdicción jurídica resulta aplicable.

También debe conocerse si esos activos están disponibles libremente para el Banco Central o si fueron afectados a alguna operación financiera.

Reservas argentinas bajo un hermetismo que exige respuestas

El oro forma parte de las reservas internacionales de la Argentina. Por esa razón, su administración requiere controles institucionales y garantías suficientes.

Mantener determinados aspectos operativos bajo confidencialidad puede responder a criterios habituales de seguridad financiera. Pero esa reserva de información no debería impedir el control de los organismos establecidos por la Constitución y las leyes.

La controversia sobre la auditoría de la AGN aumenta las dudas.

Si el análisis específico sobre la trazabilidad todavía no terminó, no corresponde considerar definitivamente esclarecido el destino de los lingotes.

El Gobierno y el Banco Central tienen entonces varias preguntas pendientes.

¿Dónde están físicamente las reservas? ¿Qué cantidad fue trasladada? ¿Quién tiene actualmente la custodia? ¿Bajo qué jurisdicción se encuentran? ¿Están afectadas a alguna operación financiera? ¿Qué garantías tiene la Argentina sobre esos activos?

Y existe una última pregunta inevitable.

Si parte del oro argentino está efectivamente en el Banco de Inglaterra, ¿por qué las reservas nacionales permanecen bajo custodia en el país que mantiene la ocupación de las Islas Malvinas?

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